Tal vez, para quienes tienen el privilegio de caminar con regularidad por los altos valles del Pirineo catalán, no resultaría sencillo imaginar muchos de sus abruptos parajes sin la presencia familiar de los rebaños de isards (Rupicapra p. pyrenaica). Bien durante rutas de vigilancia, excursiones o jornadas cinegéticas, la observación de este caprino con cierto aspecto de antílope, resulta única e inseparable de la alta montaña catalana.