Armas

Control de armas y seguridad

Pedro Morrás. Secretario de la Federación Sectorial Armera

Cada cierto tiempo un vendaval pone en jaque a los cazadores y a sus armas: un accidente, un enfermo asesino, un delincuente con total desprecio a los seres humanos comete una en atrocidad y, entonces, las Administraciones, los Políticos, miran preocupadas a sus convicciones, a sus cimientos normativos.

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En esos momentos los políticos quieren evitar recriminaciones, quien evitar los factores de riesgo y optan por sacrificar los derechos de los usuarios de armas deportivas. La pregunta es ¿a cambió de qué?¿cambiamos seguridad ciudadana por derechos ciudadanos?

Aparentemente esta ecuación es la que manejan los políticos y periodistas que, de forma simplista y a corto plazo, parece correcta pero que nunca ha funcionado.

La premisa que relaciona armas y delincuencia ha sido desmontada por la realidad en multitud de ocasiones y la demostración palmaria la encontramos en tres países anglosajones y me refiero a Canadá, Reino Unido y Australia.

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El caso más llamativo es el de este último país que, tras una aberrante matanza en Tasmania con un arma automática prohibida, decidió eliminar las armas de caza, hasta ese momento legales, y lo hizo a la manera educada de un país democrático: prohibió las armas pero, además, las recompró a sus titulares, indemnizándoles.

En aquellos años 90 todos nos preguntábamos qué iba a pasar y no entendíamos muy bien porque se prohibían armas que no tenían nada que ver con el asunto , con el delito y la tragedia, cuando, precisamente, había sido las armas ilegales, las prohibidas, las involucradas. Como la realidad es tozuda, el tiempo puso a cada uno en su lugar, aumentando de forma espectacular el número de delitos, crímenes y muertos por armas de fuego, porque a los malos las leyes les resultan indiferentes y acceden al mercado negro, lo que los ciudadanos fiables no hacen. Hemos desarmado al ciudadano honrado y lo hemos dejado a los pies de los caballos.

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El caso entiendo que es llamativo y, aunque parezca contradictorio, sin embargo es paradigmático, así en el Reino Unido y Canadá, que también han tenido un proceso de endurecimiento de las leyes para la posesión de armas , el proceso ha sido exactamente el mismo, la delincuencia ha aumentado vertiginosamente y la inseguridad campa por sus respetos.

Especialmente interesante es el caso de Canadá -se ve claramente en la película anti armas Bowling for Columbine- que tenía una normativa tan generosa y permisiva como la de USA pero mucha menos delincuencia, sin embargo Canadá ha procedido a endurecer sus leyes de tenencia de armas y la delincuencia y los crímenes se han incrementado de forma sustancial, mientras que en los Estados Unidos ha ido cayendo de forma constante en los últimos 25 años.

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También es curioso cómo dentro de Estados Unidos se repite esta ecuación y en los estados más claramente anti armas, por ejemplo, como California y Nueva York, la violencia es mucho mayor que en los más permisivos.

Hasta ahora he expuesto mis opiniones personales, y lo que la estadística accesible a cualquier ciudadano nos demuestra, pero quiero llamar la atención sobre la investigación del Dr. John R. Lott Jr, profesor de la University of Chicago Law School y economista graduado de la Universidad de Yale. Este prestigioso investigador publicó en 1998 un interesante libro titulado “More Guns, Less Crime. Understanding Crimen and Gun Control Laws” (que podemos traducir como "Más armas, menos crímenes. La comprensión del crimen y las leyes de control de armas"). En él el doctor Lott, tras 20 años de estudios, llega a la conclusión de que cuanto más fácil es el acceso de los ciudadanos a las armas, menos crímenes hay. Este investigador ha ido actualizando su estudio en años posteriores-el original es de 1998-y la realidad le confirma cada vez más en su tesis.

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Naturalmente, estoy a favor de que las armas sean trazables y controlables, porque son precisamente las del mercado negro las que causan delitos, pero el acceso a las armas debiera ser más liberal para el buen ciudadano, aquel que cumple con sus obligaciones y que ha demostrado su solvencia ciudadana. Siempre nos encontraremos con errores, con locos incontrolables, pero que un cazador pueda tener más escopetas o rifles no supone absolutamente ningún riesgo, no es más delincuente por tener mayor y mejor acceso a la munición, ni pasa nada porque un ciudadano pueda tener un arma corta en su casa (en Italia se pueden tener dos armas cortas de tenencia domiciliaria y, desde luego, este no es el motivo de sus problemas de seguridad pública).

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Evidentemente las opiniones deben ser expuestas en libertad para que cada persona forme su propio criterio, pero a aquellos que se escandalicen con este texto, les ruego que se informen, que comprueben datos y verán cómo la realidad es tozuda: no creo que nadie sea más libre por tener armas, pero desde luego la vida no es más segura por prohibirlas.

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