El Luchadero

Se prorroga la becada

Salvo la becada, que se prorroga hasta el próximo día 12 de Febrero solamente en las zonas de caza controlada, la temporada en Bizkaia está finiquitada. Una temporada triste de migradoras —no en otros lugares— en este territorio histórico y aceptable de especies mayores.

03 feb. 2013 - 3.448 lecturas - No hay comentarios

Es lo que hay, a perro flaco todo son pulgas. Por si fuera poco las últimas tormentas provenientes del oeste se han llevado los cuatro pájaros que quedaban. Como es sabido para que entren las migradoras es preciso que los temporales vengan del norte, lugar de residencia de las aves viajeras. Vamos a esperar que suene la flauta y los becaderos puedan salvar la temporada. Nada fácil por cierto, porque si hay un animal listo donde los haya, es la becada, por mucho que en Castilla la llamen “chocha” y “sorda” y “gallina ciega” en Andalucía. ¡Qué poco sabía de este animal quien le puso estos apelativos! No en vano estamos ante un ave con unas cualidades sensitivas muy desarrolladas y desde luego con un desarrollo mental muy superior a otros animales considerados como espabilados.

Que se lo pregunten, en otros muchos, a José Mari e Ina Rementeria de Iurreta, cazadores que peinan canas y que han aprendido este oficio a base de dejar la piel en el monte, haga frío, calor o caigan capuchinos de punta.

Les cuento algunas argucias de la dama de ojos aterciopelados para que los cazadores de nuevo cuño sepan con quien se juegan los cuartos: las ardides que emplea son innumerables cuando detecta la presencia del perro, apeona ante él a gran distancia, zigzagueando entre los matorrales, retorna al lugar de partida dando un gran rodeo para situarse sigilosamente detrás del perro. Otras veces apeona hasta un raso o un camino para arrancar como catapultada por una ballesta. En ocasiones se amaga de tal forma que incluso acosada por el perro no se mueve hasta que éste le ha rebasado para levantarse violentamente por detrás de él. Otras veces, puesto el perro en el arbolado, al levantar el vuelo se cubre perfectamente con un árbol de forma que el cazador no la vea. Si detecta que el cazador se mueve, vuelve a protegerse hasta ponerse fuera de tiro.

Todo cuanto rodea a este enigmático pájaro tiene un cierto alo de misterio y atracción, dificultad, soledad, belleza y, aunque perezca ésta con la captura del animal, el lance se hace inmortal en la mente del cazador.