El Blog de J.A. Sarasketa

15 may. 2016 0:1

5.043 lecturas

Canta el urogallo y suben los salmones

Este mes nuestro protagonista principal es el urogallo, la gallinácea más grande de los montes cantábricos y pirenaicos. La más bella tetraónida europea. Bandera de cazadores y ecologistas pero, por desgracia, con unas poblaciones limitadas y en consecuencia protegidas hace años.

Este mes de mayo entran en celo y los podemos encontrar a partir de 1.500 metros en los cantaderos justo en el momento previo al despuntar el alba. El alado rey del bosque, al atisbar el día, levantará la pata, estirará el cuello y, con la cabeza erguida, lanzará sus trinos de amor a modo del ruido que produce el golpe de dos maderas. Solamente estará acompañado del leve titilar de las estrellas, pues los cazadores que antes lo deseaban con pasión deberán respetarlo mientras se mantenga su veda. Aunque no utilicen escopeta, los que no lo harán serán aquellos que siguen desforestando sus montes y los que rompen la tranquilidad de sus hábitats con caminos y pistas de skis de fondo.

Algo más sensibilizados están nuestros dirigentes en proteger el pez rojo casi sagrado en la antigüedad e importante fuente de ingresos para los pueblos ribereños que lo cobijan. Del salmón ya hablaron, y mucho, Plinio y Plutarco en los primeros cien años después de Cristo. En España concretamente empezaron a pescarlos, vaya usted a saber con qué artes, allá por el año 1.031, concretamente en Asturias, donde el Convento de Corias cobraba salmones en concepto de renta. La caña se empezó a utilizar en Santander aproximadamente hacia 1.896 cuando llegaron al río Asón unos ingleses que consiguieron del entonces arrendatario del río les permitiese pescar, previo pago de una suma de dinero que en aquel entonces les pareció desorbitada. Lo curioso de esta historia es que un recurso de esta magnitud, que llegó a aportar miles de salmones diarios en los ríos de la cornisa cantábrica, se esté convirtiendo en un mero recuerdo nostálgico. Y a pesar de todo nuestras ilustres cabezas pensantes no ponen mucho empeño en controlarlos para que no se comercialicen.

El próximo día 19 de junio, el aeropuerto de Dima (Bizkaia), acogerá el XXIV Día del Cazador y Pescador. Un evento en el que se homenajeará a la mujer cazadora. Por cierto, cada vez más numerosas y comprometidas con la defensa de la caza. De hecho, de la mano de Adecap han formado a nivel del estado la asociación de Mujeres por la caza, con fuerza y representación en todas las comunidades. Destacaremos entre las actividades, la carrera entre un caballo montado por una joven, un galgo y una korrikalari. Obviamente con las debidas distancias para unos y otros.