El Luchadero

Se mueven las codornices

Esto de las codornices es más complejo que el parto de los montes, hoy cantan, mañana no y pasado se las ve hasta en los carreteriles. Concretamente el pasado día 11, en el Valle de la Bureba, hubo zonas donde las codornices, en número espectacular, apeonaban hasta por los caminos de parcelación. Ver para creer.

21 jul. 2014 - 2.641 lecturas - No hay comentarios

¿De dónde han venido? Lo más lógico sería pensar que suben del sur peninsular donde todo está cosechado y el calor aprieta, o bien que hayan aprovechado la luna llena para desplazarse. En definitiva, meras suposiciones. Más importante se me antoja saber si van a quedarse hasta el 15/8, fecha de la desveda. Pero eso, amigo cazador, es más difícil que preveer la evolución del bosón de Higgs.

Así que no queda otra que esperar y preparar el perro y la escopeta. Más sencillo lo de la escopeta, pero no por ello desestimable. Nunca viene mal para los más despreocupados algunos consejos en relación a su cuidado y mantenimiento. Las escopetas semiautomáticas es conveniente que su mecanismo este limpio para no tener problemas de encasquillamiento. Al terminar la temporada pasada es fácil que se hayan mojado y si no se limpian debidamente es posible que den problemas, sobre todo si han estado enfundadas. No transpiran y se oxidan interior y exteriormente.

Las paralelas y superpuesta, siempre menos problemáticas, es suficiente en principio limpiarlas por fuera y cada dos o tres años el interior de la bascula. Los martillos o mecheros conviene dejarlos disparados para que los muelles no pierdan presión. Para ello se utiliza la vaina de un cartucho disparado. Y el que no quiera dedicarse a estos menesteres, los armeros siempre están dispuestos a dejarles las escopetas como una patena.

Tanto en escopetas semiautomáticas como en superpuestas o paralelas es suficiente utilizar cañones de 66 cm de longitud con chockes de 3 o 4 estrellas. En cuanto al plomo, los números 10 u 11 son suficientes. La culata no muy recta, y cuando las codornices esporádicamente remonten cara al viento, cubrirlas bien antes de proceder al disparo, sin olvidarse de contar hasta tres antes de doblar el índice.