El Blog de J.A. Sarasketa

11 may. 2014 9:45

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La perdiz, una madre ejemplar

Mayo es época de ovificación y cría en muchos animales mayores y menores. No en vano una naturaleza exuberante les aporta alimento y cobijo. Dependiendo de la zona, en breve los perdigones arrancarán bien erguidos detrás de la solícita madre.

Son fechas cruciales para estas aves pues la falta de insectos o las torrenteras de agua y frío pueden terminar fácilmente con ellos. Más adelante las temperaturas extremas y la falta de agua supondrán también un peligro latente. Exceptuando a las hembras, la guerra y el amor viene a ser lo mismo para la mayor parte de los animales y sobre todo para aquellos en los cuales el amor es una necesidad tan poderosa como en los machos de perdiz.

Los machos de las gallináceas viven para la pelea y la lujuria. Aunque según se ha demostrado recientemente los machos se encargan de incubar los huevos de sus futuras crías en caso de que la hembra falleciera. En el corazón de la hembra hay un verdadero tesoro de amor eterno. Cría a sus polluelos conduciéndolos por el camino, llamándoles sin cesar, mostrándoles el alimento que les conviene y enseñándoles a buscarlos escarbando la tierra con las patas. Los cubre cuidadosamente con las alas al acercarse el peligro y al paso que huye en apariencia, afronta con valor la muerte; atrae la atención de su enemigo arrastrando las alas con pesadez y alejándolo de la zona. Y cuando calcula que los perdigones están a salvo corre hacia ellos y los oculta entre las hierbas de manera que sea muy difícil descubrirlos. Es un ave preciosa para modelo de esa multitud de seres que son en la naturaleza ejemplo de amor, independencia y lealtad.

El macho de la paloma también ayuda a la hembra en la incubación y cría de sus polluelos, lo que no hace el gallo. A pesar de estar subyugado para la domesticidad mantiene una fiereza incontrolada. Esta consideración nos lleva a mantener que el carácter distintivo de la familia se conserva toda ella con mayor razón en las especies no domesticadas, como son las perdices y la codorniz.

De todas formas, por muy bueno que sea el hábitat que disponga siempre es conveniente apoyarlas, protegiéndolas de los pequeños predadores y colocándoles grano y agua si hubiere lugar. Evitaremos muchas bajas.

El próximo 22 de junio el Campo de Aviación de Dima acogerá la fiesta de cazadores y pescadores, donde nuevas y atractivas actividades se incorporarán a la larga lista de actos que contempla el evento.