Diario de Caza

Formas de cazar el corzo

Soy consciente de que no debo internarme en el peligroso juego de intentar enseñar nada a nuestros lectores sobre como acometer la caza de nuestros corzos, según la modalidad de la que se trate. Posiblemente no sea la persona más adecuada para enseñar a nadie en este aspecto, ya que los hay mucho más cualificados que yo y tampoco se trata de afrontar ese trabajo en la reducida dimensión que permite un artículo de esta índole.

31 mar. 2011 - 5.208 lecturas - 8 comentarios

Sin embargo, me propongo hacerles pensar un poco sobre si las modalidades de caza que hayan escogido para sus cotos, son las que más les convienen. Los cotos tienen extensiones, orografías, cupos de caza, socios participantes, jornadas posibles, inclemencias que afectan a las mismas, etc. muy variables y en función de cómo sea cada uno de ellos en estos aspectos, nos harán diseñar un plan de caza en el que se emplearán unas modalidades u otras en función de lo que nos impongan estas condiciones.

No es lo mismo tratar de hacer el cupo de corzos en un monte muy cerrado que carece de extensiones abiertas, que hacerlo en un coto en el que se alternen las superficies forestales con las rasas de pastizales, praderías y cultivos. En el primer caso no habrá más remedio que recurrir a los ganchos o batidas, y en el segundo serán posibles los recechos o las esperas.

Tampoco será lo mismo disponer de 5.000 has. de terreno para un par de socios, que tener que dar cabida a los 15 socios pertenecientes a la sociedad de cazadores local. Por ello, el número de jornadas hábiles es importante, por si hay que concentrar muchos cazadores en pocas de ellas, tanto como el número de jornadas/cazador que haya que disponer, y el número máximo de cazadores autorizados por jornada y modalidad, si es que hubiera alguna restricción.

Con toda esta información en la mano habrá que proceder a planificar la caza por modalidades, teniendo en cuenta sus características más notorias.


El rececho


Algunos autores ofrecen distinción entre los distintos tipos de rececho que se dan a lo largo de las diferentes estaciones o épocas del año, pero a los efectos de lo que tratamos hoy esto no tiene ninguna relevancia.

El rececho es mejor llevarlo a cabo habiendo estudiado antes los posibles individuos que nos interese abatir, de manera que nos encaminemos hacia los lugares donde están establecidos y no vaguemos por el campo sin un objetivo claro. Aún así esto no es una exigencia imperiosa, porque la experiencia nos puede dictar más o menos donde debemos encaminar nuestros pasos, sin haberlo confirmado antes. Por ello, la preparación que nos puede solicitar esta modalidad de caza es media. Hago mención a este aspecto porque en definitiva el preparar los recechos debidamente requiere tiempo y medios para ello, por lo que ya tenemos un condicionante más sobre la mesa: los medios que podamos asignar a organizar cada modalidad de caza, ya que pueden faltar guardas, guías de rececho, etc.

Es una caza solitaria o cuando menos se desarrollará en un grupo máximo de dos o tres personas, siendo tan sólo uno el cazador y el resto acompañantes, guías o simplemente amigos. Por ello, y dada la libertad con la que el cazador pretende evolucionar por el terreno de caza, es una modalidad apta para terrenos donde el número de cazadores sea reducido, o al menos lo sea la posibilidad de que coincidan en los mismos pagos.

Tampoco es una forma de obtener abundantes cupos de caza por cazador y día, por lo que se debe plantear cuando existe número suficiente de jornadas/cazador disponibles, y el cupo no sea perentorio alcanzarlo.

La dificultad de disparo es variable por lo que la habilidad necesaria del recechista en la puntería es variable también, dándose situaciones en las que la habilidad necesaria es máxima, siendo en otras alcanzable por cualquiera con manejo mínimo del arma.

Por último, indicar que es una forma de caza que ocupa a sus practicantes tan sólo a primera y última hora del día, quedando el resto a disposición de otras actividades o incluso, formas de caza sobre la misma especie.


La espera, el aguardo o el acecho


La preparación previa que precisa esta forma de caza es superior, porque consiste en esperar a que un animal previamente elegido acuda a un lugar querencioso comprobado anteriormente, aprovechando la metódica regularidad de sus costumbres y querencias. No se trata de vagar por el coto atravesando distintos lugares, intentando la suerte en varios de ellos sucesivamente con la esperanza de que algún animal coincida en el lugar y en el tiempo con nosotros, siendo en caso negativo posible trasladarse a otro lugar, sino que se trata de apostarse en un determinado lugar y jugarse todo a esa carta, sin posibilidad de enmienda.

Se suele utilizar cuando habiendo localizado un animal éste se encuentra habitando unos parajes donde la entrada para su caza es imposible, por lo que ofrece una solución a este caso.

También es útil cuando nos hallamos en un coto en el que el terreno predominante es monte y en él no existen suficientes claros, o éstos no son de una extensión que nos permita progresar por ellos andando sin encontrarnos a muy poca distancia de los posibles ejemplares a recechar, o vamos dando la cara continuamente. También son útiles en ciertas épocas del año durante las cuales todos nuestros movimientos producen un exceso de ruido incompatible con la acción de cazar, fundamentalmente por encontrarse la vegetación agostada.

Otra de las posibles utilidades se presenta cuando tenemos un coto en el que dar cabida a las acciones de caza de un grupo alto de cazadores con respecto a la extensión del terreno, puede presentar el problema de la coincidencia en sus respectivas andanzas durante la misma jornada. En éstas circunstancias sería imposible evitar el que unos y otros se estorbaran mutuamente e incluso que alguno estuviera cazando lo ya cazado previamente por un compañero. Disponiendo varios puestos de espera, podremos dar cabida a todos y dada la inmovilidad de está técnica, ninguno estorbará las acciones de los otros.

No hay que olvidar que siendo ésta una forma de caza estática, permite que personas con las condiciones físicas mermadas o afectadas, puedan acceder a la caza del corzo sin sufrir penalidades innecesarias u obstáculos infranqueables para sus aptitudes.

En cuanto a la dificultad del disparo generalmente es poca, porque el punto del aguardo se define de manera que ofrezca buena visibilidad sobre el hipotético blanco, todo ello a una distancia razonable o escasa, además de que se pueden establecer fácilmente apoyos naturales u artificiales para asegurar el arma durante el disparo.

El gran problema que presenta esta caza es que cuesta mucho encontrar personas que realmente estén dispuestas a permanecer durante dos o más horas sentados en un lugar sin moverse en absoluto. Conozco a muchos y buenos corceros que acuden al aguardo de buen ánimo, pero a la media hora les es imposible mantenerse quietos por más tiempo y acaban abandonando el puesto justo cuando menos deberían hacerlo.

Por último, decir que es una caza típicamente de tarde, por lo que ofrece la posibilidad de disfrutar de una caída del día sosegada, si por la mañana hemos bregado en exceso recechando.


Batida


Modalidad de caza muy típicamente arraigada en nuestro norte peninsular. Exige de poca preparación previa, dado que no hay que localizar los ejemplares a cazar dado que se supone que existen por toda el área a batir.

Es una modalidad de alto componente social e incluso cooperativo, que permite poder generar muchas jornadas/cazador en un solo día, por lo que es ideal para sociedades de cazadores en donde no haya otra manera posible de ofrecerlas.

No obstante ser una modalidad de caza con una eficacia discreta si comparamos fríamente el número de cazadores participantes con el número de animales abatidos, es muy útil para terminar de rematar los cupos de caza que a la finalización de la temporada no se hayan cubierto con otras modalidades o estilos.

En terrenos de monte espeso es la única forma viable de cazar los corzos, ya que son desalojados de sus refugios y abatidos al abandonarlos. Sin embargo, las extensiones a batir cada vez no han de ser muy amplias, dada la conocida costumbre del corzo de volverse sobre sus pasos cuando su territorio habitual le empieza a quedar apartado. Trozos de 100 o 150 has. son más que suficientes.

Sí es necesaria la colaboración de buenos prácticos del terreno que conociendo bien las querencias de los animales en sus huidas dispongan los puestos, que en cualquier caso nunca van a ser muy numerosos, por lo que hay que procurar que sean lo más eficaces posibles.

El tiro es posiblemente el tiro más dificultoso que este animal puede presentar, al ser un animal muy rápido, muy ágil y presentar un blanco efectivo muy escaso. De ahí su antiguo apodo de tragabalas.

 

8 comentarios

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01 abr. 2011 00:40
-1
Sra. Lourdes Lopez
Sra. López:
No creo que éste sea el lugar más adecuado para anunciar la disponibilidad de los seguramente magníficos cachorros que posee.
Esta página tiene otros lugares más adecuados para estos fines.
Santiago Segovia Pérez
01 abr. 2011 13:18
+1
A.Ruiz
Me gustaría saber su opinión sobre la apertura de la temporada cuando los corzos estan aún con el correal, en grupos invernales, mudando el pelo y sumamente delgados, es decir, quizá en su peor momento.

gracias

A. Ruiz
05 abr. 2011 16:57
Santiago Segovia
Santiago Segovia  
Estimado Sr. Ruíz:
La predación es un fenómeno natural que ocurre a diario y sin entender de calendarios, temporadas, épocas o condiciones biológicas de los animales que la sufren, dando soporte a sus captores en un orden universal carente de reglas escritas y que beneficia a su vez a las especies que la sustentan.
Por otro lado, la caza no es más que una forma de predación ejercida por una de las especies animales que pueblan nuestro planeta, la humana, por más que algunos pretendan sustraer al ser humano del conjunto que forma la naturaleza. Este razonamiento, de por sí, justifica plenamente nuestra actividad sin tener que irnos más hondo en profundidad.
Sin embargo, sí es cierto que el ser humano presenta ciertas particularidades que hacen que sus acciones de caza revistan algún tipo de connotación que escapa a la mera acción predadora. Nuestra esencia de animales racionales hace que pongamos en nuestros actos condiciones de tipo más sublime que las simplemente naturales, por lo que imponemos trabas y confines a nuestras acciones, que muchas veces subordinamos a argumentaciones más elevadas.
Es por ello que normalmente el legislador trata de abrir la temporada cuando esa situación que describe ha pasado, pero la fenología de las especies presenta cambios de año en año por diversos motivos, e imposibles de preveer.
Por ello debe quedar al buen juicio del cazador o del titular del coto el evitar la caza en una época en que se podría entender que no es lo más correcto. No obstante, no creo que el hecho de que algunos ejemplares estén en correal, o no se hayan recuperado del invierno, sea motivo suficiente para suspender la caza, pero esto queda al arbitrio de cada uno. Hay países donde se cazan los cérvidos con la cuerna sin siquiera solidificarse, porque su cultura no lo ve mal, y por otro lado biológicamente hablando no tiene importancia alguna.
Reciba un cordial saludo.
Santiago Segovia Pérez
06 abr. 2011 21:20
Kachi
Kachi  
Estimado Santiago :
No sabes lo que me alegra leer tu réplica, en ella se aprecia que cierto recelo en la temprana apertura de la temporada corcera, o al menos eso entiendo yo.

Vaya por delante que como cazador solo veo ventajas en la medida, porque cualquier cazador poco experimentado podrá dar matarile a un evidente corzo, evidente porque en ese mes con los grupos familiares todavía en apogeo no será difícil localizar en cualquier siembra a una pelota de corzos así que simplemente deberá aplicar bien su mira, colocar la cruz sobre el objetivo deseado y apretar el gatillo.

El mes de Abril es el mes del ventajista, de nada sirven años y años de aprendizaje con aquellos corzos que se comenzaban a cazar en Junio, la caza del duende se ha convertido en una especie de tiro al blanco y por mucho que uno sepa o le parezca saber de corzos si se acerca al cazadero allá por mediados de Mayo…va listo, porque no es que los corzos se hayan vuelto invisibles, no que va, lo que ocurrirá es que sus trofeos estarán coloreándose con betún en el taxidermista y en el mejor de los casos, sino se han topado con un jibaro cortatestas, sus flacas carnes estarán apiladas en un congelador, pero claro, allá cada cual si el mero salvoconducto administrativo sirve de aval para enjabonar la conciencia no seré yo el que ponga cortapisas a algo que beneficia a todo el mundo…excepto a los corzos claro está, meterse a hablar de conciencias y de éticas es arriesgado, sobre todo porque ocurre como con los culos que cada uno tiene el suyo aunque algunos más sucios que otros, por mucho que se forren de lodem siempre atufan a mierda.

Se abrió en Abril, que lo sepan, avalándose en una peregrina idea de la ACE, con la que este acolito de la asociación comulgó, evidentemente por los hechos antes descritos y porque en aquel momento estaba más ávido de sangre y era mucho más lerdo que ahora.

Se abrió en Abril porque los corzos se pusieron de moda y los precios subieron en la misma proporción, así que el corzo, como los percebes, se convirtió en objeto de deseo y los que no podían pagar tanto y pronto obviaron el último mandamiento, así que los titulares del coto cuando se arrimaban a mediados de mes para ir controlando sus posibles víctimas se encontraban con el sitio o con una sucesión de cadáveres decapitados , entonces tomaban el nombre de Dios en vano olvidándose de que cuando se pasaban el cupo por el forro de los mismos, para que el coto saliese a precio, pecaban y vaya como pecaban contra el octavo .

Así que se buscaron argumentos para matar lo bueno antes de que lo matasen otros y vaya si se encontraron avalados por toda una teoría científica que con tantos palabros nos dejo claramente anonadados.

Se abrió en Abril porque prefiero verte muerto que con otro, que si no te mato yo..no te mata nadie, porque no quiero gastarme más duros en pagar un guarda que para eso tengo a los civiles que son de todos pero hay que espolearlos para que guarden lo mío.

Claro que a nadie se le explico que los corzos a principios de primavera andan con el depósito en reserva y no les queda otra que ser evidentes y gregarios en aras de compartir las zonas de mejor alimento, lo que menos necesitan los corzos es que se les moleste y peor todavía que se les atice un sartenazo en medio de una tempranera siembra porque saldrán pitando, gastarán gasolina extra y lo que es peor…probablemente no vuelvan por allí, como poco lo que se consigue es romper definitivamente el grupo, mucho antes de que por natura los corzos comiencen a recelar, a buscar su territorio algo que solamente harán, como es lógico e igual que hace le filosofó cuando se pone a filosofar….cuando tengan la barriga llena.

Hemos llegado a la barbaridad de llevar los trofeos con la borra colgando al taxidermista, son muchos los que en lugar de utilizar la navajilla para sacarle las entrañas se dedican a mondar la cuerna de terciopelo, que será muy Yankee pero a mi sinceramente me da asco, además los Yankees, que no son ejemplo de nada, cuelgan sus trofeos con borra incluida y aquí no se ven nada más que blancas calaveras.

El colmo de los colmos es que paradójicamente esta es la élite, la flor y nata de los cazadores de corzo, los éticos, los limpios, los que parafraseando al Pep “mean colonia” , seguro que más de uno en la inmensidad de sus carrileos a lomos de un corcel japonés ira soñando que se le aparece Sisi con una Stutzen calibre a la vuelta de cualquier curva.

Atrás quedan los tiempos en que el sueño era tú constante compañero, atrás queda la vida de zombi para acostarse cuando los demás humanos se levantaban, atrás queda cenar a las doce y levantarse a las cinco y media, que bien viven los corceros porque ahora…..se abre en Abril.

Y por mí que sigan abriendo a ver si en Abril….llegamos pronto a los mil.

Un saludo.
K
07 abr. 2011 22:16
Corcero intachable
Con toda probabilidad, es sólo cuestión de poco tiempo ya, sobrará cualquier otra consideración o disquisición, ni método de caza del corzo que no sea la batida, sí, o el rececho y la espera, también, pero practicada exclusivamente por motivo de reducir número, y ejecutada por profesionales por ejemplo militaares miembros de una U.M.E. (Unidad Militar Emergencias)...
Excedentes sobrantes, ejemplares a eliminar de los cupos que no hayan ajustado antes con su predación natural los predadores naturales, como puedan ser las águilas y zorros sobre las crías o los lobos sobre los adultos.
Esperemos que ese momento llegue pronto y el plazo de espera se acorte en lo posible, por el biejn de toda la ciudadanía.
08 abr. 2011 08:33
Kachi
Kachi  
Pues como tiren igual que algún miembro de la UME que yo me sé --)))), vamos dados.

K
08 abr. 2011 10:45
la carabina de ambrosio
No se preocupen, antes de llegar a eso los ciudadadanos se levantarán en armas contra la clase política en general por su imparable corrupción y habrá un nuevo orden.
Sr. Segovia, que dificil debe ser escribir cuando no hay nada que decir. Se ha quedado usted en blanco.

la carabina de ambrosio
13 abr. 2011 00:08
Militar miembro de U.M.E.
Yo también creo que eso de "cazar"los corzos es una mera cuestión de regular excedentes de ejemplares, de la clase, sexo y edad que fueren, pero todos ellos con bocas que comen lo que no deben y pezuñas que les desplazan y ponen en sitios inoportunos.
No parece pues que se trate de dilucidar qué método (la pólvora ya está inventada desde hace mucho) es el mejor para emplear. Tampoco creo, y esto es lo fundamental, que haya de tratarse como una "actividad deportiva o lúdica de recreo"; incluso estoy convencido que no deben eliminarse esos ejemplares por el mero placer "deportivo (la llamada caza): no parece de recibo.

Así que sí, estoy de acuerdo en que los ejemplares que les sobren a los depredadores naturales, deben ser eliminados por tiradores profesionales funcionarios, o bien agentes de guardería especializada, o bien militares de una U.M.E. especializada.
Santiago Segovia Santiago Segovia es Ingeniero Técnico Agrícola.

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