Diario de caza

06 may. 2009 14:44

8 comentarios
2.597 lecturas

Ladras y turismo

Santiago Segovia

El corzo es un animal que no deja de sorprender a todos. Me acabo de enterar que en algunas zonas de España se están llevando a cabo campañas para rentabilizar como un recurso turístico más las ladras del corzo. En esto no se hace otra cosa más que seguir con la estela planteada por su primo grandullón, el ciervo y su berrea, que está empezando a movilizar cada vez más turistas de éstos de naturaleza y casa rural.

La verdad es que no me sorprende mucho el interés que por estos fenómenos silvestres tiene la gente del asfalto y hormigón, porque tanta es el ansia que tienen de atesorar algo natural, que cualquier cosa vale, ya que aunque nosotros los de campo este tipo de eventos los vemos con toda normalidad, no dejan de ser espectaculares –en su sentido más directo de espectáculo- y más sabiendo que los bichos que ven asiduamente están encajonados dentro de la pantalla de su hogar.

Sin embargo, la berrea del ciervo, para que sea gestionable turísticamente hablando, ha de basarse en lugares donde la densidad poblacional haga factible su aprovechamiento, y esto sólo ocurre en los espacios naturales protegidos y en tantas y tantas fincas privadas donde se reúnen las condiciones adecuadas, pero que por fortuna para sus titulares, su condición de privadas hace inviable tan singular actividad.

Pero esta no es precisamente la situación del corzo. El corzo habita cualquier pegote de monte de Madrid para arriba, y no precisa de los cuidados que se prodigan a sus primos los ciervos, ni la protección de una gran propiedad para que se den en una cuantiosa población. En estos terrenos, que pueden ser cualquier coto municipal de Soria o Guadalajara, se pueden observar corzos, pero mucho me temo que sus titulares no van a tener forma de parar la avalancha de mochileros que se nos viene encima detrás de cualquier ladrido.

Ya me veo pidiendo a los excursionistas que se echen a un lado para poder abatir ese corzo del pastizal, y a ellos enfrentándose a nosotros aludiendo que el campo es de todos y que pueden hacer lo que les venga en gana. Tras los seteros, los esparragueros, los de los quads, los de las motos todo-terreno, los de la tortilla y el balón de fútbol, vendrán los de los ladridos de los corzos a animar un poquito más la indolente vida del bicho salvaje de nuestros montes, pero me temo que tanto olor a tubo de escape embebido en los ropajes de sus visitantes los acabará por cansar, y se buscarán la vida en parajes menos accesibles.

 

8 comentarios

AntiSpam: Para enviar el comentario, por favor,
escribe la palabra de la coordenada A1:

  A B C D
1 paloma oso zorro perdiz
2 ciervo urraca corzo zorzal
3 becada conejo elefante rebeco
4 lobo torcaz liebre codorniz

¿Por qué debo hacer esto?

Al tener que introducir la palabra que aparece en la coordenada nos estás ayudando a evitar los post automatizados realizados por spambots —robots publicitarios que llenan los foros de mensajes no deseados—.

El funcionamiento es muy sencillo: sólo tienes que escribir en el cuadro de texto la palabra que aparece en el cruce de la columna y la fila especificadas. Para más facilidad puedes seleccionar la palabra con el puntero del ratón y arrastrarla hasta el cuadro de texto.

Los usuarios registrados de Club de Caza no necesitan dar este paso.

08 may. 2009 02:52
Papillón
El ecoturismo (curiosa palabreja) es incompatible con la vida silvestre. El ecoturista no sabe comportarse en el campo, molesta enormemente a los animales silvestres y a las personas que pueblan el campo, y al campo de verdad, el de a pie de terrón. Y lo sufro en primera persona. Para bien o para mal, el campo no es de todos, tan solo el 20% de el campo español, es de tirularidad pública, incluyendo vías pecuarias y cañadas, y en éste tipo de campo tiene prioridad el ganado y sus actividades sobre cualquier otra. Vamos, que el ecoturista (que además no deja un duro en los pueblos, pues hasta se traen el refresco en la mochila) no tiene ningún derecho a transitar por un monte privado, si no es con permiso del dueño o del arrendatario, que viene a ser lo mismo. Lo que más me jode es ver a éstos ecoturistas con el perrito suelto por "el campo", paseando como Pedro por su casa. Perrito que lo único que hace es correr corzos, ovejas,espantar vacas cuando las trasladan los paisanos y en definitiva joder la marrana.
Y es que con el ecoturismo, ni el corzo está tranquilo, ni el milano negro anidará donde siempre y la Adalberti dirá que verdes las han segao y hasta luego.
Por cierto Santiago, y hablando de ecoturistas y chuchos, si en la ACE aceptais una pequeña crítica constructiva, de veras hecho en falta un proyecto corcino eficaz de veras. Desde la ACE, se podría hacer presión en las C.A y sus Ayuntamientos, para colocar carteles informativos sobre el uso de vías pecuarias (entre otras cosas) y cañadas a la entrada de éstas, a través de voluntariado sería facil hacerlo. Me gustaría mucho que en los paneles informativos donde pone Vía Pecuaria, se incluyera una pegatina oficial de la CA correspondiente, o del Ayuntamiento pertinente, que pusiera "Prohibido perros sueltos" y el porqué. Corzos, corcinos y demás animalejos, lo agradecerían bastante, y los que movemos ganado por éste tipo de vías no te digo nada.

Un cordial saludo.
08 may. 2009 17:03
Santiago Segovia
Santiago Segovia  
Estimado Papillón:
Gracias por hacer una crítica constructiva a la ACE. La verdad es que la Campaña Corcino es uno de los proyectos que año a año va ganando en difusión y ganando adeptos, que espontáneamente nos solicitan que les incluyamos en nuestra base de datos para recibir puntualmente los posters. La campaña del año pasado llegó a más de 11.000 direcciones, lo cual no quiere decir que se mandasen 11.000 posters porque fueron más del doble, ya que hay gente, entidades o asociaciones que nos piden más de uno -a veces varias decenas-.
Lo que yo puedo percibir es que en las zonas corceras por donde voy el cartel se ve por todos lados, e incluso en muchos sitios se conservan tras los años, y se puede observar la colección completa.
Sin embargo, el tema de las vías pecuarias y el uso que del campo hacen otros colectivos, escapa de nuestras motivaciones sociales y no podemos entrar en temas que no sean relativos al corzo. Es evidente que estos temas atañen al corzo también, pero están implicadas todas las especies salvajes, no sólo animales, sino las vegetales también y eso está fuera de nuestro campo de actividad.
Si hubiera una entidad u organización implicada en una visión más general de la naturaleza y que contemplase estos efectos, no dudaríamos un minuto en unirnos a esta campaña, pero nosotros por separado no podemos.
Agradecido por tus palabras, recibe un cordial saludo.
Santiago Segovia Pérez
10 may. 2009 10:41
chechi
chechi
La verdad, es que el campo en estas fechas, se llena de paseantes, pero de verdad os digo que hay gente que todavia coge los corcinos, pensando que sus madres los han abandonado. y que conste que vivo en una poblacion de 1500 habitantes, nunca he visto informacion por parte de los cotos ni del ayuntamiento para este asunto.
Un saludo y gracias
11 may. 2009 10:31
Santiago Segovia
Santiago Segovia  
Estimado Chechi:
Si quieres me puedes hacer llegar tu dirección y te hacemos llegar un paquete de posters de esta campaña para que los repartas donde consideres pertinente, o bien nos hacer llegar las direcciones que veas interesantes, y se los hacemos llegar directamente nosotros, para mayor comodidad tuya.
Santiago Segovia Pérez
12 may. 2009 13:16
Kachy
Vaya creía yo que nunca podría estar de acuerdo con este tío, pero al cesar lo que es del cesar.
Estoy totalmente de acuerdo, la campaña corcino fue orquestada para sensibilizar a la gente sobre la importancia de obviar las crías de corzo ante la suposición de que están abandonadas.
La verdad es que tras un par de “proyectos corcino” exprese mis desavenencias con el mismo, pues el porcentaje de crías que podrían ser encontradas y separadas de la madre me parecía ínfimo sobre el que suponían las bajas producidas por cosechadoras, zorros, perros y otras alimañas, sin embargo se nos paso totalmente por alto establecer dentro del proyecto esas causas de elevada mortandad.
Ya que el tema de las cosechadoras tiene difícil solución, me parece muy buena iniciativa informar a los dueños de perros para evitar males mayores, pues los corzos en algunos lugares han ocupado zonas recreativas en las que suelen pasear muchos perros sin que sus propietarios, tal vez por este desconocimiento, tengan en cuenta que se puede producir el hecho denunciado.
Concretando, en mi provincia mi mujer y mis hijos han localizado una corza en un parque periurbano muy próximo a la ciudad, con claros indicios de haber parido allí, también en uno de mis cotos, muy próximo a la ciudad, tengo que lidiar cada día (esta mañana sin ir más lejos) con perros que se han ido tras un corzo y quedan perdidos durante un tiempo indefinido, siempre se da el mismo caso te los encuentras corriendo la caza o te encuentras todos los corzos movidos de sitio.
Deben adoptarse medidas antes de que se comience a tomar la justicia por la propia mano de los que matamos los corzos, porque las balas….no hacen diferencia alguna.

Kachy
12 may. 2009 14:41
Corzo que te quiero corzo
A Dios gracias, a dios gracias... Que la gente se vaya acercando al monte y los animaes con otro ánimo que endiñarles un tirascazo. Y menos mal, menos mal que no todo son esos latifundios medievales con derecho a pernada d ela mitad meridional donde nadie si no es el dueño y allegados tiene derecho ni a acercarse. Viva la Democracia, paz y amor, que la cosa siga así que va por buen camino, corzos y ladras sí, tiros y muerte no.
13 may. 2009 07:59
malvarez
Esto de que los corzos ladran no deja de ser chocante.
El ladrido es característico de los cánidos y concretamente del perro.
Los corzos berran, y fisiologicamente la formación del sonido es diferente.
Es hora ya de acabar con esa tonteria de que el corzo ladra.
m alavarez
15 may. 2009 13:16
Qué más da?
No, no es en absoluto cierto eso que dice este Segovia. Una vez más, puro disparate. Para empezar, los corzos están determinados por sus costumbres etológicas las cuáles les impiden desplazarse grandes distancias, les pase lo que les pase y tengan las necesidades que tengan. Podrán si acaso mostrarse más esquivos cambiando algunos de sus hábitos pero siempre en el mismo espacio de terreno. Pero es que es más: si los corzos huyen es de quienes les puedan dar muerte como son los cazadores. De hecho, sabido y comprobado por todos es que no ya los corzos que por supuesto los primeros, sino cualquier otro animal silvestre, incluso los astutos y supuestamente esquivos zorros, no huyen de los humanos si ellos preven que no van a hacerles daño. De esta forma, todos estos animales silvestres, el corzo el primero, como es fácil comprobar y constatar (se vienen observando constantes casos), se acercan hasta a comer a la mano de los humanos y no rehuyen en absoluto de su presencia en zonas protegidas de cazadores y de cuya persecución implacable hayan podido ya olvidarse y por tanto tranquilizarse.
Santiago Segovia Santiago Segovia es Ingeniero Técnico Agrícola.

Conversaciones Activas

Archivo

RSS

Escaparate cinegético Ver más

Línea Härkila Metso
Conjunto Excur de Seeland
Makers&Takers inaugura las rebajas en visión térmica y nocturna