Diario de Caza

Hoy no he ido de caza...

…por primera vez, en varios lustros, me he tenido que quedar en casa. Los años no perdonan y antes, un «trancazo de gripe» como éste, no me dejaba a mí sin salir al monte. Peeeeero hay que conformarse.

31 ene. 2009 - 2.416 lecturas - 6 comentarios

Cuando me he puesto a escribir lo he hecho sin dejar de pensar que habrá gente, en este mismo momento, con el corazón a cien por hora oyendo entrar un cochino al puesto, besándose las manos por el tirascazo que le ha soltado al que yace allí cerca, maldiciendo en arameo por el que acaba de colársele o jurándose no volver a esta engañifla generalizada en la que se están convirtiendo la mayoría de las batidas de jabalíes. No hablo de las de «venados dos de cupo y jabalí libre» porque ésas son capítulo aparte. Hay algunas en las que en vez de abatir venaos más parece que se haya salido de caracoles… por el tamaño de las cuernas.

Pero no es ése el asunto que me ha hecho sentarme hoy a daros la tabarra. La verdad es que ando ya algún tiempo queriendo meterle mano a comportamientos de algunos monteros, comportamientos que me sacan de quicio y que más parece que sus esposas les echan de casa… Y es que ahora, como ya no cazo, me dedico a observar a los demás…

Empiezo por el que estoy convencido que, muchos que se autodenominan monteros, van al campo de merienda, de excursión. No van pensando en la caza. Llegan a la junta y hablan de dinero, de ropa, de vinos… Se atiborran a comer y a beber. No les ves nerviosillos en el sorteo, les da lo mismo un puesto que otro, lo único que les interesa es «si tienen que andar». Se montan en los coches cargados con un taco capaz de satisfacer el hambre de diez personas. En vez de buscar a su postor es éste el que tiene que andar voceando sus nombres porque no aparecen a la hora de salir a las posturas. Cuando llegan a la que les ha tocado en suerte no atienden a las explicaciones que les dan. Están más pendientes de bajar el macuto, el arma y la comida, amén del niño, la cantimplora, la ropa, los banquillos y un sinfín de accesorios que de saber por dónde van a llegar los perros o dónde están colocados sus vecinos. Ni siquiera se preocupan por saber de qué lado viene la cosa…

Suele ser gente que tarda la de Dios en organizarse. Cargan el arma al cuarto de hora de haber llegado. Tienen el puesto como un mercadillo, ropa, súper-prismáticos, la vara, la comida, botellas de agua, el cuchillo de rematar caza africana, la petaca con el coñac, caja de balas… todo por el suelo. No se molestan en revisar el puesto, de buscar trochas que lleguen o pasen cerca de su postura, de comprobar su tiradero, de calcular por dónde le puede entrar el bicho y, si entra, dónde poderle tirar mejor.

Se sientan en cuanto aterrizan y se ponen a comer y a beber… dejan las bolsas, generalmente de plástico, en el suelo y el viento se encarga de engancharlas en el primer matojo que se tercie… convirtiéndose a veces en magníficas espantas para los cochinos que les vayan a entrar… Allí las dejan, haciendo ruidito con el vientecillo… Están cómodamente sentados como podían estar en un banco al sol, de tertulia.

Los ves, desde otros puestos, cómo les llegan los marranos, les sorprenden, les asustan. Se levantan como balas y les tiran cuando ya se han metido en el monte, sin apuntar, al tenazón, calculando la trayectoria del jabalí. Lo divertido es cuando luego les preguntas y te dicen que han tirado a tantos guarros muy difíciles… Que no han visto nada, cuando tú sabes que les ha entrado una piara que casi les tira del catrecillo…

Recogen en cuanto llegan los perros. Están más preocupados de salir corriendo a sus casas para ver el partido que de quedarse un rato con la oreja tiesa a ver si le entra el macareno ese con el que han soñado para poder contárselo a los amigos… Dejan el puesto hecho un asquito.

De regreso, te encuentras latas, botellas, colillas, vainas… Y lo malo es que, cuando estás tan a gusto comiéndote las judías, llegan contando lo que no está en los escritos, protestando porque no han visto los perros o porque el puesto era muy sucio… ¡¡¡Menuda tropa!!!

Ver para creer…

 

6 comentarios

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31 ene. 2009 20:52
edumigrastre
edumigrastre
Y es que en este mundo tiene que haber de todo¡
Igual que en un circo, acrobatas,malabaristas,domadores de leones y sobre todo "payasos".
Recibe un cordial saludo y no lo hagas más lo de coger la gripe, que no sirve para nada.
Gracias por todo, el del tanga rosa.
31 ene. 2009 23:07
DIDAC.
Cazar no cazarás pero como "radio patio" no tienes precio.

A ver si te animas y te vienes a una de esas de chichi-nabo que hacemos nosotros. Mañana Domingo nos vamos a Alpera, cerca de Almansa. Somos solo 9.

Por lo menos daremos cuenta de unos buenos gazpachos en Pincelín.

Un abrazo

Didac
01 feb. 2009 00:59
Rayón  
Pero de qué te asustas a estas alturas, si ya tienes más tiros pegaos que cualquier “General de Sierra” de los que hay con los colmillos hasta picaos por esos barrancos de Dios. Lo tuyo ya es lo mío, cazar con algún que otro amiguete, acudir a alguna batida o ganchico de los que organizan también los amigos y, como mucho más, marcharte algún día con Didac a comer gambas de su huerto, pues según comentarios escuchados por ahí por ciertos mentideros, las debe tener ya más grandes que toros de lidia. Pero el revoltijiño ese que a veces hay en ciertas monterías, pues ya como que no, que no es lo nuestro aunque seamos todavía unos chavalines. Lo bueno ahora es marcharte por la mañana a patear y registrar la sierra, volver a la hora de tomarse el vinillo con algo que haga bulto en el estómago, después comer flojito, un chuletón de más de medio kilo pero que no llegue a los mil gramos y, ya con eso dentro, echarse una buena siesta con el botijo al lado para a la caída de la tarde marcharse con alguien de confianza a hacerle una espereja a algún bicho. Y a la vuelta, si se ha pasao demasiado calor debido a la caminata hasta el coche, pues nada, unas cervecejas y algo que como por la mañana haga bulto en la tripa.
Eso es lo nuestro, lo de los antiguos tronchajaras, no lo moderno, pues por jóvenes que seamos, no nos sentimos del todo integrados dentro de esas modernas romerías.
Bueno, maestro, que me alegra mucho volverte a leer por aquí, un abrazo.
Rayón.





09 feb. 2009 22:57
Marchés
Aunque siempre he sido cazador nunca he cazado. Hay cosas que la gente con poco espíritu no puede aprender. Aunque muchos no comprendan lo que escribo seguro que tu, amigo Juan José, sabes perfectamente a que me refiero.
19 feb. 2009 22:56
jesuscazador
jesuscazador «JesusCriadordbreton EL EPAGNEUL BRETON ES MUCHOS EN UNO»
Pero que razón tienes...
13 mar. 2009 12:45
pichoncete94
ola tengo 14 años y la temporada pasada fui a poner mi primera armada soy un amante de la caza y bueno...por algun dinerillo...distribuí los puestos, eran tres un amigo de mi padre me dijo ke me kedara con el ultimo ke seguramente tirarian, un cochino y un venao un puesto precioso acabaron de matarlos y empezaron a comer toda clase de guarrerias donuts...y despues empezaron a tronchar con el vino madre mia como dejaron el puesto alas 3 guardaron los rifles y se iban les dije ke si no iban a recoger la mierda ke se abian dejao y me dijo uno de ellos ke si tenia pinta de barrendero..sera c....ń y sin verguenza el tio recogi un pokillo por lo alto y nos fuimos to2 mas serios ke la leche recogi los otros puestos y fuimos a recoger las reses la cara de ese tio no se me olvidara nunca.Pero por lo menos no faltar el respeto a nadie.
Juan José Guevara Juan José Guevara es reconocido forero de Club de Caza y escribe con el nick de Che.

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