Diario de Caza

De aquellos polvos, vienen estos lodos

Hace unos años alguien se puso manos a la obra en realizar un estudio sobre la importancia social y económica de la actividad cinegética en el panorama productivo español. No me cabe la menor duda que quien impulsó esta medida lo hizo con la mejor de las intenciones, con objeto de poder obtener una defensa adicional en el actual marco de rechazo social que sufre nuestra afición.

27 may. 2008 - 2.055 lecturas - 3 comentarios

El poder demostrar los dineros que genera, los puestos de trabajo directos e indirectos, la incidencia en sectores muy dispares, su acción sobre las poblaciones rurales normalmente deprimidas y el potencial efecto fijador de estas poblaciones en sus áreas de origen, son motivos loables para proyectar una imagen que los más normales urbanitas, fracción social imperante en nuestra actual demografía, no tienen ni por asomo.

Lo que ocurre es que no siempre algo bien intencionado tiene unos efectos buenos a su vez, ni tampoco está claro que por bien intencionado que sea estemos ante un hecho interesante o correcto.

El pretender que la caza es una actividad económica más, y encima tratemos de magnificar esta importancia puede salirnos muy caro, o utilizando otra expresión «nos puede salir el tiro por la culata».

Para empezar el tratar de justificar una acción o actividad por su importancia económica es un gran error. Existen múltiples actividades o industrias que tienen una gran magnitud pero no por ello son justificadas, hasta el punto en que incluso pueden ser perseguidas por la ley. Hablo como ejemplo de la producción y comercialización de drogas, pero hay muchos más ejemplos en los que aunque no sean contrarios a la ley sí plantean serias objeciones éticas.

En segundo lugar el tratar el asunto de la caza bajo esta perspectiva hace que nos metamos de lleno entre las actividades mercantiles, industriales o empresariales —como cada uno quiera— alejándonos mucho de la realidad básica de la caza; el hecho de que la caza simplemente es una actividad de ocio. Fíjense que incluso huyo de considerarla un deporte, porque a la vista de lo que en la actualidad significa esto, estaríamos otra vez dentro de la consideración de una industria, actividad mercantil o empresarial.

¿Y todo esto a qué viene? Pues muy sencillo. En el mundo de las rehalas se están viviendo en la actualidad muchas tensiones y conflictos, que yo creo que provienen de la situación expuesta anteriormente, cuando a alguien se le ocurrió como mejor defensa de nuestra actividad levantar acta del dinero que se movía. Además, de ser mala defensa ante nuestros detractores, es mala imagen la que damos ante los que se pasan el día viendo como hincarle el diente al contribuyente.

Los perros de rehala ahora son considerados animales de producción, cuando toda la vida han sido animales de compañía dedicados a un fin específico, como lo son todos estos animales. Y esto viene causado porque a alguien se le ocurrió ponerse a mirar y posteriormente airear cuando dinero movemos entre todos.

Esto es un primer paso. Después vendrá la licencia fiscal, la asignación de módulos, la declaración de hacienda, la factura con IVA, los puestos pagados con factura, etc.

Mal favor nos han hecho. En el mundo de la montería le ha tocado ahora la china a una de las partes más sacrificadas, las rehalas, pero al final nos va a tocar a todos, desde el primero hasta el último.

De aquellos polvos, vienen estos lodos.

 

3 comentarios

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27 may. 2008 18:30
JC  
Estimado amigo Santiago estoy en parte de acuerdo contigo, pero los polvos fueron anteriores a los que tu citas, ya sabes pocas veces se logra ser el primero en cuestión de polvos, para mi, y limitando el tema a las rehalas, los primeros polvos fueron aquellos que tuvieron lugar cuando las rehalas dejaron de tener un dueño que ocupaba un puesto y pasaron a ser un contrato de arrendamiento de servicios, en ese polvo mercenario se prostituyo el tema y desde ese momento el resto de los polvos fueron cada vez más de lupanar y con menor o ningún toque de distinción, que es lo mínimo que se le puede pedir a un polvo por muy ocasional que sea.

Un fuerte abrazo, JC
27 may. 2008 22:07
Menluiles  
Como muy bien comenta JC, creo que el primer polvo fue la mercantilización de la caza, reconocer que la caza mueve dinero solo fue uno de los polvos que vino despues, el primero fue el propio hecho de comercializar la caza.

No podemos vivir en el limbo del mundo del negocio y el dinero y no someternos a sus reglas o hay polvo o no lo hay, no nos quejemos ahora del lodo.

Un saludo.
28 may. 2008 09:48
Santiago Segovia
Santiago Segovia  
Querido JC:
Totalmente de acuerdo contigo. Cuando esto se convirtió en polvo mercenario adiós al fundamento de todo, pero no era mi intención remitirme tan atrás en el tiempo. Simplemente quería llamar la atención sobre algo que algunos ven muy bien, y que lejos de ser bueno es muy malo, y esto no es más que dejar que se vea que la caza produce dinero -entre nosotros, sobre todo para algunos-. Cuanto más callados estemos, mejor.
Santiago Segovia Santiago Segovia es Ingeniero Técnico Agrícola.

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