No hace mucho tiempo me preguntaba un productor de reportajes cinegéticos, que estaba buscando ubicaciones para grabar alguno, si en mis cotos realizaba gestión y así poder filmar algo de ello. La verdad es que la pregunta me hizo reflexionar sobre el concepto que de la famosa palabreja podría tener mi interlocutor. Se trata de una persona muy trabajada en temas cinegéticos, aunque su profesión real sea la de productor de programas, pero aún así dudé sobre su entendimiento acerca de este concepto. Como no las tenía todas conmigo, simplemente le contesté que si lo que él entendía por gestión era la colocación de comederos y bebederos, todo ello aderezado por la pertinente valla perimetral y otras lindezas por el estilo, como la suplementación vitamínico-mineral o la introducción de supuestas mejoras genéticas, yo no hacía gestión.
Profundizando más en el tema le añadí que eso era manejo (ganadero), que eso no respondía al concepto de gestión de una población cinegética y que esa era otra historia. Sin embargo, me miraba con cara un poco sorprendida, ya que me consta ha visitado docenas de propiedades donde lo que ha visto se lo han definido como gestión.
En contraste con esto leo y conozco cazadores de otros países europeos que dicen estar muy ocupados por la gestión de la fauna cinegética de los terrenos que les han encomendado. En estos países la densidad de población humana es varias veces la nuestra, y es extraño poder encontrar espacios donde la huella de la actividad humana no sea perceptible. Por doquier se ven viviendas, las áreas cultivadas están presentes en todo nuestro campo de visión, los montes son de especies artificialmente plantadas y presentan delimitaciones y formas trazadas con tiralíneas, los caminos abundan por todos los lugares y la presencia de seres humanos es intensa. En estas condiciones el dejar a su libre albedrío a las especies animales causaría problemas casi de inmediato, y por ello el cazador está obligado a gestionar sus poblaciones de verdad. De no ser así acto seguido le rescinden el contrato para el aprovechamiento cinegético.
En estos países se caza para gestionar, no se gestiona para cazar. Habría que ver las tablas de tiro (cupos de caza por clase de edad) de un cazador de éstos y compararlas con las nuestras. Después de una larga lista de hembras, juveniles, selectivos y demás ejemplares clasificados por nosotros como morralla, aparece tímidamente un sobrio número de ejemplares trofeo. Nosotros sólo aprovechamos nuestros cupos para abatir ejemplares de la clase trofeo, y lo demás que lo apañen los lobos o los furtivos. Lo que ocurre es que en este país por fortuna existen inmensas extensiones de terreno, donde el hombre apenas actúa o posee intereses, por lo que dejamos a la naturaleza de la mano de Dios, para que discurra por los caminos que se la antojen, pero eso no quiere decir que lo hagamos bien. Tardan más en acusarse los problemas, pero tarde o temprano aparecen.
Ejemplo de lo anterior podría ser la actual situación del corzo en ciertos lugares de España. El dejar las cosas en la más pura ausencia de gestión trae consecuencias a la larga. ¿Quién pierde el tiempo o se pega varios madrugones para hacer el cupo de hembras o juveniles de corzo en su coto? El tiempo pondrá a este titular en su sitio.
Son frecuentes las quejas de algunos refiriéndose a la excelencias de tal o cual coto en años pretéritos, situación que ahora se revela negativa. Las grandes soledades y remotos rincones de nuestra geografía no cantan tan a las claras las desviaciones o carencias en la gestión como sucede en nuestra vieja Europa, donde a la más mínima los daños o interferencias son evidentes, teniendo que actuar de inmediato el titular del coto. En su caso la gestión de las poblaciones salvajes es además una obligación de cara a la sociedad, y ellos son los responsables de los problemas que éstas puedan acarrear, trascendiendo en mucho la idea generalizada que de la caza se tiene como un medio voluntario de ocio y diversión, sin obligación consiguiente alguna.
Para ellos está claro que la gestión de una población animal ha de perseguir en principio el evitar daños o consecuencias negativas de su presencia en el medio, e interferencias con otras actividades. La armonía con ellas y su convivencia, así como una justa interacción que no produzca desequilibrios con el medio, es la meta fundamental. En segundo lugar ha de proveer de carne de caza y en tercer lugar ha de servir de ocio y diversión a quien la practica.
En realidad si nos fijamos viene a ser más o menos el mismo listado de principios que rigen la gestión sostenible de un recurso, y por eso siempre he pensado que la gestión de verdad es sostenible por sí misma.
Ya he dicho antes que se ha de cazar para gestionar, porque es casi el único medio de regular las poblaciones salvajes. Al contrario está lo que se hace en España en donde gestionamos para cazar, pero cuando vienen los problemas a lo mejor nos preguntamos ¿qué ha pasado?
Y no hablamos nada de las supuestas técnicas de gestión que no son más que la aplicación burda de técnicas ganaderas a animales que deberían ser salvajes.
Publicado el 24/06/2009 16:53:29 |
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Al mismo tiempo que redactaba esta columna, leo con asombro la noticia de que las organizaciones ecologistas han decidido no asistir al Consejo de Caza de Castilla-La Mancha en protesta, entre otros motivos, por «ausencia de medidas que acerquen la sostenibilidad a la práctica cinegética». Estas medidas se refieren a que según ellos en Castilla-La Mancha se cazan aves en épocas de reproducción o de migración, a que se autoriza la caza de especies en declive (…), a que se autorizan métodos de control de predadores no selectivos ni homologados como la caja trampa, o que se siga autorizando «el mantenimiento de prácticas insostenibles como la caza en terrenos libres, la media veda, los cercones, las sueltas y las tiradas».
Con independencia de la imprecisión de sus reivindicaciones, quiero aprovechar esta columna para contestarles muy brevemente lo siguiente:
1.- La lista de aves que se pueden cazar en España es de las más reducidas de Europa. En cuanto a que se cazan en época de reproducción o migración, solo decir que es falso, y se puede comprobar en el reciente documento publicado por la Comisión Europea llamado Documento orientativo para la caza sostenible en Europa.
2.- La única especie que pudiera considerarse en declive y que se sigue cazando es la tórtola común (en España está prohibida la caza de la tórtola turca). Sin embargo la Comisión Europea no dice que no se cacen las especies en declive, lo que pide es que se adopten medidas de gestión y conservación de sus habitats.
3.- España tiene probablemente la legislación más restrictiva en materia de control de predadores de toda Europa. En realidad la utilización de métodos de control se autoriza solo para la captura de zorros, urracas, grajillas y cornejas, y con autorización especial para perros y gatos asilvestrados. En otros países el listado de especies capturables es mucho más amplio y la lista de procedimientos autorizados también. En la mayoría de ellos la caja trampa se adquiere y utiliza libremente sin necesidad de autorización. Si hubieran asistido al Congreso sobre trampeo que el mes de noviembre pasado organizó la Comunidad de Madrid se hubieran enterado de lo que está permitido y prohibido. El caso es que estaban invitados y no asistieron.
4.- En cuanto a la caza en «terrenos libres, media veda, cercones y tiradas», no encuentro ningún argumento legal que exija su prohibición.
En definitiva, si los grupos ecologistas no han asistido al Consejo Regional de Caza de Castilla–La Mancha es porque no les ha dado la gana, ya que argumentos legales no tienen ninguno.
Jorge BERNAD
Trofeo Junio 09
Publicado el 19/06/2009 10:06:48 |
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Hubo una vez una Reserva Nacional de Caza enclavada en la Sierra de Ancares, ocupaba casi 8000 Ha de superficie en del municipio de Cervantes, en la ladera gallega de la sierra. Digo hubo y no digo hay… porque hasta hace muy pocos años, esta reserva era un referente cinegético conocido por sus magníficos recechos y su abundancia de caza fruto de una buena gestión.
Siempre se ha caracterizado esta reserva por poseer una tasa de mortandad de corcinos algo alta. Era conocido por sus gestores la elevada concentración de predadores, tanto de lobo como de zorro, presión que quedaba compensada por la gran cantidad de corzos censados, cerca de 600 ejemplares, amén de una cuidada labor de control de predadores, que hacía de sus ejemplares un número idóneo y equilibrado en el medio, manteniéndose unas poblaciones de predadores y presas adecuadas y saneadas.
El cambio de los responsables políticos del medio-ambiente en Lugo a partir del año 2005, ha traído consigo una férrea orden de desactivar todo protocolo de control de predadores. Ello ha logrado el triste resultado de ver cómo una magnífica gestión de años se ha marchado por el retrete. Se ha constatado de forma fehaciente cómo una desmesurada proliferación de lobos y zorros diezman constantemente tanto la población de corzos adultos los unos, como la de corcinos los otros.
Fuentes de la reserva, que prefieren permanecer en el anonimato por miedo a ser predados, me han hecho saber que la población corcera se ha reducido en un 80% en los últimos tres años, calculándose que el número de ejemplares adultos no supera el centenar. Este descenso tan brusco pone al corzo en la Reserva de Ancares Lucenses en unos valores de veinte años atrás.
En un intento desesperado de racionalidad, técnicos de la facultad de veterinaria de Lugo han descartado cualquier concurrencia epidemiológica, quedando sobre la mesa la única carta que podemos jugar: la de un perfecto desastre cinegético y ecológico provocado por una administración ignorante, obtusa y con nulo contacto con la realidad. Han generado una superpoblación de predadores sin calcular sus consecuencias.
El siguiente paso para los lobos, previo a su hambruna, será el acabar también con la población de rebecos, para lo cual contarán con la ayuda de las próximas nieves. Cuando esto ocurra, también el lobo desaparecerá de los Ancares Lucenses, diseminándose hacia zonas de actividad humana, donde perecerán irremediablemente, ora bajo las ruedas de un coche, ora bajo la ponzoña asesina del veneno ganadero.
Será entonces cuando debamos agradecerle esta magnífica gestión al Delegado de Medio Ambiente, D. Eduardo Vidal, quien habrá conseguido convertir mi amado Ancares en un desierto de biodiversidad, que tendrá que ver pasar muchos inviernos antes de pueda recuperar su antiguo esplendor. De haber gestionado el medio ambiente en Lugo este buen señor sin ir subido en su tanqueta de intransigencia y falta de dialogo, quizás hubiese podido prestar oídos a las alarmas que, desde el Director de la Reserva, hasta el último funcionario han hecho sonar. Es tarde quizás, el daño está hecho y la Reserva tardará tanto más en recuperarse, cuánto más tiempo siga este gestor abducido por el efecto Bambi en su puesto.
A los amantes de Ancares sólo nos queda entonar, pues, un lacónico Réquiem por su anunciada muerte.
Publicado el 14/06/2009 18:42:07 |
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Tras asistir al I Congreso de Caza de Acuáticas celebrado en la Escuela de Montes de Madrid y escuchar algunas de sus sensatas reivindicaciones, no pude evitar reflexionar sobre nuestro nulo poder de convocatoria y mediático y en definitiva sobre qué tendríamos que hacer los cazadores para ser escuchados o, por lo menos, que se atenúe la lapidación que padecemos ante el suceso más nimio.
Sé que este congreso se hizo deprisa y corriendo, sin apenas presupuesto y en dos días laborables. También reconozco que España no es precisamente un país de pateros, pero los hay. Y me consta que los responsables de este congreso llamaron a mucha gente y organismos varios, incluidas las comunidades autónomas.
Pues bien, poca gente acudió a la Escuela de Montes, y ninguna autonomía, salvo Madrid. Me reconfortó, no obstante, que muchos asistentes sabían de lo que hablaban. Y me alegró especialmente que, aparte de reivindicar asuntos propiamente cinegéticos, muchas propuestas fuesen claramente conservacionistas: denunciaron las agresiones que sufren los humedales y reclamaron poder gestionar zonas acuáticas degradadas y, una vez recuperadas, cazarlas adecuadamente. Y ejemplos de que esto es posible los tenemos en el Taray, en otras lagunas manchegas y en otros cotos de acuáticas.
Pero el problema es el de siempre: no sabemos comunicarlo, no sabemos darlo a conocer a la sociedad urbana y a los medios de comunicación, que son el gran jurado de nuestro tiempo, quien dicta sentencia. Y además estamos condenados de antemano.
Reflexionando e intentando llegar a las raíces de nuestro eterno problema, al margen de esa ambiciosa —y cara— campaña de imagen que deberíamos hacer, me vino una idea que hasta ahora no se me había ocurrido.
Nadie pone en duda la fuerza y el predicamento que tiene hoy en día cualquier asociación en defensa de la naturaleza. Cualquier noticia o propuesta que emana de estas asociaciones ya es aceptada con generosidad y simpatía tanto por los medios de comunicación como por la sociedad en general. De igual modo, si la información procede del mundo de la caza, la actitud es bien distinta y no hace falta que la explique.
Pues bien, ¿por qué no intentamos explicarnos a través de algunas de estas asociaciones con las que aún podemos compartir muchos principios y reivindicaciones? ¿Por qué no nos asociamos en gran número a estas asociaciones? Si esto ocurriera, estoy seguro que en poco tiempo se atenuaría esa visceralidad creciente contra la caza. Y también, posiblemente, estos nuevos socios cazadores apaciguarían la animadversión hacia estos ecologistas por parte del mundo de la caza. La contaminación sería mutua y recíproca y en definitiva beneficiosa para la conservación de la naturaleza, que es lo que de verdad nos importa a tantos cazadores y conservacionistas, aunque luego discutamos los matices.
Lo cierto es que no estoy proponiendo ninguna revolución, sino más bien una vuelta a los orígenes. Quiero recordar que la Sociedad Española de Ornitología (SEO) la fundó hace más de 50 años un grupo de personas formado por cazadores conservacionistas y conservacionistas que respetaban la caza bien entendida.
Publicado el 05/06/2009 14:00:01 |
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El pasado mes de marzo la Comisión Europea presentó en París la guía sobre la caza sostenible de aves silvestres. Esta guía constituye en mi opinión uno de los documentos más importantes en materia de caza y medio ambiente a nivel europeo, y servirá para aclarar una serie de conceptos confusos de la Directiva Aves tales como qué se entiende por periodo de reproducción y cría en las aves, cuál es el periodo de migración prenupcial o qué entiende la Comisión Europea por pequeñas cantidades a los efectos de aplicar el régimen de excepciones.
La redacción de esta guía surge en el año 2004 tras un acuerdo entre la FACE (Federación de Asociaciones de Caza y Conservación de la UE) y Birdlife International. Se trataba de lograr un consenso sobre una serie de puntos controvertidos de la Directiva Aves y conseguir que la caza de aves se desarrolle de forma sostenible en Europa.
Aún recuerdo, como representante español de la FACE en esa época, las largas discusiones que tuvimos en Bruselas con el fin de lograr que ese documento llegara a ser una realidad. Después de casi un año se consiguió preparar un documento en el que todos cedíamos en algo, pero en el que finalmente estábamos conformes. A pesar de nuestro esfuerzo tuvieron que pasar casi cinco años hasta que la Comisión Europea le diera su reconocimiento oficial.
En España este documento va a tener una influencia decisiva en varias de nuestras modalidades de caza tradicionales. A partir de ahora sabremos con claridad si una modalidad de caza tradicional de captura de aves es o no compatible con la Directiva, y en su caso, podremos adoptar medidas para hacerla compatible.
Además de esta Guía, la Comisión Europea reconoce, entre otras muchas cosas, que la caza es un elemento esencial para la conservación de los hábitats y constituye una actividad perfectamente compatible con la Red Natura 2000, que abarca cerca de la quinta parte de Europa y sus aguas continentales y afirma que «la caza es una actividad que aporta considerables beneficios sociales, culturales, económicos y medioambientales en distintas regiones de la Unión Europea».
Teniendo en cuenta la enorme trascendencia que tiene esta Guía para la caza en España, no entiendo porqué nuestros representantes no se han apresurado a darle la difusión que merece. En su interior se encuentra la solución a muchos de los problemas que actualmente tienen varias de nuestras modalidades tradicionales de caza de aves como la perdiz con reclamo, la contrapasa, el silvestrismo o el parany, entre otras.
El que esté interesado en conocer este documento puede examinarlo en su versión en inglés.
Publicado el 25/05/2009 13:42:49 |
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¿La crisis es buena para alguien? Como situación de dificultad en el desarrollo del proceso normal de cualquier actividad, no es buena para nadie. Sin embargo, para muchos cazadores la crisis ha resultado buena porque ha parado la tendencia, siempre al alza, de los precios de las cacerías.
Hace unos días la RFEC organizó un interesante Observatorio Cinegético, que coordinó Santiago Ballesteros, y en el que además de hablar de la necesidad de disponer de una Ley de Caza Nacional, se organizó una mesa redonda para hablar de Crisis, Caza y futuro. Hubo cuatro opiniones de sectores afectados negativamente por la crisis: el armero, el de la organización de cacerías y ojeos, el de propietarios de cotos y coordinaba la mesa el director de Federcaza, que es otro sector también afectado negativamente. Los tres sectores manejaron datos que aseveran que en el año anterior los ingresos se redujeron entre el 30 y el 50%. Yo quise decir en ese foro que, como cazador, me preocupaba más la crisis de prestigio social e identidad, que viene afectando a la caza desde hace 35 años, que la económica, aunque entiendo la zozobra que produce la situación actual a quien ingresa o vive de la caza y a quien siendo cazador está en el paro. Y me explico.
La caza desde 1990, con 1.443.514 licencias, ha venido perdiendo efectivos a razón de unos treinta mil cazadores menos cada año, por lo que estamos actualmente alrededor de las novecientas mil licencias expedidas. Y además, no aparecen los alevines, ni juveniles, en este gremio. Sin embargo, esa disminución de cazadores no ha repercutido para nada en el dinero que genera la caza, de tal manera que la actividad ha inducido ingresos al alza hasta 2007, que ha sido el año en que la caza ha generado más dinero de toda su historia. ¿Qué quieren decir esos datos? Pues que ha pesar de producirse un decremento constante de los usuarios cinegéticos, los que se han mantenido activos han gastado cada año más dinero, de tal manera que aunque hemos reducido la nómina de cazadores en estos dieciocho años, los que se han mantenido cazando han pagado cada año más dinero y la riqueza generada por la actividad no sólo se ha mantenido, sino que se ha multiplicado, como ahora veremos.
En el año 2003 el Grupo Parlamentario en las Cortes del Partido Popular calculó el dinero generado por la caza valorando los subsectores económicos y considerando los datos de capturas —estimaciones de la temporada 2000-2001—. Se llegó a la conclusión de que la caza generaba alrededor de los tres mil millones de euros. Pues bien, utilizando los mismos diecisiete subsectores que se utilizaron entonces y las estimaciones de capturas de esa temporada gloriosa de 2007-2008, con los precios de costes actualizados a este año, se puede considerar con bastante certeza que la caza ha inducido unos seis mil millones de euros —un billón de pesetas—, siendo la perdiz roja la especie que más dinero produce, especialmente en ese año de crianza especial.
A la vista de las estimaciones de los puntos anteriores, es fácil llegar a la conclusión de que en siete temporadas hemos sufrido una reducción de unos doscientos mil cazadores y hemos inducido unos tres mil millones de euros más. Hemos multiplicado por dos el dinero generado por la caza, aunque éramos el dieciocho por ciento menos los que hemos pagado la factura, cada año más cara.
El coste de la caza ha venido incrementándose linealmente siempre, y de manera concreta en esos siete años, por las bondades económicas de los años precedentes a la crisis. En esta euforia alcista de las acciones de caza ha llegado el año 2008 con su crisis y el dinero inducido por la caza ha sufrido un quebranto que ha hecho perder el paso a todos los sectores que en años anteriores veían cómo cada temporada los ingresos se multiplicaban. La burbuja cinegética se ha desinflado porque estaba sobredimensionada.
En la estructura federativa los precios, que suelen tener una dimensión más social, se han mantenido y las sociedades se han resentido menos, con carácter general. Los ojeos, monterías y cacerías de cierta enjundia son las que han visto la caída más espectacular, pues aunque muchos de los clientes siguen teniendo medios sobrados para asistir a esas cacerías de postín, no está muy bien visto socialmente que propietarios o personas relacionadas con determinadas empresas asistan a esos eventos, después de haber mandado al paro a un centenar de personas, tal y como ya comentábamos en la revista Federcaza el pasado mes de marzo (La crisis llega a la caza).
La ausencia de los clientes habituales ha traído desde el año pasado una oferta prolongada de cacerías a la baja cuando la costumbre era que, cada año, el cazador tuviera que aflojar algo más la cartera. Y sin justificación, porque se trataba de la misma cacería. Este año se han ofertado recechos más baratos y, a última hora, llamaban desde diferentes cotos porque las cuadrillas no pujaban con el ímpetu de años atrás. La caza ha dejado de ser cada año más cara, gracias a la crisis, y eso para los cazadores de entrada es bueno. Lo malo es que acabe la crisis y se quieran recuperar los que manejan el cotarro. Al lado de personas muy sensatas y buenos profesionales que no te venden nunca humo y hacen una labor que siempre defenderemos, hay una pléyade de mercachifles y trileros que, sin hacer, ni exponer nada, cada año ponían un nuevo umbral a la factura. Para estos últimos, la crisis ha propiciado que pierdan esa nómina que tenían "por la cara". Lo lamentable es que estos mercaderes poco serios, acostumbrados a estrujar, serán los que habrán eliminado, a las primeras de cambio, jornales y colaboraciones.
Con todos esos que han perdido el sueldo por hacer un trabajo en condiciones, con los millones de españoles que han perdido el empleo y, especialmente, con los cazadores que ahora no pueden cazar a ningún precio, sin duda que la gente de bien nos solidarizamos con ellos y no podemos desear otra cosa que encuentren rápidamente solución a su angustia. Y en lo social-cinegético, nos gustaría que prolifere la plausible iniciativa de alguna federación autonómica (Castilla y León) buscando jornadas de caza gratuitas para esos cazadores que han perdido el empleo.
Publicado el 20/05/2009 0:00:41 |
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En Arán, habrá muchos vecinos que no quieran al oso, pero habrá otros tantos que se sentirían decepcionados si ese «incómodo vecino» se tuviera que ir del bloque y el Pirineo se quedara sin la especie.
Los osos han levantado ampollas en el valle de Arán. Desaparecieron, dejaron de existir, y la Administración los reintrodujo, trayendo unos ejemplares de Eslovenia. Se aclimataron, y ahora sobreviven en el Pirineo aragonés y resisten, como pueden al invasor —las infraestructuras, la pérdida de territorios, la hordas de turistas…—. El caso es que nos hemos enterado de que uno de esos osos le propinó un susto y unas heridas a un cazador de la zona, supongo que algún día de caza. Lo último que he leído sobre el asunto es que algunos cazadores de la zona se han manifestado para pedir la retirada del oso. Lo ven como un inquilino molesto.
Quizá por vivir en las llanuras no pueda entenderlo, quizá porque cuando andaba cogiendo setas nunca sentí temor de que apareciera un lobo o un oso. Sin embargo, con el oso creo que nos ocurre en este caso como el vecino que lleva años sin ocupar su parcela, y de repente llega, y claro, nos molesta. Nos fastidia, pero tenemos que aguantarlo, al fin y al cabo, ¿no está en su casa? ¿No vivimos todos en el mismo bloque? Entre los osos, y los corzos, los lobos y los jabalíes, las perdices, y las especies protegidas en general, sucede lo mismo, siempre han vivido con nosotros, siempre han coexistido y nosotros con ellas.
Hoy además la Administración está concienciada de la necesidad de que cazadores, pescadores, ganaderos y agricultores coexistan con estas especies. Es consciente que de lo que se juega y de que sin los locales no se puede jugar este partido de la conservación. El ministerio de Elena Espinosa de medio ambiente ha tomado buena nota, y sabe que cuando se desarrollen los planes de ordenación de las Zepas, y del resto de espacios protegidos, habrá que escuchar el ruido del 1 de marzo de 2008, y a un colectivo harto de ser ignorado.
En Arán habrá muchos vecinos que no quieran al oso, pero habrá otros tantos que se sentirían decepcionados si ese «incómodo vecino» se tuviera que ir del bloque y el Pirineo se quedara sin la especie. Creo que sería un fracaso para todos, gente de campo y de ciudad: una pérdida. Sé que hay argumentos para decir lo contrario, pero también para defender la presencia de esta especie. Con el oso en Pirineos, ganaderos y cazadores tienen la tranquilidad de que sus territorios de pasto, sus cazaderos, seguirán intactos. Ninguna declaración de impacto ambiental permitirá la construcción de una estación de esquí, de una autopista o un parque eólico.
Aquí abajo, en el centro de España, por eso de que en los páramos no hay osos, el campo nos lo están llenando de chatarra. A este paso no habrá sembrado por el que no pase un tendido eléctrico, una carretera o no exista un aparato de estos que dicen produce energía verde. A lo mejor necesitamos en las viñas algunos osos, para que no nos llenen de cables y autovías nuestros campos. A lo mejor, los cazadores de Arán lamentarían que el oso no les protegiera de las estaciones de esquí, y de las urbanizaciones que ocupan su territorio y el de su «incómodo vecino». Pues eso.
Publicado el 18/05/2009 8:00:00
El corzo es un animal que no deja de sorprender a todos. Me acabo de enterar que en algunas zonas de España se están llevando a cabo campañas para rentabilizar como un recurso turístico más las ladras del corzo. En esto no se hace otra cosa más que seguir con la estela planteada por su primo grandullón, el ciervo y su berrea, que está empezando a movilizar cada vez más turistas de éstos de naturaleza y casa rural.
La verdad es que no me sorprende mucho el interés que por estos fenómenos silvestres tiene la gente del asfalto y hormigón, porque tanta es el ansia que tienen de atesorar algo natural, que cualquier cosa vale, ya que aunque nosotros los de campo este tipo de eventos los vemos con toda normalidad, no dejan de ser espectaculares –en su sentido más directo de espectáculo- y más sabiendo que los bichos que ven asiduamente están encajonados dentro de la pantalla de su hogar.
Sin embargo, la berrea del ciervo, para que sea gestionable turísticamente hablando, ha de basarse en lugares donde la densidad poblacional haga factible su aprovechamiento, y esto sólo ocurre en los espacios naturales protegidos y en tantas y tantas fincas privadas donde se reúnen las condiciones adecuadas, pero que por fortuna para sus titulares, su condición de privadas hace inviable tan singular actividad.
Pero esta no es precisamente la situación del corzo. El corzo habita cualquier pegote de monte de Madrid para arriba, y no precisa de los cuidados que se prodigan a sus primos los ciervos, ni la protección de una gran propiedad para que se den en una cuantiosa población. En estos terrenos, que pueden ser cualquier coto municipal de Soria o Guadalajara, se pueden observar corzos, pero mucho me temo que sus titulares no van a tener forma de parar la avalancha de mochileros que se nos viene encima detrás de cualquier ladrido.
Ya me veo pidiendo a los excursionistas que se echen a un lado para poder abatir ese corzo del pastizal, y a ellos enfrentándose a nosotros aludiendo que el campo es de todos y que pueden hacer lo que les venga en gana. Tras los seteros, los esparragueros, los de los quads, los de las motos todo-terreno, los de la tortilla y el balón de fútbol, vendrán los de los ladridos de los corzos a animar un poquito más la indolente vida del bicho salvaje de nuestros montes, pero me temo que tanto olor a tubo de escape embebido en los ropajes de sus visitantes los acabará por cansar, y se buscarán la vida en parajes menos accesibles.
Publicado el 06/05/2009 14:44:20 |
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Ya ha aparecido algún espabilado que se ha inventado el carné para circular por determinados caminos forestales, concretamente en Vascongadas. Y además de diferentes tipos y colores para según qué personas, y con una tabla de sanciones que produce mareo. Visto así el asunto, huele a afán recaudatorio y a incluir nuevas prohibiciones a la cada vez más larga lista de ellas, además de hacer perder tiempo a los ciudadanos que quieran o precisen circular y tengan que obtener el citado carné, lógicamente en la población adecuada y en horario de atención al público, al que habrá que acudir con todos los impresos, fotocopias, justificantes y demás.
Espero que a nadie se le ocurra hacer lo mismo para circular por vías asfaltadas y/o para hacerlo por determinadas poblaciones, aunque... ¿quién sabe?
La verdad es que, desde ya hace mucho tiempo, estoy mentalmente preparado para que se “invente” el carné playero, exigible a cualquiera que desee tomar el Sol o bañarse en nuestras costas. A la vista del ejemplo antes comentado, también podría ser de varios colores según la playa, y con validez desde un día a un mes, renovable previa nueva solicitud. Este carné seguramente tendrá un recargo por utilización de hamacas y sombrillas propias, y solo permitirá disfrutar de ese bien, antes público, desde la salida hasta la puesta del Sol.
Igualmente espero que aparezca el carné de turista, ya que de algún modo debemos contribuir a sufragar el coste añadido que producimos, como por ejemplo el consumo de agua, tan escasa en lugares de moda en los que incluso provocan restricciones y cortes de suministro, así como los trastornos en el tráfico y la ocupación de aparcamientos, por no hablar de la subida temporal de precios y de la saturación de los servicios sanitarios públicos.
No se sorprendan. No es tan extraño que suceda. Ya pagamos por visitar los Museos del Estado y hasta por los de la Iglesia. ¿Qué tiene de raro que nos hagan pagar por transitar por el Paseo de La Castellana o por respirar el aire de Los Picos de Europa? Y si no lo hacen directamente crearán empresas públicas para hacerlo como se han creado para otras muchas cosas, como para la Caza en algunos terrenos públicos a precio de orgánicas de lujo y, si hace falta, se cerrarán las vías de acceso con cadenas y candados para obligarnos a utilizar los “servicios” de dichas empresas, como ya sucede en demasiados lugares de nuestra geografía.
¿Y qué tiene que ver esto con la caza? Pues que cada uno saque sus propias conclusiones. Ya saben, limitaciones para vehículos 4x4, una carpeta con licencias, documentos propios y de los perros, emisoras y teléfonos móviles sí o no en función de donde estemos, leyes diferentes por Autonomía además de algunas estatales, nula señalización para diferenciar caminos públicos de privados lo que puede provocar sanciones en determinadas ocasiones, (y que no se les ocurra hacerlos de peaje), etc.
Publicado el 06/05/2009 11:37:39 |
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La Operación Almanzor llevada a cabo por el Seprona de Ávila contra las endémicas mafias furtivas de Gredos confirma, una vez más, que el Seprona ha declarado la guerra al furtivismo profesionalizado y está dispuesto a mantenerlo a raya.
Además, esta última operación también introduce un matiz nuevo muy negativo para estos delincuentes: la mayoría de los detenidos son clientes, gente normal y corriente cuya reputación puede quedar, públicamente, manchada. Además, aparte de la multa —que es lo de menos—, quedarán con antecedentes penales y sin permiso de armas durante un tiempo. Ya no les va a compensar pagar un poco menos por un trofeo.
El mejor argumento que utilizan los furtivos profesionales para convencer a sus clientes es la garantía absoluta —o casi— de que jamás les pillarán con las manos en la masa; que en todo caso será él, en caso de apuro, quién dé la cara, entre otras razones porque, una vez perdida la vergüenza y siendo insolvente, poco le va a pasar. Con las leyes actuales, le compensa mucho más la rentabilidad que los posibles riesgos.
Sin embargo las cosas pueden empezar a cambiar, como ha demostrado la Operación Almanzor. El Seprona está empezando a combatir el furtivismo profesionalizado con los mismos instrumentos que utiliza en la lucha contra la droga: escuchas telefónicas, seguimientos, registros domiciliarios y otros procedimientos que no trascienden pero de idéntica eficacia. Y con estas armas es muy difícil que se escapen los clientes, los que en última instancia mantienen negocio.
Hace muchos años hice un reportaje sobre el furtivismo en Gredos. Hablé con el entonces director técnico de la Reserva, con guardas, con la Guardia Civil e incluso con un furtivo-cliente. Todos sabían quiénes eran, con nombres y apellidos, los cabecillas del furtivismo en Gredos, cómo actuaban, las zonas más calientes… pero servía para poco. Para que una denuncia prosperara casi había que pillar al furtivo o al cliente apretando el gatillo del rifle, y eso, en tantas miles de hectáreas, era prácticamente imposible. Y si había mucha suerte y un juez terminaba condenando al furtivo profesional, como generalmente era insolvente y la condena no tenía prisión, antes y después de la sentencia seguía con el negocio con total impunidad, desesperando a unos celadores que habían trabajado y sufrido lo indecible para detenerlo.
Parecía que la única manera de parar los pies a estos individuos, dada su forma de actuar, era infiltrar a algún agente, como hacen las policías medioambientales de otros países. Pero aquí en España, por varios motivos, nunca fue posible.
Pero ya no importa. El empleo de sofisticadas tecnologías de seguimiento y vigilancia por parte del Seprona, su interés manifiesto en acabar con estas mafias furtivas, un mayor endurecimiento de las penas y las detenciones de los clientes, van a poner las cosas muy difíciles a estos delincuentes en el futuro.
Publicado el 06/05/2009 10:40:00 |
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