Desde mi Tronera

Las redes sociales son utilizadas por criminales que incitan al suicidio

Desde que el mundo es mundo, cuando una persona sobresale en algo, es envidiada por terceros que pueden ser superiores o inferiores en la escala: laboral, social, deportiva, amorosa, física y un largo etcétera que si lo enumeraría se excedería de un simple post sin otra pretensión que la de hacer una caricatura, ya sosegada, del arrebato que sacude el cuerpo de toda persona de bien cuando conoce o es cercana a un perjudicado en grado sumo.

06 ago. 2017 - 4.899 lecturas - No hay comentarios

Y en este caso me refiero, sin tapujos, a la inocente ausencia de Mel Capitán. Por eso voy a hacer, a mano alzada, una caricatura de sus viles y cobardes asesinos, quienes se regocijarán como puercos en purines por el execrable e impune logro conseguido (por el momento). ¡¡¡Gran obra la vuestra, y sin apretar el gatillo o clavar el cuchillo, eso es progreso, lo demás son pamplinas!!!

Cuando una persona destaca por algo o en algo, tiene que ser consciente de que los mayores enemigos los tiene en aquellos que más convivieron con ella y en todos aquellos a quienes haya hecho favores. Una persona puede perdonarte, y de hecho te perdonará, la mayor afrenta que puedas hacerle y le hagas, pero en nuestra cultura es imposible que una persona, aparentemente cabal y buena, te perdone un favor recibido por pequeño que sea. Ambos grupos te acosarán sibilinamente y en silencio a través de terceros y ahora, con la impunidad de las redes sociales, serán los mayores acosadores y los más efectivos, pues al conocerte a fondo, tienen sobrada ventaja sobre el resto de envidiosos y malvados sin causa que odian por odiar todo aquello que jamás alcanzarán ni trabajarán para lograrlo.

Primero harán que subas a lo más alto que puedas auparte por ti solo, y los tendrás incondicionalmente a tu lado mientras que saquen beneficios a costa tuya. Luego, te dejarán caer y, si vives para contarlo, serán los primeros en irte a consolar con falsos afligimientos. Pero no son sinceros, pues irán a preparar el camino para sucesivos intentos. Cuanto más sufras, mejor. Y si pueden hacerlo a través de terceros manipulados, se creerán unos maestros del maleficio. Por eso con esta gente hay que tener cuidado, pues de ellos y de los mulos, cuanto más lejos, más seguros.

Quienes no tengan un acceso tan directo a tu persona, te acosarán con el trabajo, el divertimento o lo que fuere a fin de desestabilizarte emocionalmente y luego apuntarte con el dedo para cubrirte de reproches de forma directa o a través de terceros. Aquí está el quid de la cuestión, pues si eres débil y confías precisamente en un acosador oculto, ya estás perdido y es entonces cuando puedes acabar en el manicomio con enfermedades que somatizará tu organismo o poniendo punto final a una bonita historia que no te han dejado terminar por una envidia mayúscula que la sociedad no ha sabido erradicar. Es más, la política de marketing inculcada por los países más avanzados, tiene su fundamento en tan execrable principio.

Pero antes de terminar, cuando te culpabilices de todo aquello que no hiciste, cuando la incertidumbre te haga mella y te conviertas en el polichinela de una banda de asesinos, cuando te cubran de reproches, cuando te hayan destrozado tu vida, jamás pondrán fin a semejante desatino y verás como huyen de ti tus mejores amigos e incluso algunos familiares a quienes, por una vergüenza mal entendida, no les dijiste jamás que estabas siendo herido.

No. Para esto no existe cura alguna ni oficialmente está organizado el sistema para salvar los —cada vez más— casos que acaban en suicidio, cuyas cifras se guardan como oro en paño por considerarlo secreto de Estado.

Todos los gobiernos saben que detrás de muchos fracasos escolares se esconde un acoso tremendo. Las malas conductas de muchos jóvenes tienen su origen en el acoso y hay muchos hombres sin techo que en su día fueron brillantes y el acoso de los cobardes les llevó por malos derroteros no faltando quienes juzgaron el momento y les condenaron por él, pero no tuvieron en cuenta su curriculum anterior cuyas evidencias minimizaron o erradicaron tus acosadores.

Criminal no sólo es quién priva de la vida a una persona. Criminal es quién le ha robado un poquito de su carisma a otra y que sumado el robo de todos los acosadores juntos, le ha privado de vivir sus logros y ni recordarles quiero el grado de criminalidad que tienen quienes por sus malas artes empujan al suicidio dentro de una sociedad cainita que utiliza el progreso en beneficio propio o en detrimento de los demás.

Escrito así, es como si los acosadores fueran un mundo marginal que está por debajo de una línea roja marcada por la buena sociedad. Pues no. Yo he visto acosadores con galones y otros sin galones ni estrellas. Les he conocido con sotana y hasta con capelo Cardenalicio. Les he observado trepando en sus despachos a costa ajena y matando o inutilizando a quienes van dejando por el camino cuyos hitos son sus rapiñas. He visto el acoso en simples subalternos y en ingenieros superiores con otra carrera más un máster y dos idiomas. Mentes aparentemente privilegiadas que en realidad son unos verdaderos ceporros. Y lo que es peor, he visto a estos últimos de alta alcurnia y baja moral regocijarse por ser inútiles para todo y todos, menos para hacer el mal.

Mel, sé que a quienes te quieren y te apreciamos, esto —posiblemente— no les vaya a gustar, pues no faltará quien saque faltas a mi escrito e incluso hasta me tachen de lo que ellos son y no quieren que se enteren los demás. Pues acosador es aquel que se rodea de monaguillos y luego en vez de darles la propina del cepillo dice que se la han robado sin habérsela dado.

Me imagino que también conocen todos ustedes esa forma de acoso que tienen los que van por la vida de eternos desfacedores de entuertos prometiendo un futuro brillante a quienes quieran oír su perorata de charlatanes de feria, pero con menos brío. Cuando se les arrimen esos robaperas, cambien de conversación y jamás se dejen impresionar por políticos de alcurnia, grandes empresarios, altos funcionarios y demás falsarios. Cúrense viendo los telediarios… pero las puertas giratorias son razón de Estado, nos han fastidiado.

 

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Miguel ngel Romero Miguel Ángel Romero Ruiz es colaborador habitual de publicaciones cinegéticas.

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