El Cazador Conservador

Algo más sobre pumas y lobos

En el anterior post del blog hablábamos de la caza regulada y de su rentabilidad. Algunos cazadores que aún no tengan una opinión formada al respecto pueden preguntarse si se deben, o no, cazar lobos y/o pumas. Duda honesta, que nace desde la actitud del cazador de respeto y conservación de la naturaleza.

27 may. 2015 - 3.502 lecturas - 6 comentarios

A esta pregunta no se debe contestar con respuestas políticamente correctas, del estilo de «Depende», «En algunos casos»… respuestas propias de las administraciones.

Hay que argumentar, y una honesta argumentación, desde postulados conservacionistas y medioambientales, nos conducirá a un «sí» rotundo. Sí son piezas cinegéticas.

Empezaremos el razonamiento con una breve y simplificada descripción de la cadena trófica:

Los ungulados silvestres como el ciervo se alimentan de la vegetación del monte. Y los predadores selectivos como el lobo y el puma son predadores de los ungulados, ninguno de estos dos tiene más enemigo natural en su hábitat que sus respectivos congéneres, pues son animales territoriales que se disputan el territorio. Esta disputa les obliga a expandirse en la comarca, y en condiciones favorables mayor será su expansión.

Las poblaciones de seres vivos, siguen pirámides de crecimiento según el número de individuos y proporción entre sexos. Los animales susceptibles de ser predados, tienen una pirámide muy ancha en la base para poder surtir a la naturaleza, esta estrategia de supervivencia se llama de la ‘R’ que da lugar a muchos descendientes, para que unos pocos lleguen a adultos. Los predadores siguen la estrategia de reproducción de la ‘K’, poca descendencia y muy cuidada para que lleguen a adultos, se trata de una pirámide poblacional con la base más estrecha. Estos predadores comen lo que pueden, no lo que quieren. Esto se traduce en que comen gran número de crías, y animales con alguna afección o animales viejos en decadencia.

Todos los seres vivos, animados o inanimados, siguen una curva sigmoidal de crecimiento. Esto nos lleva a un crecimiento rápido juvenil, crecimiento maduro, plenitud y decadencia. Dicha decadencia conlleva a una muerte por predación, en el mejor de los casos, o una muerte por enfermedad agónica si no se practica la caza.

Por lo tanto una población de predadores tales como lobo o puma, que se encuentre estable o en expansión, también tendrá que ser sometida a un régimen cinegético de capturas para mantener el equilibrio poblacional y el estado sanitario óptimo.

Los predadores naturales cumplen su función en la naturaleza haciendo selección. Mantienen las pirámides poblacionales equilibradas e impiden la proliferación de enfermedades causadas por altas densidades.

Este equilibrio, en la naturaleza se desestabiliza frecuentemente. Y se reajusta lentamente mediante catástrofes naturales cruentas. Podemos poner el ejemplo de las epidemias de sarna que sufren los rebecos, ya que al tener limitada su expansión por ocupar un nicho ecológico de montaña, las superpoblaciones causadas por no cazarlos y no existir predadores naturales dan lugar a escasez de recursos que debilitan a los animales y los hacen sensibles a enfermedades contagiosas que causan numerosas bajas por muertes largas y agónicas.

La naturaleza no entiende de sufrimiento ni del paso del tiempo. Aquí aparece la labor del hombre.

La ocupación del territorio por las distintas especies de animales tiene un límite, ese límite está en el estado de normalidad. Que con criterio técnico da lugar a la posibilidad de la caza.

Por lo tanto se puede cazar un animal cuando:
- Va a llegar a su decadencia.
- Hay exceso de densidad poblacional, que originará enfermedades.
- El individuo tiene alguna anomalía heredable o contagiosa.

Al seguir estos criterios la caza beneficia a los animales, individualmente y como población.

No-cazar perjudica más que cazar. No-cazar es perverso pues se consigue con esta veda lo contrario de lo que se pretende.

Además el deportista cazador genera riqueza. Existen espacios naturales en que, estando prohibida la caza, la guardería hace la labor higiénica de abatir los animales que llamamos selectivos; esto equivale a tirar la renta que genera la fauna silvestre.

Se podría argumentar, que hay algunas especies que están en peligro de extinción y no se pueden cazar, como el oso en España o el jaguar en Argentina. Nada más lejos de la realidad, efectivamente no se pueden cazar porque el estatus de su población actual es frágil y venido a menos. La ley los protege, como debe ser, pero, ¿por qué ocurre esto? Ya lo comentábamos en el anterior apartado: debido a que se ha degradado su hábitat y se ha visto limitada su expansión. En estos casos se trata de una medida radical, que no deja a los animales otra salida que la muerte agónica, pero que cumple su función de conservación.

A esta situación no se ha llegado, afortunadamente, por la caza, porque como hemos visto cazar es necesario para la conservación. La caza, deporte regulado, es una herramienta indispensable para la supervivencia de los animales silvestres, el lobo y el puma son de los más sensibles y son un indicador de conservación. Y con su cinegética también controlamos su población y prevenimos daños. Con el valor añadido de esta actividad que es rentable.

 

6 comentarios

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30 may. 2015 13:09
Orix
Orix   «www.cmsafaris.info»
El 99% de los pumas que se cazan en Argentina, fueron capturados con trampas y conservados en cautividad hasta que son "cazados". Esta práctica, no puede ser nunca modelo de gestión.
03 jun. 2015 14:41
uanjmanuel
Buenos días.

El argumento no me convence en absoluto, mencionar "muertes agónicas" devenidas por enfermedades o por vejez no es argumento para cazar. Si ese argumento fuera válido, por qué no cazar todo animal no depredado como buitres, águilas..; o incluso vencejos por ser fácil encontrar ejemplares agónicos y parasitados que ni alzándolos vuelan.
Reconducir equilibrios no necesariamente implica cazar, a ver si ahora vamos a dedicarnos a cazar ratas.
Reconducir equilibrios es una voluntad humana que se da mayormente porque no soportamos o no deseamos ciertas poblaciones de animales y los eliminamos (ratas, cucarachas, mapaches, cotorras...) o los controlamos (impedimos nidificación de palomas en ciudades)
Por otra parte, se me antoja muy difícil que sepamos diferenciar, entre dos ejemplares de lobos, cual de los dos va a morir antes agónicamente o poder encontrar un lobo agónico para eliminarlo.
Lo importante es que ante un mismo problema (daños de lobo) se actúe con idénticas soluciones a un lado y el otro de fronteras inventadas por el hombre o administrativas sin renunciar a las posibilidades que la caza con arma pueda ofrecer y sin que ésta sea la única solución.
La controversia existe porque si bien todos desean la contribución de los lobos a los ecosistemas, unos no pueden tolerar determinados daños y otros ante soluciones que conllevan el uso de armas por cazadores se sublevan.
El que una especie sea cinegética supone cierta libertad del cazador (cuándo voy de caza dentro de una temporada, a qué disparo...) y tanta libertad con el lobo creo que no procede.
Sí procede reaccionar ante previsiones de daños o daños recientes buscando escarmentar a los lobos, es por ello que muchos sobre la caza del lobo ni se manifiesten a favor (que sea especie cinegética) ni en contra (no puede renunciarse a una herramienta de control como es el arma en determinados casos)
Ese termino medio parece que en la práctica consiste en la eliminación de ciertos ejemplares por guardas o cazadores guiados por guardas. Que sea cinegética o no es independiente de lo que haya que hacer.
Argumentos para cazar el lobo es cosa diferente a buscar argumentos para que los cazadores sean una parte de la solución dispuestos a colaborar.

Saludos.
08 jun. 2015 17:30
josemiguelmontoyaoli
Es muy fácil. No existe la libre opción para el Hombre. Si no importa qué especie presenta un potencial de crecimiento por encima de su estado ideal poblacional, el Hombre está obligado a reconducirla a su estado ideal; se llame o no caza la forma de hacerlo. Mejor si es caza, porque no costará dinero. Si no, será preciso gastar dinero y esfuerzos en su gestión, pero no cabe la inhibición (mirar hacia otro lado), cuando la sostenibilidad está en juego. Un abrazo José Luis y compañía. MIguel
08 jun. 2015 23:40
uanjmanuel
Miguel buenos días.
En efecto mucho mejor si se llama caza. Todo lo que sea contar con la predisposición de los cazadores llámese caza. Y bienvenida esa predisposición que encima paga por hacerlo y deja dinero en el territorio. Sin querer, apuntas a que la controversia también está en el modo en que se decide cuando una especie (lobo) crece por encima del estado ideal poblacional. Sí, debe ser cuestión técnica y sencilla para determinados casos, pero en la práctica no lo es, ya que lo que suele proceder es ser politicamente correcto que es igual a que el patio esté tranquilo.
Un abrazo. Juan.
09 jun. 2015 09:06
josemiguelmontoyaoli
Amigo Juan:

Me gusta conversar sobre estas cuestiones, no lo puedo remediar. Veo que a ti también te interesan.

La biología de todas las especies marca para cada ecosistema una capacidad normal de carga biológica. Por supuesto: en el estado actual del ecosistema. Es el que en "Tecnología de la sostenibilidad" denominamos estado de normalidad poblacional. Suele ser el ideal casi siempre.

Pero a veces el estado de normalidad de una especie puede ser incongruente con las necesidades de la sostenibilidad; por ejemplo: daños sobre los cultivos, el ganado, los montes, la seguridad y salud de las personas, la protección de especies amenazadas de extinción... Obliga todo esto a proponer cargas no biológicas sino de compatibilidad, y a la definición de un estado poblacional ideal, distinto del biológico por razones de sostenibilidad.

¿Cómo se propone? Primero discrecionalmente (técnicamente, no arbitrariamente) y luego mediante la aplicación de los correspondientes protocolos de investigación heurística, hasta conseguir ajustar progresiva y tenazmente los datos en ensayo.

Son muchas las cuestiones tecnológicas que existen ya (la "Tecnología de la Sostenibilidad" está plenamente puesta a punto); pero que no se aplican, porque el manejo de los recursos naturales renovables es complejo y es mejor "tirar millas". Lo que está pasando, por ejemplo, en los Parques Nacionales españoles viene siendo como un chiste malo (del más puro humor negro español)

A la espera de que la racionalidad y el buen sentido común se acaben imponiendo (¡Jo, qué risa me da!) recibe un afectuoso saludo. Miguel
12 jun. 2015 00:04
uanjmanuel
Sí, también me gustan estos temas. La racionalidad debiera reconducir el trato del hombre con la naturaleza (reconducir abusos). Pero impera cada vez el no trato con la naturaleza. Se enseña que naturaleza es donde el hombre o las actividades propias del hombre están excluidas. Ello también debería ser reconducido aunque nos dé risa que algún día impere el sentido común.
Espero que otra vez haya ocasión de hablar. Me perdí lo de la tortola pero te animo a que escribas algo para los que era imposible que asitir.
Juan Manuel
Jos Luis Charro Caballero
José Luis Charro Caballero. Ingeniero Superior de Montes. Titulado Experto en Caza y Pesca e Investigación Forestal. Manager Internacional y Gestor Cinegético.

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