El Blog del Tío Calañas

La caza es libertad

La caza también, y sobre todo, es un ejercicio de libertad. Cuando cazamos, solos o en compañía, disfrutamos de una libertad casi absoluta, al margen de buscar la caza y mantener con el grupo una estrategia común que tenemos que poner por encima de nuestros intereses, pero quitando estas normas elementales, nos sentimos libres, olvidamos por un tiempo nuestras obligaciones ciudadanas y nos sumergimos en la naturaleza haciendo lo que más nos gusta y más disfrute nos proporciona.

20 abr. 2016 - 5.017 lecturas - 4 comentarios

No obstante la caza está regida por multitud de normas que recortan esa libertad. Estamos sometidos a normas medioambientales, veterinarias —nuestros perros— de armas o de sanidad, amén de las normas que nos imponemos los mismos cazadores perteneciendo a una sociedad de cazadores o a un coto privado: días de caza, horario, cupos, invitaciones…

Es normal que una sociedad de cazadores, con muchos socios, regule los días de caza, las zonas a cazar o los cupos, pues es la única forma de garantizar en el tiempo el recurso cinegético y que el terreno de caza no se convierta, si todos salen a cazar sin orden y concierto, en un campo de batalla que ponga incluso en peligro la vida de sus cazadores. Sin embargo, tampoco es deseable que impere, y menos en los cotos privados, un exceso normativo que convierta la actividad cinegética en una carrera de obstáculos con cientos de vallas impuestas por el titular del mismo o una minoría de cazadores.

Ocurre a menudo que un coto privado se convierte en una cárcel, un lugar excesivamente normalizado porque así lo quiere el titular o los socios con más poder porque tengan terreno o fueron quienes hicieron el coto, que lo convierten poco a poco en su cazadero personal, regulando según sus intereses.

Y ese socio, que entró con unas condiciones que poco a poco ve mermadas, si no tiene otra cosa, se quede en el coto por inercia, convirtiéndose con el paso del tiempo en un cero a la izquierda que sólo paga a comienzos de temporada.

Lo normal es decidir qué días se cazan, de qué forma y qué especies. Creo que en cada coto debe haber alguien, con cabeza y responsabilidad, que marque unas pautas porque siempre hay gente que le das una mano y se toma un pie, pero esto no debe ser la norma. En cualquier coto privado, pues para eso lo es, debe votarse todo por mayoría, votando, eso sí, con responsabilidad y siempre de acuerdo con las leyes. Y quien no cumpla, que sea expulsado ipso facto. Mano izquierda, pero firme.

La legislación andaluza, por ejemplo, permite cazar la menor, salvo el zorzal, todos los días de la temporada, y eso permite a los cotos privados regularse con libertad, cazar si se quiere cualquier día.

Un coto privado se basa en el conocimiento, respeto y confianza de todos los socios y por tanto las decisiones deben tomarse entre todos, pero teniendo también en cuenta la voluntad de quien, por lo que fuere —conozca mejor el coto o sea su titular— sea un poco más precavido ante la situación de una determinada especie.

 

4 comentarios

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20 abr. 09:47
josemiguelmontoyaoli
Pues, no, no y no. Ni de broma. Así esta la caza.
20 abr. 13:16
Fuente Andrino  
Mi querido, respetado y docto amigo: Bajo mi humilde punto de vista, hoy, la caza, está en situación de"Libertad con sujeción a ley (Libertas sub lege). Es más, ni siquiera está, y esto clama al Cielo, en: Libertas sub more (Libertad según la costumbre). La caza está al libre alberdrío de cuatro mamarrachos, incultos, chupones, trapaceros, mentirosos y acosdores.

Tú me perdonarás, pero mi opinión coincide con la de mi principal y único maestro en España que es José Miguel Montoya Oliver. Y, si en algo me contradice, el equivocado soy yo.

¿Porqué un hombre como el señor Montoya no ocupa un cargo relevante en nuestras instituciones venatorias?. Muy sencillo, porque además de sabio, es un hombre docto y bueno que conoce a fondo el Mundo Rural Español y late con él respetándole y queriendole sin aspavientos tratándonos como uno de los suyos.
UN ABRAZO
20 abr. 20:16
josemiguelmontoyaoli
Querido amigo D. Miguel Ángel:

Por supuesto mi intención no es criticar a "Tío Calañas" que bastante aporta al no callar (ojalá ningún cazador callara). Sólo he querido destacar, en clara comunión intelectual contigo ahora, que debemos buscar otras vías diferentes. Que las que hoy se manejan en nuestro mundillo ya no son válidas, si es que alguna vez lo fueron. Volver a los conocimientos culturales tradicionales (culturas adaptativas locales, no hablo de "museística"), recogiendo "amorosamente" lo permanente en ellas, y actualizando sus conocimientos a los nuevos marcos y tecnologías de nuestros días. Pensar en viejo (consejo de ancianos) y actuar en joven (guerreros de la tribu).

¡Ah! Sí ocupo un cargo muy importante: ser libre y ejercer mi libertad, sin otro interés que obedecer a quien de verdad nos manda (el de ahí arriba), a la espera de que nos llame y nos perdone.

Seguiremos sin callarnos, e invitando a todos a que no se callen. ¡Activemos los foros! Un fuerte abrazo. Miguel
21 abr. 01:32
Fuente Andrino  
Mi respetado y querido referente José miguel, sé que Tío Calañas te aprecia y valora en su justa medida. Opinamos lo mismo, eso es cierto, per tú lo argumentas mejor que yo. Y sigue siendo un lujo que en un post o donde sea, entres tú de alguna manera. Eso da un gran valor añadido al artículo.
UN ABRAZO DE CORAZÓN