A Salto de Mata

28 dic. 2007 14:28

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Ad libitum

Permítame el respetable que solicite la gracia y aquiescencia de mi compañero, Ernesto Navarrete, por la osadía de usurpar el titular de su sección para engarzar estas letras. Vaya por delante, Ernesto, mi petición de dos y el rabo, con vuelta al ruedo, para una de tus últimas páginas de opinión, esa que tuviste el acierto de titular La semilla crece y en la que mostraste, abiertamente y sin tapujos, cómo educabas a tu hijo en unos valores, los nuestros, que ciertos pollinos faranduleros tuvieron la desfachatez de mofar.

Supongo que casi toda nuestra habitual concurrencia y demás habituales de la devoción hubertina, conocen la chanza, la mojiganga y rechifla que el señor Motos, don Pablo, se trae a costa de nuestro trabajo, el de esta redacción, el mío, el de mis amigos y compañeros, el de nuestros colaboradores, el de la revista Jara y Sedal al fin y al cabo a la que usted, si la lee, acude, además de con cualquier criterio y opinión respetable, con el respeto que se merece el trabajo de cualquiera.

Pues no. Hay alguien por ahí, con tanto caletre para hacer unas risas, que, desde su estrambótica tarima de dios paniaguado, se permite el lujo —a falta de ingenio e imaginación todo vale— de no respetar el nuestro. Bien, él sabrá lo que hace. En mi humilde opinión de redactor de la revista, no le doy más importancia de la que tiene: cuatro saltimbanquis circenses haciendo gracias para recibir el premio de unas risas y unas palmas enlatadas. No ofende quien quiere, señor Motos, sino quien puede.

Pero permítame el respetable que sí le dé importancia, y la tiene, al hecho de que estos mequetrefillos se unan a la moda que corre por estos pagos en estos tiempos: ir contra la caza. Parece que viste mucho en ciertos círculos de progresía tontolinaba, que no de la otra. Criticaban con saña los susodichos el hecho de que nuestro mentado amigo Ernesto, educase a su hijo en los valores cinegéticos. Nuestros valores. Esos valores que no hay forma humana de que se asienten en la sesera de estos frikis de botellón. Valores como el referido respeto, amistad, compañerismo, apego, lealtad… Valores que nosotros llevamos como divisa en el barbecho o en la mancha, valores que practicamos vivimos y enseñamos a nuestros hijos para que, entre otras cosas, no pierdan la categoría de personas. Valores como la solidaridad, sí señor Motos, solidaridad muy distinta de la que usted practica cuando en su programa de radio se burla de las desgracias de un pobre anciano que ha perdido sus árboles, su monte, su vida, en un incendio tan terrible como lo fuera aquel que asoló Guadalajara. ¿Recuerda usted señor Motos? Valores como el amor a la naturaleza demostrado día a día, hora a hora, en nuestros montes, en nuestros campos cuidando, mimando nuestro entorno y a nuestras futuras piezas de caza, gestionando la naturaleza para que sobreviva del asalto de usted y sus urbanitas domingueros. Así se cuida la naturaleza, señor Motos, y no con campañas de cara a la galería plantando árboles desde su poltrona.

Nosotros, señor, educamos a nuestros hijos en el lenguaje del monte, de la trocha, de la cuerda o del sopié, de la solana o la umbría, de la jara o de la aulaga, del quejigo o del rebollo y no en la jeringonza soez y machista de arrimar la cebolleta —entre otros cientos de chabacanos vocablos— que tanto gusta usted de escribir, con ese caletre infuso del que se jacta en sus seudoprogresistas panfletos.

Está de moda, si el respetable me permite recordárselo, poner a la caza en el punto de mira, tirar, de frente, sin correr la mano, a todo bicho viviente que esté relacionado con la cinegética, denigrar hasta la saciedad esta ancestral forma de vida que, entre otras cosas, logró que el humanoide fuera humano. Nadie lo recuerda o, tal vez, es mas fácil obviarlo en aras de una idea, desastrosa y con antojeras, sobre la protección de la naturaleza. Desde el poder, desde ciertos sectores de una progresía mal entendida, desde una prensa generalista y tendenciosa, desde el circo televisivo, se legisla en nuestra contra, se lanzan soflamas sibilinas, se hace burla continua de nuestros valores, nuestros principios y nuestra práctica, sin considerar en ningún momento lo necesaria que es, sin ir más lejos y sin entrar en otras disquisiciones de tipo antropológico, para la supervivencia del medio rural, la supervivencia de esos que, por circunstancias de la vida, de su vida, siempre son los que menos tienen, los más desfavorecidos. Defender el pan, necesario, de cada día, se llama, se sea de la ideología que se sea, progresismo, el resto… un puro sofisma.

Por todas estas tan ad libitum razones, permítame el respetable que recomiende al señor ese que rebusque por la RAE su caletre, para saber si lo tiene. Y por ti, amigo Ernesto, por tus principios, que son los nuestros, levante mi simbólica montera y mirando al respetable diga mi brindis: ¡Va por ti, por nuestros hijos, por nuestros valores, por nuestros principios! Y que Dios reparta suerte… nos va a hacer falta.

 

6 comentarios
28 dic. 2007 15:25
Zapatoman
Querido colega (de compadre), es que no estás a la guay tio, no te enteras que todo el rollo y la chapa que soltamos entre nosotros y con nuestros hijos son cosas de brutos atrasados, estas muy fuera de la historia tio, muy zumbao.

Para ser la hostia hay que escojonarse de los demás, con indpendencia de que se tenga una cara de pasmao (como es el caso que nos ocupa con lostres mendas esos) que tira de espaldas, o, quizá, esa cara pasmaos que se gastan sea la que les hace jartarse de vomitar por la boca aquello que no solo les entra en el estómago, también lo que les pasa en ese hueco vació entre oreja y oreja.

El video ya lo había visto y casi con seguridad que el menda ese que emite sonidos más o menos inteligibles, y los otros dos especimenes que le acompañan en el escojonamiento que hacen de nuestro compañero, tiene un antepasado por línea directa de pueblo, pues pronuncia como si lo hubiera mamado en su casa de cerca.

Como estos mendas han de hacer puntos para parecer directamente lo que no son (o quizá si, lo que son) lo más fácil para parecer un modernísimo urbanita ecolotonto (con reciclaje de botellas en casa incluid y marchamo de osea-progre y/o anarco-pijo) es descojonarse de otros, poner un acento, que a su parecer, debe ser de tonto, y ladrar por esa bocaza que a saber que cosas se habrá metido antes (me refiero a precocinados, por supuesto).

A estos tres mendas, se les ocurre hacer la burla en mi pueblo y caen en manos de los incultos pueblerinos que por allí malviven en su atrasado primitivismo (independientemente de los ingenieros, empresarios, funcionarios, abogados, fontaneros, médicos, labradores etc, que componemos la pueblada) y reciben tal jartá de hostias que se les arregla el acento en una docena de plis-plases en el careto, claro que, en este hipotetico caso, no hay “webs” de repetir el escojonamiento, es lo que tiene, precisamente, la falta de “webs”..

De todas formas, es bueno que en la tele-mierda que hoy circula (ejemplo viviente es la cadena de ¿water?), decía, es bueno que allí se nos parodie, a mi me preocuparía que se nos alabara, eso nos demostraría que algo malo estábamos haciendo sin ninguna duda.

Con Dios compadre, deja de hablar de umbrías y sopiés y comienza a aprender vocablos como meta-anfetamina, psicotrópico, etc, estarás mucho más a la moda y serás infinitamente más “in”.
02 ene. 2008 21:48
VALDEZ
Para que hacer caso a estos tres pelagatos,que no tienen ni idea de lo que estan hablando, no se les ocurre pensar que la caza es una aficiòn sana y que aleja a muchos muchachos de esa vida moderna desordenada que empuja a los adolescentes a las drogas y el alcohol, burlarse de el empeño de un padre para que su hijo tome una aficiòn sana, es burlarse de todos los padres que desean que sus hijos tomen un camino normal, muy seguramente estos personajillos y su programa absurdo dentro de poco saldran del aire y tendran que buscar trabajo en cualquier lugar por unos pocos centavos, para poder comprar sus drogas, por que tienen una cara de viciosos que no pueden con ella.
24 ene. 2008 22:27
Rebuznen es con Z. de ZP
Que bonito, que bonito, enseñar a un hijo el oficio de matarife. Que divertido salir a matar animales... que divertido llamar drogadictos a aquellos que os critican, que divertido, no les insulteis, coger una escopeta y matarlos que es lo os gusta.
07 feb. 2008 00:52
Antonio Mata
Para poder criticar, primero, como mínimo, hay que conocer. Lo mismo para insultar. Aplícate el dicho del texto: "No ofende quien quiere, sino quien puede". También hay otro, maravilloso, que decía mi abuela: "Agujeros que no dan luz, a taparlos con adobes". ¡Aplícate el cuento!
07 feb. 2008 09:22
Vergüenza ajena 2
Estimadisimo sr. Mata, las acepciones de matarlos y matadlos, son ambas aceptadas por la real academia de la lengua, informese primero y luego trate de corregir. En segundo lugar si lee el mensaje escrito en " Vergüenza ajena" observara que en ningun lugar hay ningun insulto, cosa que usted no puede decir de sus mensajes. Pero me doy por satisfecho de que al menos aun no me haya disparado. Agujeros que no dan luz a matarlos a tiros, Joder!! si FRanco levantase la cabeza, solo le a faltado decir eso, retrogrado!!! jajaja
08 feb. 2008 02:26
Antonio Mata
Inestimado roznador:
A la vista de su dechado de virtudes y conocimientos filológicos, evidentes en su anodina respuesta, no me cabe otra cosa que pensar en su constante y reiterada falta de asistencia a las clases más elementales de lengua en el colegio. ¡Usted hizo pellas! Usted se pasó en la cafetería −dudo que jugando al mus ya que es este un juego para mentes más perspicaces− la mayor parte de las clases de gramática: es obvio su desconocimiento de los modos verbales ya que no distingue usted un infinitivo de un imperativo. Como desconoce, a la vista está, el uso de verbos tan elementales como ‘ser’ y ‘estar’. Por las clases de sintaxis tampoco le vieron mucho el pelo. A las de semántica… ¡qué decirle! Desconoce usted, por completo el significado −la acepción, que tan incorrectamente ha utilizado− de palabras tan elementales como ‘insulto’. Pero bueno, hasta aquí no vamos mal. Eso sí, me parece una desfachatez que no apareciese en todo el curso por las clases de ortografía: no tiene usted ni la más mínima idea de las más elementales normas sobre el uso de las mayúsculas, de la tilde, de los signos de puntuación, uso de la ‘h’… Efectivamente, hago mías sus palabras: infórmese primero, sobre todo en la Real Academia de la Lengua, con mayúsculas, y luego trate de corregir.

De su comentario ‘ideológico’ no tengo nada que comentarle. El propio sentido, significado, acepción, de sus palabras define perfectamente su fundamentalista ideario.
Permítame recordarle, inestimado roznador, otro de los refranes favoritos de mi abuela: usted, tanto en lingüística como en antropología (me refiero con este término a la caza), “confunde el culo con las témporas”.

Por otro lado, y para ir terminando, me gustaría, encarecidamente, hacerle un ruego. Es obvio que a la vista de su dechado de mala baba usted no comparte ni un ápice de nuestras ideas y aficiones (me refiero, por supuesto, a la práctica venatoria −¿sabe usted lo que es eso?−), por lo que no llego a comprender bien qué hace usted por estas páginas, salvo por el hecho, evidente, de dedicarse a verter sus insidiosas vulgaridades y sus reprimidas opiniones. Es por esta razón por la que le ruego, por favor, que se dedique usted a visitar otro tipo de páginas, que haberlas haylas, como las meigas, más acordes con su cociente intelectual. Yo, le voy a ser sincero: no voy a perder un solo minuto más de mi tiempo con usted. Ni con otros de su misma ralea.
¡Hasta nunca!
Antonio Mata Antonio Mata es redactor de la revista Caza y Safaris.

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