El perro de sangre

Las pruebas de trabajo

En AEPES, desde sus comienzos, se realiza una prueba de trabajo que se denomina prueba acreditación. Antes de explicar en qué consiste, me gustaría diferenciarla de otras pruebas de trabajo pues, al igual que AEPES es diferente a cualquier otra asociación o club vinculado al mundo del perro, también es diferente su prueba de trabajo.

Luis Manuel Jara

29/07/2018 | 2093 lecturas

La de acreditación de AEPES, en primer lugar, es una prueba que yo no calificaría de difícil, pero sí como exigente. No está al alcance de cualquiera y solo aquellos que realmente han entrenado y se han preparado estarán en situación de superarla. No se puede presentar a ver si se supera porque con absoluta certeza, no se superará.

Esta prueba no tiene ninguna validez oficial ante la Real Sociedad Canina de España o cualquier otra entidad relacionada con la cinofilia. Adquiere únicamente un valor de reconocimiento por parte de AEPES y no es una evaluación de las aptitudes para el rastreo de sangre de un perro, sino de la preparación para el trabajo real en la búsqueda de piezas de caza mayor heridas de un equipo conductor-perro de sangre.

No es una prueba de trabajo solo para el perro, pues en AEPES no queremos evaluar el comportamiento de un perro. Nos da lo mismo si tiene pedigrí o los mejores orígenes o es un chucho que se te ha arrimado en la calle. No nos importa si tu traílla es del cuero más caro o rastreas con una cinta de persiana. En AEPES, si te gusta rastrear y quieres evitar muertes y sufrimientos inútiles a un animal, tienes tu sitio.

Y no es una prueba de trabajo para el perro, porque lo que se evalúa es la labor del equipo, el binomio conductor-perro. Puede ser que el perro sea malo, pero si el conductor sabe que su perro se ha equivocado, tiene la partida ganada. O al revés, puede que el perro sea buenísimo, pero su conductor, muy malo. En ambos casos, el resultado dependerá del grado de compenetración y conocimiento que tengan el uno del otro.

¿Cómo es la prueba de acreditación?

Trata de recrear las situaciones que podrían producirse con un animal herido, la situación lo más parecida posible que nos podríamos encontrar. Para ello se traza un rastro a utilizando 250 ml de sangre líquida y pezuñas de un animal a lo largo de un recorrido de mil metros. Previamente, habremos elegido un lugar en el que exista caza, aunque no excesiva (nunca en un cercón).

A lo largo del recorrido se podrán encontrar giros, atravesar malezas, subidas, bajadas, cruce de arroyos y, en particular, dos dificultades añadidas: obligatoriamente existirá una zona de 10 metros en la que no se marcará ni con huellas ni con sangre, simulando el salto de un animal, y otra zona de 100 metros en la que únicamente se marcarán las pezuñas, intentando simular en este caso otra situación frecuente como es que el animal se revuelque y deje de sangrar.

También se marcarán dos encames y se dejaran algunos indicios a lo largo del recorrido, que se valorará positivamente si son señalados por el equipo.

Finalmente, se dejan transcurrir 24 horas desde que el rastro ha sido trazado y, a continuación, se indica al equipo, únicamente, el lugar donde supuestamente fue realizado el disparo (que previamente se habrá marcado con sangre, algo de pelo, algún trozo de hueso o similar) y dispone de una hora para completar el recorrido y llegar al final, en el que se encontrará una gran piel, fresca, simulando al animal herido.

Si a lo largo del recorrido el equipo se separa más de 30 metros del rastro, será avisado y reconducido al último punto correcto en el que se encontrasen. Si vuelve a desviarse, será nuevamente avisado y, a la tercera, será descalificado, debiendo abandonar la prueba en el punto en el que se encuentre.

Reconocimiento, pero también obligaciones

Finalmente, si la prueba es superada, como he dicho antes, supone un reconocimiento por parte de la AEPES de que dicho equipo se encuentra preparado para afrontar un rastreo real y es, por tanto, incluido en la lista de conductores acreditados por la AEPES. Este reconocimiento, supone también una serie de obligaciones morales. Estas obligaciones son recogidas en un código de conducta que el conductor suscribe cuando ha superado la prueba y, de forma resumida, son las siguientes:

  • El principal objetivo del conductor de perro de sangre cuando esté realizando la búsqueda de una pieza de caza mayor herida será llevar a cabo esa búsqueda de la forma más eficaz y, en caso de que ésta se encuentre con vida, acabar con su sufrimiento de la manera más rápida posible.
  • La discreción y la buena educación en las palabras y los actos del conductor del perro de sangre. De igual manera, mostrará siempre el respeto debido a las piezas de caza cobradas.
  • El conductor, antes de iniciar una búsqueda, deberá asegurarse de que cuenta con el permiso del titular de los derechos de caza del terreno en el que va a actuar. De igual forma evitará participar en la búsqueda de una pieza, cuando tenga constancia de que ha sido cazada de forma ilegal.
  • Como socio de AEPES, el conductor acreditado velará por la buena armonía dentro de la Asociación, con el fin de que los objetivos de la misma no se vean empañados por un espíritu competitivo o de crítica. La búsqueda de piezas heridas es una actividad al servicio de la caza, no una forma de cultivar el éxito personal.

Asimismo, todo conductor acreditado de AEPES se compromete a:

  • Ser titular y llevar consigo la documentación necesaria para el ejercicio de la caza en la zona donde esté realizando una búsqueda.
  • Pasar el relevo a otro equipo de búsqueda, en caso de que encuentre alguno disponible, cuando deba abandonar el rastreo por cualquier motivo, siempre que el animal buscado sea Susceptible de ser recuperado.
  • Cumplimentar correctamente y remitir después de cada actuación la ficha de rastreo de la AEPES, para la base de datos de la Asociación.
  • Promover, fomentar y difundir el rastreo de piezas de caza mayor heridas con perros de sangre, como contribución a una forma de entender la caza en la que se valoren los Aspectos éticos y tradicionales de esta actividad, así como el respeto a los animales abatidos.
  • Facilitar el acceso a esta disciplina de nuevos conductores, aconsejando y guiando a los mismos siempre que ello le sea posible.

En definitiva, todo esto nos diferencia de otras asociaciones, pues el fin de la AEPES no es otro que dignificar el ejercicio de la caza a través del respeto a la pieza evitando siempre sufrimientos inútiles e intentando dar un final rápido y limpio al animal.

Luis Manuel Jara

Presidente y conductor acreditado de AEPES

 

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Este artículo pertenece a la serie:

El perro de sangre

Caza noble, digna y respetuosa con la pieza abatida

Esta serie especial sobre el perro de sangre está compuesta por siete artículos que iremos publicando a lo largo de los próximos 7 días. Entre ellos, la Asociación Española del Perro de Sangre (AEPES) realiza un repaso a su labor, de dónde vienen y hacia dónde se dirigen. También se puede leer un interesantísimo texto que aborda el entrenamiento del perro de sangre contado por el mismo perro, no tiene desperdicio. Sigue el Programa Reservas de AEPES, otorgando la relevancia que ostenta el perro de rastro en los recechos de las reservas nacionales de caza, y se termina con las distintas iniciativas de la asociación para la formación en el seguimiento del rastro de sangre.

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