Las 10 claves del adiestramiento del perro de caza

Un perro sin adiestramiento es un animal conflictivo, difícil, que destroza la armonía tanto familiar como la cinegética. La ausencia de unos criterios educativos caninos claros, la permisividad, la falta de tiempo y el no encontrar unos esquemas positivos de pedagogía canina, llevan al cazador a rendirse ante la perspectiva de un adiestramiento poco coherente y nada atractivo. ¿Pero dónde están las claves del adiestramiento exitoso del perro de caza? Éstas son las diez indispensables.

Ricardo V. Corredera | 19/01/2011

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1 Motivación

El adiestramiento debe ser atractivo tanto para el perro como para el adiestrador. Exige un alto esfuerzo para ambos, por lo que el dueño o adiestrador debe saber cómo seducir al animal con actividades atractivas y pautas sanas y positivas que empujan al perro a la acción en la correcta dirección.

Motivar es despertar el deseo de aprender y de actuar. Hay que comenzar el edificio por los cimientos. que son la actitud de los dos (educador y educando) y su motivación por el trabajo.

El refuerzo positivo, el alcance cotidiano de pequeños logros, la dosificación de la exigencia en el entrenamiento, el entorno natural… son algunos agentes motivadores esenciales.

2 La socialización

Sin una habituación adecuada al entorno social humano donde el perro habrá de desenvolverse, no es posible aplicar educación alguna. La falta desocialización produce individuos inadaptados con trastornos temperamentales que derivan en conductas indeseadas tales como impulsividad, agresividad, fobias. inestabilidad emocional, excitabilidad, llamada continua de atención, etc. La mayor causa de estos comportamientos problemáticos se encuentra en el confinamiento en perreras.

Cuanto más integrado esté el cachorro (desde sus primeras etapas de desarrollo) en la sociedad humana y más convivencia, experiencias y complicidad adquiera con el amo, más preparado se encontrará para el adiestramiento. La socialización es, además, un vehículo para el desarrollo de la inteligencia del animal; lo contrario, el ostracismo, supone la atrofia mental.

3 El potencial

Jamás podremos construir un buen edificio sin unos materiales de calidad. al igual que un futbolista jamás pasará de tercera regional por mucho que entrene sin una genética de base que le otorgue un físico y una mente superdotados.

El adiestramiento debe sustentarse en el desarrollo de unas capacidades innatas presentes desde el nacimiento. Por supuesto que no existe el perro perfecto que reúna todas las cualidades existentes en su código genético, pero son indispensables tanto una carga instintiva pulsional (que mueva al perro hacia la caza, muestra, cobro, rastreo, búsqueda, etc.). como una estructura física adecuada.

El adiestrador deberá detectar cuáles son las virtudes y carencias innatas de cada ejemplar en aras de encauzar las primeras y potenciar las segundas.

4 Capacidad de análisis

En los primeros pasos de la educación debemos hacer un rastreo psicológico del individuo. Es decir, definir un perfil temperamental individual, con el objeto de adecuar tanto el tipo de manejo como el nivel de presión y el enfoque del programa de trabajo a cada forma de ser particular. No hay dos perros iguales en cuanto al carácter, e incluso entre hermanos podemos encontrar grandes diferencias en cuanto a su sensibilidad general y específica, su nivel de dominancia y sumisión, su concentración, agresividad y demás tratos temperamentales.

El carácter último del perro adulto será el resultado de la suma de su temperamento innato y de las experiencias que reciba, y la conducta a su vez será la suma del carácter y del aprendizaje. Este último se alimenta de la actividad espontánea que el dueño debe favorecer y controlar y del adiestramiento específico aplicado.

5 Las tres etapas

La impaciencia por obtener resultados rápido nos lleva a la precipitación de los acontecimientos, de modo que tendemos a quemar etapas, lo que invariablemente nos lleva a dar un paso adelante y dos hacia atrás. El aprendizaje es un proceso motivación dinámico que debe programarse con coherencia, de modo que se sustente en tres etapas fundamentales: iniciación, desarrollo y refuerzo.

Estas fases del adiestramiento están bien diferenciadas, siendo básicamente en la iniciación donde tiene presencia el aprendizaje guiado. la familiarización con el campo y las tareas básicas y el entrenamiento prioritaria-mente positivo y motivador.

El desarrollo se caracteriza por el trabajo en ensayo y error, la distribución sistemática de premios y castigos y una mayor independencia en la toma de decisiones del can.

Por último, el refuerzo se basa en la interferencia activa, de modo que se añaden dificultades extras a cada tarea y se aumenta el grado de presión exigiendo el máximo nivel de ejecución.

6 El entrenamiento

El adiestramiento de pista o de campo intensivo deben ser sólo un soporte de la actividad cercana a las condiciones naturales en campo y en contacto con caza salvaje. «La perdiz roja es la mejor maestra del perro de muestra. así como la mejor aula de adiestramiento es el campo abierto». He entrecomillado esta frase para darle aire de sentencia (de ahí el esfuerzo de la rima), ya que suele este apartado ser el más olvidado, siendo el más importante.

La perdiz, casi por sí sola, aviva la pasión del perro. le enseña a tomar el aire correctamente, a batir con minuciosidad, a dosificar la marcha y mantener un ritmo sostenible, a alzar la nariz al viento y una vez en línea directa con ella, tras tocar la emanación, le irá diciendo la distancia crítica de muestra y cómo guiar con cautela y bloquearla. Todo eso no se aprende en un intensivo con gallináceas de cajón. ni lo enseña el amo. Se aprende lidiando constantemente con las potenciales presas y el dueño lo único que puede hacer es procurar al animal el máximo de experiencias y aplicar el control que facilita el adiestramiento para que la acción sea eficaz y útil a la escopeta.

7 La constancia

Las jornadas intensivas de entrenamiento seguidas de largos periodos ociosos no sirven de mucho. El adiestramiento debe fundamentarse en un trabajo reglado, cotidiano y dosificado, de modo que al mismo tiempo resulte sostenible y asimilable.

El trabajo constante a su vez desarrolla, a través del ritmo progresivo, la actitud positiva y la confianza del animal. que ve como las exigencias son recompensadas con los éxitos de lo aprendido. El trabajo con inflexiones e impulsivo genera una presión excesiva en el animal de forma puntual para pasar después largos días de pasividad cargándose de ansiedad y aburrimiento. Esto conlleva estrés y confusión en el animal, además de no progresar al no poder implementar con rutina lo ya aprendido.

8 La paciencia

La paciencia no suele ser una de las virtudes del dueño. La paciencia además no se recibe como un don innato, ni llega espontáneamente. La paciencia la otorga la experiencia. Sólo quien se ha relacionado con un amplio número de ejemplares asumirá con naturalidad que las cosas llevan su tiempo, que hay que ser tolerantes con las capacidades cognitivas de un perro por su condición de animal, que la impaciencia es destructiva y sólo lleva a plantearse objetivos excesivos o inalcanzables a corto plazo y finalmente a la frustración. Y que la frustración es la razón del abuso sobre el animal y del castigo desmedido.

Debemos saber establecer metas y objetivos. Las primeras son muy generales y a largo plazo, los segundos son mensurables y concretos. Eso nos ayudará a mantener la paciencia. Así es clave mantener un estricto sentido de la justicia para ser equilibrados en la distribución de premios y castigos. Firmes a la hora de exigir una respuesta ya conocida por el perro, pero flexibles cuando hemos de tener en cuenta factores tales como el estado de maduración, las condiciones de trabajo, la salud del animal, la influencia de la raza…

9 Los conocimientos

El adiestrador de hoy no puede limitarse a la intuición o al seguimiento de un método riguroso y mecánico aprendido de un maestro artesano.

El adiestramiento puede y debe estar avalado por unos conocimientos tanto teóricos como técnicos en los que se sustente cada acción de entrenamiento. Y el enfoque mismo del aprendizaje.

La etología, la psicología, la neurología, la pedagogía… son ciencias que ofrecen al adiestrador todo un mundo de respuestas a las incógnitas que cada día la conducta de nuestros canes nos plantea.

10 Los recursos

Es indispensable contar con un material de adiestramiento completo y adecuado (correas, silbatos, collares, walkies, apports, dummies, collar electrónico, jaula lanzadora…), con unas instalaciones que garanticen el bienestar del animal, si no vive en el hogar, con un transporte adecuado, con unos terrenos idóneos de caza salvaje donde entrenar y con un lugar para el trabajo de pista. En el adiestramienta no podemos andar parcheando para que no encontremos continuas carencias y trabas en el camino.

Diez llaves para un tesoro: nuestro perro 10. ¡A disfrutar!

Ricardo V. Corredera

3 comentarios
21 ene. 2011 22:52
JULIXAMAR
Simplemente, FANTASTICO!! enhora buena!!!!!!!!!
01 feb. 2011 04:53
Roberto Martinez
Te felicito, simple y preciso, gracias por el artículo
12 ene. 2013 20:46
annaislas
amé este artículo, es de lo más útil, nosotros seguimos en casa este método de adiestramiento, www.esthalon.com/educacion01.htm, es lo más completos que hemos encontrado hasta hoy, pero saber más no está nunca extra. Saludos a todos los que amamos los cachorros

 

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