El perdiguero de Burgos, un perro muy nuestro

Esta raza es la representación actual de lo que debe ser un buen perro de caza, plenamente integrado en el conjunto de las razas trotadoras, con un semigalope moderado. Muy bien adaptado a los cazaderos de Castilla, resistente, con una dureza de pies que llama la atención por su aguante, dosificando su trabajo sin alargarse y cazando para la escopeta.

Eduardo de Benito | 22/10/2010

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El perdiguero de Burgos es un prototipo de braco continental, que fue en el pasado el perro más usado por los cazadores hispanos, tanto por sus cualidades corno por su gran afición a la caza. La moda de los perros británicos le fue arrinconando y perjudicó su selección colocándolo en peligro de extinción, un bache superado. Fue conocido en el siglo XIX corno perdiguero español por los muchos tratadistas extranjeros que en él pusieron sus ojos para mejorar sus razas nacionales.

El perdiguero de Burgos es un excelente perro de muestra hispano que ha contribuido a la formación de gran parte de los continentales

Es un animal sobrio, con una perfecta adaptación a los terrenos de Castilla y marcada inclinación por una caza polivalente, pudiendo emplearse en pluma y pelo con tanta soltura que se diría especialista en ambas. Su cazadero ideal es aquel de grandes planicies con matorral bajo, aliagas, monte quebrado, barbechos y rastrojos. Sinceramente creo que si la raza no es más popular no es por falta de virtudes sino por cuestión de modas, y hoy muchos valoran el perro de muestra por su velocidad y no por su nariz.

Ha experimentado notables cambios en las dos últimas décadas. En los años en que la revista Federcaza salió a la calle la raza acababa de salir de una profunda depresión y abandono que la llevó al borde de la desaparición. Recuperarlo fue una tarea dura, ingrata en muchas ocasiones, y entonces predominaba un tipo de burgalés linfático, grandón y torpe, de poca nariz, producto del estado degenerativo de la raza. Eran perros de pieles excesivas, párpados caídos y conjuntivas constantemente irritadas. Los criadores supieron responder al reto y trabajar por el perdiguero útil, animal que caza y caza bien.

Virtuoso y tranquilo

Entre las singularidades de la raza se encuentra su temperamento dulce, tranquilo y su fuerte sentido de la obediencia. Hoy han cambiado tanto los gustos que a un gran número de cazadores no les agrada el perro trotador, ese que antaño se prefería para la caza en mano. El trotador es un perro acomodado al paso del cazador, no va empujando las bandadas de perdiz salvaje por el campo al estilo de los galopadores, la caza no se va a marchar antes de que llegue la escopeta porque el perdiguero de Burgos caza para la escopeta. Esta marcha pausada, que puede dar mucha caza, es su virtud más tradicional, aunque en estos tiempos en que todos los perros se pointerizan muchos no sepan apreciarla.

Obediencia: un valor

Cuando los adiestradores de perros de muestra se han convertido casi en una necesidad para sacar algún provecho de los perros, cuando andarnos buscando por revistas y libros el método de adiestramiento mágico que nos resuelva todos los problemas que nos ocasionan perros ansiosos o hipernerviosos, el perdiguero de Burgos es la antítesis de esos defectos. Su otra gran virtud, junto a la caza tranquila, es la obediencia innata, natural, que le hace depender del propietario en todo momento. Peno perfecto para el que busca en sus salidas cinegéticas un compañero que en todo momento este pendiente del cazador y que sin prisas le deje llegar a la caza.

Cazando al trote lento, es capaz de batir una gran extensión de terreno, por árido que sea, debido a su gran resistencia

Incluso en la vehemencia de la caza, cuando el perro entra en contacto con la pieza, el burgalés mantiene una comunicación, un contacto estrecho con el cazador, manteniéndose siempre supeditado a sus indicaciones. Es una raza que se educa con facilidad, que no olvida lo aprendido, muy inteligente, a la que sobra afición. Lento y poco elegante en su andar, lo suple por su gran temperamento y por su trabajo entregado al cazador.

El trotador

En la descripción de su forma de cazar leemos: «La marcha típica de la raza es un trote económico, suelto y potente sin tendencia a la lateralidad y sin ambladura. Carece de la velocidad de los galopadores, lo que suple con inteligencia adaptándose a la perfección a su dueño. Al trote su velocidad es bastante más rápida de lo que piensan los que no le conocen, realizando impresionantes quiebros y cambios de dirección cuando recibe vientos. Con su andadura uniforme puede batir una gran extensión de terreno, pues su paso inalterable no flojea por dura que sea la jornada». Estamos por tanto ante un perro trotador en estado puro, un verdadero prototipo de este estilo de marcha.

En el burgalés la velocidad está subordinada a la resistencia, lo que le permite recorrer largas distancias a un ritmo sostenido y con el mínimo esfuerzo y cansancio. El estándar le define como eumétrico, término que utilizó Barón para definir en las distintas especies un volumen medio, resultado de la combinación óptima de lasuperficie corporal de la superficie corporal y de la masa. La estructura física de los perros trotadores es muy particular como consecuencia del tipo de movimiento que ejecutan. En ellos llama la atención la presencia de un metacarpo muy largo e inclinado, que tiene la finalidad de actuar corno amortiguador, pues al trotar las extremidades anteriores se ven sometidas a una gran presión.

El perdiguero de Burgos es un trotador extraordinario y en el trote corto su resistencia no tiene igual, aguantando muchísimas horas sin fatiga. Su trote se caracteriza por la siguiente secuencia de movimientos: el animal levanta primero la mano derecha y el pie izquierdo, al mismo tiempo, y cuando está suspendido en el aire, eleva la mano izquierda y el pie derecho, procediendo a apoyar mano derecha y pie izquierdo, y así sucesivamente. Esta sucesión puede realizarse con variable rapidez, lo que determina que el trote sea corto o largo.

Cobro

Animal clásico también en esto, cobra pelo y pluma indistintamente, busca la pieza alicorta que se refugio entre los cañizos o el conejo herido bajo el matorral guiado por su capacidad natural de seguir rastros, herencia de sus antepasados sabuesos. Entre los perdigueros son frecuentes los perros que pistean el rastro que dejó la pieza con una maestría asombrosa. Con un burgalés es dificil, por no decir imposible, dejar caza herida en el campo, por muy complicada que sea la vegetación.

Perros hispanos

¿Por qué son tan importantes los perros de muestra hispanos en la historia de la cinología y la formación de otras muchas reputadas razas europeas? La respuesta es por su antigüedad. Los cazadores primitivos empleaban perro que cazaban a diente, como los podencos y galgos o agotando la pieza corno los sabuesos, pero desconocían el perro de muestra. Fueron los pueblos mediterráneos, y en especial España, donde primero se tiene noticia sobre el hecho de que el perro se quede parado ante la presencia de la caza. La necesidad y el ingenio pronto sacaron provecho de esa característica, que dejaba a su vez a la presa en inmóvil atención, momento que el cazador aprovechaba para cubrirla con una red. No era una cualidad nueva, todos los predadores tienen un momento de estatismo antes de saltar sobre la pieza, pero en este caso el hombre supo aislar esa característica, fomentarla para su provecho y conseguir que en determinados perros fuese particularmente firme. Así nació el perro de muestra hace más de dos mil años.

Desconocemos en qué momento estos perros llegaron a la Península Ibérica y cuando se generaliza su implantación, pero tratadistas latinos como Plinio y Salustio relatan haber encontrado en las Galias (Francia) e Italia gran cantidad de canes aviarii hispanos empleados para cazar con auxilio de una red o caja. La denominación "perdiguero" es frecuente en los libros clásicos de venatoria hablando de un perro cazador de perdices, pero nada demuestra que se refieran al perdiguero de Burgos. Como ejemplo, Martínez del Espinar en El Arte de Ballestería y Montería (1644) cita la existencia de un perro de tronco cilíndrico, lento pero de excelente nariz al que denomina ventor, ya que caza «pico al viento». Para este Ballestero Mayor de Felipe IV a tales perros «llamamos de muestra, ya que buscan y paran las perdices; son muy doblados y de mucha fortaleza y agilidad, y tienen muchos vientos y muchos pies; son bien mandados y de buen color».

Eduardo de Benito

3 comentarios
14 dic. 2010 18:56
Pelucho
14 dic. 2010 18:58
Pelucho
quisiera saber si esta raza es apta para cazar perdiz de granja, ya que yo solo salgo unos pocos dias al año a mi coto intensivo.Gracias
04 mar. 2012 13:15
annoman
Hola PELUCHO,por ser cazador con perdiguero te respondo a tu pregunta,puedes cazar perdiz de granja o lo que tu quieras con esta raza,ahora bien ten bastante cuidado al momento de hacerte con uno,por que segun las exigencias que quieras de este perro te sera mas facil o dificil de encontrar un ejemplar con esas cualidades,si necesitas alguna opinion mas te la puedo dar sin nimgun comprmiso.
UN SALUDO.

 

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