Las razas más adiestrables

Los aficionados a la caza buscamos un perro que aprenda rápido, que no pierda el rastro del conejo, que no levante las perdices fuera de tiro, que no corra alocadamente detrás de las liebres, que consiga encontrar todas las piezas abatidas... Pero, ¿cuáles son las razas que más fácilmente asimilan el adiestramiento y que antes aprenderán a cazar bien?

Antonio López Espada | 02/07/2007

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Un perro con una buena capacidad de aprendizaje sabrá asimilar y retener los recursos que emplea el conejo cuando se siente acosado, y llegará un momento en el que reaccionará a tiempo ante los que se vuelven hacia atrás en la mata o los que llegan hasta la salida de la zarza pero no salen, sino que entran de nuevo para despistarlos; o aquéllos que permanecen inmóviles aunque el perro cruce a escasos centímetros de él, consiguiendo pasar desapercibido.


Existen razas que aprenden más fácilmente, otras que aprenden más rápido, otras que cuesta Dios y ayuda enseñarles órdenes básicas y otras para las que esto del adiestramiento no ha sido inventado.

También aprenderá que cuando vuelan las perdices y no se produce el disparo, no tiene la posibilidad de morder esa pieza que le resulta tan dulce embocar y entregar a su dueño. Asimilará que cuando lleva el peón de las perdices delante debe aminorar la velocidad y presionarlas lo mínimo para que el cazador llegue a una distancia asequible e intentar el disparo. A su vez, un perro «despabilado» no gastará la mayor parte de sus fuerzas inútilmente ante un estímulo tan fuerte como es una rabona arrancando en carrera unos metros por delante de él. Éstos son los perros que anhelamos.

La realidad es cruda: no existen estudios contrastados que clasifiquen las razas caninas de caza más inteligentes.

Aunque un férreo adiestramiento logre neutralizar los instintos más básicos y ancestrales del can, que son los de perseguir la pieza y abalanzarse sobre ella en cuanto la ve, el aprendizaje puede ser muy distinto hablando de razas diferentes. Existen razas que aprenden más fácilmente, otras que aprenden más rápido, otras que cuesta Dios y ayuda enseñarles órdenes básicas y otras para las que esto del adiestramiento no ha sido inventado. Pero, ¿cuáles son las razas que corresponden a cada uno de estos grupos que hemos mencionado?

Adiestrabilidad e inteligencia

De entrada, la realidad es cruda: no existen estudios contrastados que clasifiquen las razas caninas de caza más inteligentes, aunque sí tenemos a nuestro alcance algunas investigaciones realizadas con el objetivo de intentar encuadrar y definir la obediencia y la «adiestrabilidad» que demuestran individuos de diferentes razas caninas.


El perro deberá solucionar situaciones comprometidas constantemente, pero no sólo eso, sino que deberá aprender de esos problemas para aplicar los conocimientos que vaya adquiriendo a nuevas situaciones.

Estos estudios pueden ayudarnos a reconocer las razas que mejor incorporan lo que les enseñamos, además de ofrecernos indicios sobre algo que resulta mucho más interesante para el cazador: qué razas son las que resuelven más rápidamente los problemas que se les plantean.

Como hemos indicado, durante su vida el perro deberá solucionar situaciones comprometidas constantemente, pero no sólo eso, sino que deberá aprender de esos problemas para aplicar los conocimientos que vaya adquiriendo a nuevas situaciones. De este modo, el perro irá convirtiéndose en un gran cazador, en un cazador experimentado, aumentando considerablemente su eficacia. Después opinaremos sobre si «adiestrabilidad» e inteligencia son factores que se complementan, pero antes tenemos que acotar estos conceptos.

La «adiestrabilidad» es la facilidad que muestra un perro en la asimilación de conductas y comportamientos que le son impuestos por el hombre, mientras que la inteligencia canina podemos situarla un paso por delante, pues ha sido definida por muchos autores e investigadores como la capacidad de aprender, de pensar y de solucionar problemas por parte del perro.

Un perro muy inteligente

Esos mismos autores han intentado encuadrar la inteligencia funcional —capacidad de resolver situaciones nuevas— de varios sujetos, incluso delimitándola por razas, que es lo que más nos interesa a los cazadores, conocer qué razas son las que podemos adiestrar de manera más sencilla y cuáles aprenderán más rápido y mejor a cazar.

En este sentido, nos sorprende conocer que hayan existido perros capaces de reconocer 200 palabras y relacionarlas con órdenes u objetos, asimilando esta capacidad a la demostrada por animales supuestamente mucho más evolucionados que los canes, como a la del mono o a la del delfín.


Entre los perros de muestra, el braco alemán de pelo corto o kurzhaar es el que encontramos en primer lugar en la lista de Coren, ocupando el número 17, muy por delante de su pariente el drahthaar

El autor de este estudio fue Juliane Kaminski, y el perro protagonista del mismo, un borcler collie, un perro pastor originario del Reino Unido capaz de superar todo tipo de exámenes en los que se le pedía que reconociese hasta 200 tipos de órdenes y palabras y que actuara según se le había adiestrado para cada una de ellas.

Después de leer esto, nos puede venir a la cabeza una imagen en la que un cazador avanza por el campo sin parar de dirigir órdenes al perro: «ven», «quieto», «muerta», «derecha», «izquierda», «busca», «cobra», «atrás», y un largo etcétera.

Un perro adaptado a los tiempos

Sin embargo, no pensemos que para conseguir un buen perro cazador haya que robotizarlo para que responda a todas estas órdenes en todo momento como le hemos enseñado, el ideal pasa casi por lo contrario, que el perro combine sus ancestrales cualidades para la cinegética con las exigencias que impone la caza moderna, todo ayudado por un adiestramiento enfocado a esas exigencias. No es más que adaptar el material genético que incorpora el buen perro de caza al momento por el que atraviesa la cinegética.

La «adiestrabilidad» es la facilidad que muestra un perro en la asimilación de conductas y comportamientos que le son impuestos por el hombre.

La caza de hoy se encuentra en un punto muy lejano de la situación por la que las razas fueron creadas a lo largo de los siglos XVIII y XIX. Ahora la escasez de piezas y el aumento de la presión cinegética ha cambiado las pautas comportamentales de la mayoría de las especies cinegéticas. La inmensa mayoría de nuestros becaderos así lo atestiguan al hablar de las costumbres y reacciones de la dama del bosque ante los perros. Lo mismo podemos afirmar sobre la perdiz, el conejo, la liebre, las acuáticas, las codornices...

Las razas más adiestrables

De ahí la enorme demanda de adiestramiento de caza que encontramos en el sector, lo que también ha ayudado a que comience a profesionalizarse. Por ello, nos puede resultar provechoso conocer un estudio muy interesante para el cazador, pues analiza por razas la capacidad para el adiestramiento. Nos referimos a una clasificación realizada por Stanley Coren según la habilidad que mostró un total de 79 razas caninas —muchas de ellas cazadoras— para ser adiestradas y resolver problemas a través de su inteligencia.

Coren encargó la misma prueba a más de 200 jueces de trabajo del American Kennel Club. Entre las que se realizaron a los perros elegidos de las 79 razas, un total de doce test, Coren incluyó pruebas de inteligencia observacional, resolución de problemas de diferente complejidad, exámenes de aprendizaje medioambiental y de atención, mediciones de memoria a corto y largo plazo, evaluación de la capacidad de manipulación de objetos por parte del perro y de comprensión del lenguaje humano.

El resultado de todo esto es una lista de razas en función a la capacidad con la que superaron estas pruebas. El podio de honor de los perros más adiestrables e inteligentes lo encabezan, en este orden, el border collie, el caniche y el pastor alemán. Entre los diez primeros, y si obviamos la importante utilización del caniche como perro cobrador de acuáticas en la Europa del siglo XIX, tan sólo encontramos dos razas de perros de caza: el golden y el labrador retriever.

Este primer estadio de diez razas, Coren lo califica como las de mayor inteligencia funcional y de obediencia más alta. En su estudio leemos lo siguiente referido a estas diez razas: «Necesitan menos de cinco ejercicios para entender órdenes nuevas. Cuentan con capacidad de recordar sin necesidad de practicar las pruebas repetidamente. Responden a la primera orden el 95 por ciento de las veces».

Los primeros perros de muestra

El segundo escalón en esta lista comprende desde el puesto 11 hasta el 26. En él ya comenzamos a sentir el peso de los perros de caza entre las razas más inteligentes o adiestrables, pues se cuelan ocho razas cazadoras: el english springer spaniel, el braco alemán de pelo corto, el flat-coated retriever, el cocker spaniel inglés, el epagneul bretón, el weimaraner, el irish water spaniel y el vizla. Según Coren, los perros de estas razas «aprenden órdenes sencillas después de repetirle el ejercicio entre 5 y 15 veces. Recuerdan con facilidad, pero mejoran con la práctica. Responden a la primera orden en el 85 por ciento de las veces. Para órdenes más complejas, necesitan más tiempo».

El podio de honor de los perros más adiestrables e inteligentes lo encabezan, en este orden, el border collie, el caniche y el pastor alemán.

El tercer estadio de la inteligencia canina que estipula Coren está formado por las razas que ocupan desde el puesto 27 hasta el 39. Otras ocho razas de perros de caza encontramos en él, destacando las tres variedades de setter más difundidas. Las razas que nos interesan incluidas en este tercer grupo son: chesapeake bay retriever, perro de agua portugués, spinger spaniel galés, field spaniel, setter gordon, setter irlandés, setter inglés y clumber spaniel.

Estas razas, según la obra de este profesor de psicología, «cuentan con un nivel superior a la media. Necesitan entre 15 y 30 repeticiones para aprender un ejercicio y una vez aprendida una orden normalmente la retienen. Suelen responder a la primera un 70 por ciento de las veces o más. El comportamiento es parecido a los perros del grupo anterior, pero con una cierta inseguridad y demora en la respuesta. Si el dueño está muy lejos, el perro no reaccionará a la orden. Un adiestramiento inconsecuente, de baja calidad o con demasiada severidad e impaciencia no logrará buenos resultados».

Las razas menos adiestrables

 A partir de aquí, surgen los nombres de razas que más dificultades plantearán a la hora de su adiestramiento, siempre según el estudio realizado por Coren. Entre los puestos 40 y 54 encontramos a los perros que «necesitan de 25 a 40 repeticiones para comprender un ejercicio. Si no repiten los ejercicios con frecuencia, recordarán las órdenes con dificultad. Responden a la primera un 50 por ciento de las veces».

Aquí descubrimos las primeras razas de perros de madriguera y rastreadores que aparecen en esta lista. De las quince razas que componen este subgrupo, catorce son perros de caza: fox terrier de pelo suave, curly-coated retriever, pointer inglés, braco alemán de pelo duro, spaniel americano de agua, foxhound inglés, foxhound americano, greyhound, grifón korthals, teckel, fox terrier de pelo duro, rhodesian ridgeback y nuestro podenco ibicenco.

Si tenemos que repetir una orden a un perro entre 40 y 80 veces, nuestra paciencia deberá ser casi infinita. De esta forma clasifica Coren al grifón belga y al pequeño lebrel italiano, únicos perros de caza incluidos en el penúltimo grupo de la clasificación que comentamos. Se les describe de esta forma: «Nivel mínimo de adiestrabilidad. Responderán a la primera orden un 30 por ciento de las veces. Trabajan mejor si el dueño está cerca. Parecen distraídos la mayor parte del tiempo y sólo responden cuando quieren».

Los últimos de la lista

El basset hound, el beagle, el bloodhound y el perro que tristemente cierra esta lista como el menos inteligente y adiestrable, el galgo afgano, son los que Coren califica como los que ostentan la inteligencia funcional y obediencia más bajas.


En la clasificación de Coren, el podio de honor de los perros más  adiestrables e inteligentes lo encabezan, en este orden, el border collie, el caniche y el pastor alemán. Entre los diez primeros tan sólo encontramos dos razas de perros de caza: el golden y el labrador retriever, en la imagen.

Desafiarán nuestro empeño al requerir hasta cien repeticiones de un ejercicio antes de ofrecer un resultado fiable. Después de esto, necesitarán repetir este aprendizaje de manera constante para no olvidarlo rápidamente. A su vez, Coren indica lo siguiente: «Algunos califican a estas razas como "imposibles de adiestrar". La reacción a la primera orden es de menos del 25 por ciento de las veces. Pueden dar la espalda a sus dueños, ignorando o desafiando su autoridad. La respuesta a las órdenes suele ser insegura y lenta, o a disgusto. Pueden frustrar a más de un adiestrador medianamente experimentado y hacer dudar de sus aptitudes a alguno de los más especializados».

Conclusiones

La primera conclusión que debemos obtener de este trabajo es que se trata de una clasificación de tipo generalista, puesto que no existen dos perros completamente iguales, aunque sean de la misma raza, por lo que la clasificación racial siempre debe ser tenida en cuenta de manera general.

No existen dos perros completamente iguales, aunque sean de la misma raza, por lo que la clasificación racial siempre debe ser tenida en cuenta de manera general.

En cuanto a lo que nos interesa a los cazadores, poco o nada tienen que ver las pruebas de solución a problemas, manipulación de objetos o respuesta a las órdenes de estos tests con situaciones de caza. Nuestra lectura de este ránking de inteligencia no debe ir por ese camino. Estas pruebas inciden en la capacidad resolutoria de problemas por parte del perro, algo muy interesante a la hora de aplicarlo al perro de caza, pues en su vida como cazador se encontrará con multitud de estos problemas que deberá resolver, como salvar un arroyo para culminar un cobro, sortear alambradas o vallas, aprender a no entrar en determinados cultivos o huertas, hilar el rastro de perdices, conejos y demás piezas, encontrar esas aves abatidas que quedan enganchadas de la rama de un arbusto, buscar más despacio en las zonas querenciosas, subir la nariz cuando el viento se intensifica...

Atendiendo a esto y según las conclusiones de Stanley Coren, un golden o un labrador retriever aprenderán mucho más rápido en estos campos que un basset houncl o un beagle. Sin duda, estos representantes del grupo VIII de la Federación Cinológica Internacional siempre han gozado de una fama universal que ensalza su capacidad de aprendizaje, por lo que el estudio no hace más que confirmarlo.

Entre los perros de muestra, el braco alemán de pelo corto o kurzhaar es el que encontramos en primer lugar, ocupando el número 17 de esta singular lista, muy por delante de su pariente cercano, el drahthaar, al que tenemos que buscar en la parte media de la tabla, ocupando el puesto 44, algo que resulta muy chocante, pues se trata de, aparentemente, perros muy similares en cuanto a selección, aptitudes y capacidad de aprendizaje.

Sin embargo, echamos en falta algunas razas sobre las que nos interesaría conocer los resultados. Me vienen a la cabeza el podenco andaluz, el maneto, el alano, el perdiguero de Burgos o el pachón. Al no estar incluidas entre las razas reconocidas por el American Kennel Club, no aparecen en el estudio, sin duda, el filtro que ha dictado la elección de razas de Coren.

Antonio López Espada
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1 comentarios
04 mar. 2009 13:52
yogui
Aunque ya ha dejado claro el autor que estos resultados no son para tomárselos al pie de la letra y, mucho menos, para estigmatizar a ninguna de las razas cazadoras, sí que estoy bastante de acuerdo con lo expresado en este estudio. Al menos, esta es la sensación que he experimentado al trabajar con distintas razas de perros de muestra durante muchos años.

Saludos.

 

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Para reflexionar

Si atendemos a las conclusiones que extrae el propio autor del estudio, que expone que puede ser más difícil vivir con un perro inteligente y más fácil hacerlo con un perro menos inteligente, aseveración que podemos trasladar al campo de la caza sustituyendo la palabra «vivir» por la de «cazar», podemos formularnos la siguiente pregunta: ¿qué perro es más inteligente: el que responde una y otra vez a la orden que le damos o el que se cansa de hacerlo porque no encuentra razones para seguir obedeciendo?

¿Quién es Stanley Coren?

Nacido en 1942, este doctor en psicología por la Universidad de Stanford es director del departamento de Neuropsicología en la Universidad de Columbia, además de instructor del Club de Adiestramiento de Obediencia en Vancouver. Ha publicado numerosos artículos científicos en diarios de renombre mundial, como el New York Times, el Chicago Tribune, el

Washington Post, el USA Today o el Times londinense, además de en la revista Animal Sense. Su investigación del mundo del perro es tan vasta como innovadora. Al perro le une una singular pasión, siendo propietario de perros de raza beagle o nova Scotia duck hunting. Se le considera uno de los autores más expertos en el campo del comportamiento canino, en nuestro país sobre todo por su obra La inteligencia del perro, además de por otros libros como How to speak dog, que se ha traducido como «Converse con su perro».