Reportajes

¿Qué perro prefieren los rehaleros para cazar el jabalí?

Club de Caza ha consultado a varios propietarios y propietarias de rehala de diferentes puntos de España para conocer cuál, según su experiencia y su opinión, es el mejor perro de agarre para el jabalí y qué características debe mostrar para integrarse en una eficaz rehala.

Javier Fernández - Antonio López Espada

04/03/2021

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«Campi: el mejor perro de agarre para el jabalí es un cruce de dogo argentino con presa canario»

«David Rojas: dogo argentino y american Staffordshire terrier han sido los mejores perros de agarre en su rehala»

«Alba Sánchez: el alano es el perro ideal para el agarre del jabalí»

«Juan Torres: el perro elegido para el agarre es el american Staffordshire terrier y sus cruces»

«José Luis Gómez ha elegido como perro de agarre para el jabalí al dogo argentino»

«Óscar Juez: el mejor perro de agarre para el jabalí es el american Staffordshire terrier»

La mayoría de ellos destacan de que debe ser un perro valiente, con codicia en la caza, de gran fuerza y con una mordida potente y fiable que impida escapar al jabalí y herir al resto de los canes integrantes del grupo.

Rehala Hermanos Campi

Manuel, uno de los propietarios de la rehala onubense Hermanos Campi, nos dice que para él el mejor perro de agarre para el jabalí es un cruce de dogo argentino con presa canario. Lo justifica alegando a la valentía, fuerte poder de parada y potencia de mordida de estos perros, ya que unifican las cualidades de ambas razas.

Para él, una cualidad indispensable en un perro de agarre es que se encuentre al lado del rehalero y que acuda con celeridad a la hora en que el resto de los perros levanten de su encame a un macareno. Estos poderosos canes se convierten en el seguro de vida del resto de los perros y del mismo rehalero.


Rehalas Hermanos Campi

Rehala El Maravillas

El gaditano David Rojas nos asegura que los perros de la raza dogo argentino y american Staffordshire terrier y los cruces que resultan de ambos han sido los mejores perros de agarre en su rehala. Lo justifica en que «no piensan, simplemente se lanzan y agarran al jabalí, sin titubear un instante, con una fijación de mordida y una fuerza impresionante que no permite en ningún momento escapar al jabalí».


Rehala El Maravillas

Rehala Sánchez: el alano, poderoso y equilibrado

La rehalera catalana Alba Sánchez, hija del veterano y experimentado perrero Antonio Sánchez, opina que el alano es el perro ideal para el agarre del jabalí. Cuando le preguntamos las razones que le lleva a no dudar en su afirmación, responde lo siguiente: «Por su fuerza, su gran porte, que les proporciona un gran poder de parada, pero que no le resta velocidad y, sobre todo, por su poderosa mordida».


Rehala Sánchez

Otra cualidad para ella indispensable en este tipo de perros en la caza del jabalí es que acudan con celeridad a la ladra y que cace a poca distancia del perrero para que auxilie al resto de los canes cuando lo necesiten.

Su dilatada experiencia de rehalera, a pesar de su juventud, la llevó a elegir el alano como perro de presa para el jabalí, además de por sus cualidades ya señaladas, debido a su buen carácter con los perros y con sus dueños, ya que «hablamos de perros equilibrados y muy atentos y cariñosos».


Rehala Sánchez

Rehala Torres, perros que salvan la vida a los rehaleros

El gaditano Juan Torres coincide con otros rehaleros consultados, ya que el perro elegido por él para el agarre es el american Staffordshire terrier y sus cruces. Lo justifica en su adaptabilidad a la hora de cazar en cualquier tipo de terreno: «trabaja en todas las condiciones con gran agilidad y una potencia de mordida brutal», subraya.

Nos cuenta que en una ocasión uno de sus perros de agarre salvó la vida de un compañero rehalero:

«Se produjo el agarre de un gran verraco por parte de la rehala del compañero accidentado, al que acudí por si necesitaba ayuda. Cuando me dirigía al lugar donde se encontraba, vi cómo este intentaba rematar al jabalí, momento en el que el cochino logró zafarse de sus perros y se lanzó contra él.

Mi perro de agarre literalmente se lanzó contra el gran macareno. Pareció percatarse que la vida del hombre corría peligro. Se agarró al hocico del cochino y permitió volver a agarrarlo al resto de los canes. Su fuerza, valentía y su mordida evitaron el desastre».


Rehala Torres

Rehala Gómez: el dogo argentino

El propietario de la rehala gaditana José Luís Gómez ha elegido como perro de agarre para el jabalí al dogo argentino, ya que según, el perrero, se trata de una raza poderosa a la vez que ligera, de gran valentía y fuerte mordida. «Después de muchos años en el mundo de la rehala para mí es el perro ideal de agarre», reconoce.


Rehala Gómez

Rehala El Duro: una raza americana para cazar jabalíes españoles

El pacense Óscar Juez nos explica que su experiencia como rehalero le ha demostrado que el mejor perro de agarre para el jabalí es el american Staffordshire terrier, ya sea puro o un cruce de esta raza con perro de pastor alemán. El perro de agarre tiene que demostrar para él cuatro cualidades fundamentales que son el tesón, el temperamento, la codicia y la valentía a la hora de agarrar al cochino.


Rehala El Duro

En el monte y a la hora de la caza, debe compenetrarse con los demás perros que conforman la rehala y acudir en su auxilio para agarrar el jabalí cuando el resto de los perros no son capaces de detener al cochino.

Óscar nos comenta lo siguiente: «En mis perreras tengo alanos y dogos, estos últimos titubean mucho a la hora del agarre, pero para mí el más completo es el american debido a la fuerza de su embestida cuando se lanza contra el jabalí». El rehalero lo justifica en la«fijación en la mordida, que es casi soldadura. Es importante educarlos y socializarlos con el resto de los perros para que no se enfrenten con ellos a la hora de un agarre, eso es labor del perrero».

El American Staffordshire Terrier

El American Staffordshire Terrier o amstaff es otro de los perros elegidos para el agarre del jabalí por las cualidades que presenta: una gran fuerza con relación a su tamaño, valentía, agilidad y fuerte mordida.

Es una raza canina originaria de Estados Unidos que pertenece al grupo de los terriers, y en su desarrollo tuvo mucho que aportar el staffordshire bull terrier. Presentan un peso de entre 26 y 35 kilos los machos, y de 22 y 27 las hembras.

Su cabeza es grande respecto al tamaño de su cuerpo, y está provista de una potente mandíbula, capaz de asir con fuerza la presa a la hora de realizar el agarre. Los incisivos superiores están en contacto estrecho con la cara anterior de los incisivos inferiores.

Presentan unos ojos redondos, de color oscuro bien hundidos en las órbitas, con una despigmentación en los párpados. Sus orejas son cortas, llevadas en forma de rosa o semi erguidas.

Su cuerpo es atlético y musculoso, lo que le permite desarrollar una gran potencia a la hora de lanzarse contra el jabalí. Destaca un pecho bien profundo y amplio. Su cola es corta en comparación con el tamaño de su cuerpo. Su pelaje es corto, apretado y duro al tacto de los más variados colores.

El alano español, perro seleccionado para el agarre

Los perros molosos conforman una familia de poderosos canes que hacen honor a Molosia, la región griega donde comenzaron a criarse y seleccionarse los fuertes perros de guerra que han evolucionado hasta hoy en varias razas caninas.

La estirpe de perros de presa ibéricos se difumina en la historia de la Península Ibérica, y resulta muy complicado establecer cuándo se desarrolló, a partir de ella, nuestro alano español. Pero podemos partir del siglo V, cuando pueblos guerreros se expandían por el Imperio Occidental de una Roma muy fragmentada y debilitada. Uno de estos pueblos fueron los alanos, que trajeron a sus poderosos perros de agarre, muy efectivos en las batallas cuerpo a cuerpo y que posteriormente fueron destinados casi exclusivamente a la caza y el agarre de animales.

Perros molosos y su cruce con lebreles

Su estándar racial lo define como un «moloso ligero de presa y corredor». Si intentamos ahondar históricamente en esto, encontraremos expertos en la raza que justifican esa ligereza en primigenios cruces con lebreles. Precisamente para eso, para ganar agilidad y velocidad en perros que conservaran la fortaleza física todo lo posible.

El alano ganadero

Estos alanos llevan e n su ADN la capacidad de agarrar a las reses de las zonas donde menos lesiones les provocan. Esto es, en las orejas, en el hocico o en la carrillada de ejemplares de ganado bovino bravo y semi bravo. Para ello, son requeridos perros fuertes pero ágiles. Esta razón nos lleva a encontrarnos con perros de talla reducida pero anchos, descendidos y profundos pechos, con el costillar bien redondeado y diferenciado de un vientre retraído.

A diente y cuchillo

En la actualidad, cada vez se arrincona más las formas de cazar con perro y cuchillo. La tradicional ronda sufre casi cada año un nuevo zarpazo administrativo, como ha sucedido recientemente en Murcia. Parece que tan solo la montería será el reducto de estos perros capaces de sujetar entre pocos de ellos a los grandes macarenos que se resisten a abandonar sus encames o que, heridos o mermados, plantan cara y dura batalla a las rehalas.

Para ello, hacen uso de una poderosa mandíbula que acoge a una gran y amplia boca. Su mordida, generalmente prognata, aunque también se acepta la tenaza, se convierte en temible para las reses cinegéticas.

Una mirada inconfundible

Su mirada define al alano. Esa calma de quien se sabe fuerte. Serenidad en esos ojos de mediano tamaño, con el iris pigmentado en tonalidades que oscilan desde el ámbar hasta el negro. Quien ha mirado a los ojos a un alano español ha quedado prendado de por vida.

Dogo argentino

Es uno de los perros denominados molosos, originario de la provincia de Córdoba, fruto del cruce de varias razas seleccionadas con un fin: un perro de caza resistente y poderoso. Entre ellas, encontramos al perro de pelea cordobés, un can de gran poder y fortaleza, así como ejemplares de las razas bulldog, dogo alemán y bulterrier. El artífice fue el doctor Antonio Nores Martínez.

Después de un intenso trabajo y una exhaustiva selección, logró su objetivo en el año 1947 creando el estándar de la raza, para ser reconocida finalmente como raza en 1973 por parte de la FCI.

Son perros de gran fortaleza, tenacidad, olfato proveniente de ejemplares de pointer inglés, nunca debe latir el rastro de la pieza a pesar de poseer un buen olfato para perseguirla, y valentía con grandes cualidades para la caza, concretamente para el agarre del jabalí.

Se utiliza en Sudamérica para la caza de pecaríes y pumas entre otras especies. En España es un elemento indispensable en la confirmación de las rehalas de caza de muchos rehaleros.

El dogo es un perro íntegramente blanco, puede tener una sola mancha oscura en el cráneo, atlético, de poderosa musculatura y gran agilidad con un peso de entre 40 y 45 kilos.

Su cabeza es del tipo meso cefálica, de aspecto fuerte y poderoso, convirtiéndose en una de las características que los define e identifica.

El hocico debe ser del mismo largo que el cráneo, con una línea superior cóncava y provisto de una trufa pigmentada de negro. Sus potentes y fuertes mandíbulas, que les hacen ser el perro de agarre predilecto de muchos cazadores, proporcionan una mordida en forma de tijera.

Sus ojos con forma almendrada son de tamaño mediano de un color oscuros o avellana, con párpados preferentemente pigmentados de negro. Sus orejas insertadas lateralmente son de mediana longitud, anchas, gruesas planas y redondeadas en su ápice, deben de tener una buena separación entre ambas. El pelaje debe ser corto y liso normalmente íntegramente blanco.

Perro de presa canario

El perro de presa canario es un can molosoide originario de España, de las Islas de Tenerife y Gran Canaria, que surge de los cruces entre el perro majorero, oriundo de las islas, y diferentes perros también molosoides que llegaron al archipiélago.

El fruto de estos cruces dio lugar a una raza de perros de tamaño medio grande, con un peso de entre 50 a 65 kilos los machos y 40 y 55 las hembras. Destacan por su robustez y temperamento, con gran empuje en la caza.

Durante los siglos XVI y XVII, este perro, cuya función era la de guardar y realizar tareas ganaderas, fue llevado a la guerra y utilizado como perro de agarre para la caza del jabalí.

Su cabeza es maciza, braquicefálica y compacta, cubierta de piel gruesa, provista de unas mandíbulas con mordida en tijera bien desarrolladas, pero no prominentes, cubiertas de piel suelta con una trufa ancha y fuertemente pigmentada de negro.

Presentan unos ojos ligeramente ovalados de tamaño medio a grande, nunca hundidos o protuberantes con párpados negros y bien apretados. Sus orejas de tamaño medio, colocadas bien separadas con pelo corto y fino, adornan un cuerpo provisto de un pecho de gran capacidad sostenido por anchos músculos que le proporcionan una gran fuerza a la hora de agarrar a los jabalíes.

Su cola es gruesa en la base afinándose hacia la punta de un pelo como el resto de su cuerpo corto, fino y muy áspero al tacto y de un color de diferentes tonalidades de leonado hasta arena, desde un marrón oscuro hasta gris claro o rubio.

 

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