Reportajes

Un año y medio tras este jabalí

Crónica de un rastreo interminable

«La caza de este jabalí se ha prolongado más de año y medio. Llevo detrás de él, controlando las pisadas en el barro, en las zonas húmedas, incluso en la nieve. Sobre todo, después de las lluvias, intentaba ir a los terrenos donde alguna vez ha dejado rastros. Pero era un animal muy escurridizo».

CdC

06/11/2018 - 7188 lecturas

«Un pueblo de Teruel es el marco en el que se ha desarrollado esta larga cacería»

«Había comprobado que el jabalí grande siempre iba acompañado de uno mediano, de su escudero»

«El primer disparo no produjo apenas nada en el jabalí, pero corría más despacio»


El jabalí arrojó un peso de 110 kilos en la báscula

De esta manera comienza el relato de la cacería, al rastro sin perros, de un excepcional ejemplar de jabalí que le ha quitado el sueño a Dorel Bura durante casi veinte meses. Pero la determinación, la paciencia y el buen hacer en la caza han llevado a este joven cazador a conseguir abatir a este macareno de grandes e imponentes defensas.

Un pueblo de Teruel es el marco en el que se ha desarrollado esta larga cacería. Jornada tras jornada, Dorel ha insistido y ha acudido a las zonas en las que el jabalí, que ha alcanzado 110 kilos de peso en la báscula, dejaba su rastro.

La lluvia, aliada en el rastro

El pasado miércoles por la tarde era el día que el destino cruzaría los caminos de cazador y presa. Había llovido durante casi todo el día, por lo que este joven pero experimentado cazador decidió que intentaría de nuevo dar caza al jabalí. De esta manera nos cuenta la tarde de rastreo que le llevó al lance final:

«La lluvia se había convertido en una gran aliada, puesto que los jabalíes habrían dejado algún tipo de rastro en el suelo. Efectivamente, cuando llegué al cazadero vi que el barro había propiciado que los jabalíes dejaran sus huellas. Poco después de comenzar a buscar, encontré pisadas frescas de un jabalí de mediano tamaño. Yo ya había comprobado que el jabalí grande siempre iba acompañado de uno mediano, de su escudero.

»Al ver las pisadas de este, tuve esperanzas de poder encontrarlos a los dos, así que seguí las huellas hasta encontrar unas tierras de rocha y, como cuatro metros más abajo, unas matas apretadas, donde era probable que el jabalí se hubiera echado.

»En ese momento cargué el rifle con el que cazo y comencé a acercarme con cuidado para inspeccionar un poco aquello. Utilizo un rifle de cerrojo, un Sako 85 Bavarian, en calibre .300 Win Mag. Al ser imposible ver dentro de aquella mata, decidí posicionarme bien, en un lugar donde tenía casi todo el entorno controlado, y tiré una piedra al interior de la vegetación.

»De manera inmediata, de allí salió el jabalí, produciendo un gran escándalo. La arrancada fue a escasos 5 metros de mi posición. Como era lógico, el animal enfiló hacia abajo. Pero no me costó mucho tiempo apuntar gracias al punto rojo del visor.

»El primer disparo no produjo apenas nada en el jabalí. Pero corría más despacio. Así que tuve que haberle acertado. Afortunadamente, dispuse de un poco de tiempo para apuntar bien y repetir el disparo. Esta vez puse empeño en dirigirlo a la paletilla. Y la bala le paró el corazón.

»El primer disparo había impactado en el jamón, en una de las patas traseras, y la bala llegó hasta la altura de las costillas. Los disparos fueron de pie y sin apoyo, a pulso, en un lance rapidísimo. Seguramente el animal habría muerto poco después por ese disparo, pero fue una buena decisión secundarlo y colocar la segunda bala en el corazón».

Un gran trofeo

En las fotografías podemos hacernos una idea del magnífico trofeo. Los colmillos, por fuera, han medido poco más de 10 centímetros, y la medida total y la homologación llegarán después de que el taxidermista acabe con su trabajo, «pero me ha comunicado que el trofeo alcanzará el oro sin problema», nos confirma el cazador.


Jabalí de 125 kilos y medalla de oro cazado el año pasado en la misma zona

El año pasado, cuenta Dorel, en esa la misma zona turolense un compañero suyo abatió otro estupendo jabalí de 125 kilos y que, tras la homologación, obtuvo el oro. Incluimos también la fotografía de este ejemplar, cazado por Abraham Ayala.