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La Policía Foral y la Guardia Civil anuncian más vigilancia ante el repunte de ataques animalistas

La Policía Foral y la Guardia Civil en Navarra se han comprometido con la Federación Navarra de Caza (FNC) a avanzar en las investigaciones sobre los últimos ataques acaecidos contra el colectivo por parte de grupos animalistas, que emplean la violencia y las amenazas para agredir a un sector que denuncia la impunidad con la que actúan esas personas.

11/03/2019 | Noticias de Navarra

La Policía Foral y la Guardia Civil anuncian más vigilancia ante el repunte de ataques animalistas Así se lo comunicaron los dos cuerpos policiales a representantes de la FNC y de la Oficina Nacional de la Caza en recientes reuniones en Pamplona, en las que indicaron que son conscientes de la gravedad de la situación, ya que la espiral de intimidación va en aumento y, además, no se adscribe solamente al territorio foral. Otras zonas del Estado también han sido víctimas de la actitud intransigente y execrable de personas que, amparándose en una supuesta defensa de la naturaleza, arremeten contra quienes más se afanan en protegerla.

Desde ambos estamentos se solicitó a los cazadores que mantengan la actitud de calma, al transmitirles que trabajan en estos momentos para dar con los culpables, que se ha incrementado la vigilancia y que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado pondrán todos los medios a su alcance para que las investigaciones lleguen a buen término y se pueda poner fin a estos hechos que dejan a los cazadores en una indefensión inadmisible.

El vandalismo sufrido en Navarra, cuyo último exponente fue el ataque a unas palomeras en el valle de Aranguren, no solo afecta a la actividad cinegética, sino que sus efectos se expanden y perjudican igualmente a los consistorios ubicados en estas regiones. La subasta de las palomeras, por ejemplo, representa para ellos una parte muy importante de sus ingresos, que después se revierte en el ámbito rural, ávido por recibir inversiones con las que garantizar su supervivencia. Por no mencionar asimismo la trascendental labor que supone para los agricultores de otras zonas de la Comunidad Foral la participación de los cazadores a la hora de controlar la población de especies que, como el conejo, son capaces de ahondar unas pérdidas económicas de un impacto extraordinario.

Frente a este escenario de desamparo, la Federación Navarra de Caza ha tomado cartas en el asunto y, además de concertar citas con la Policía Foral y el Instituto Armado, logró que el Parlamento de Navarra emitiera una declaración institucional de condena ante las formas detestables con las que los radicales animalistas vulneran la ley y embisten la actividad de los cazadores. Unas agresiones que no se quedan solo en el destrozo de infraestructuras, sino que se aprovechan del anonimato de internet para extender sus mensajes de amenazas y sus campañas de acoso, amén de celebrar en las redes sociales su condición de impunidad ante la justicia.

Las instituciones, de hecho, han asimilado ya que la violencia gratuita de estos grupos va en aumento y que, por tanto, la respuesta de los cuerpos policiales debe ser contundente. Si no, desde la FNC estiman que la progresión de los radicales se traducirá en una escalada iracunda hacia las tradiciones de Navarra y hacia los animales objeto de aprovechamientos ganadero o industrial, lo que afectará negativamente a los intereses del mundo rural y, con ellos, al futuro de muchos de los pueblos de la geografía foral.

El siguiente caballo de batalla es contrarrestar las intenciones de los animalistas de ampararse en la futura actualización de la Ley de Protección de los Animales de Compañía para lograr, de facto, que se prohíba la caza. En ese punto, la federación mantiene contactos con los partidos del arco parlamentario foral para lograr que los animales que forman parte de las actividades cinegéticas se regulen con las legislaciones específicas de la caza, impidiendo así que los radicales alcancen el estatus legal que les permita denunciar indiscriminadamente a los cazadores para acabar con su función cinegética.

Un cometido que el propio Departamento de Medio Ambiente del Ejecutivo foral ve imprescindible, sobre todo cuando analiza los perjuicios que aflorarían en Navarra de no contar con la ayuda y colaboración del sector. A los daños agrícolas se une en este sentido la cada vez más importante protección de la fauna silvestre frente a la transmisión de enfermedades. Para hacer frente a estos riesgos, la FNC ha celebrado este fin de semana en el señorío de Bertiz el segundo curso de cazador formado, después del realizado en el 2018 en Pamplona y al que seguirá otra edición en Tudela.

La preparación específica en sanidad animal y el estudio de los síntomas de patologías de máxima relevancia, como la tuberculosis o la peste porcina africana, es otra de las manifestaciones que demuestran las intenciones y los deseos de los cazadores por salvaguardar el medioambiente y proteger la naturaleza. Algo que la sinrazón de los radicales y los violentos parece incapaz de comprender, pero que tanto el Parlamento de Navarra como las fuerzas policiales se han comprometido en defender.

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