En Profundidad

Avances en la lucha contra la leishmaniosis

Para prevenir: la vacuna

Las vacunas son una gran apuesta para evitar que los perros sufran esta enfermedad, que puede tener consecuencias mortales y que se convierte en una de las principales preocupaciones para los propietarios de perros de caza. Te explicamos todo lo que debes conocer acerca de una enfermedad que afecta hasta al 50% de los perros de este país según las investigaciones.

CdC

29/05/2019

8568 lecturas

Star Star Star Star Star (5)

La leishmaniosis es una enfermedad que puede llegar a resultar mortal para los perros y para otros cánidos. Es frecuente en España y está causada por la picadura de la hembra de flebótomo portadora. El primer síntoma que experimenta un perro que padece leishmaniosis es la pérdida de pelo y de peso. Le salen heridas y, en casos avanzados, aparecen síntomas relacionados con la insuficiencia renal.

Para prevenir: la vacuna

Una de las mayores expertas en leishmaniosis es la catedrática del Departamento de Sanidad Animal de la Facultad de Veterinaria de la Complutense, Guadalupe Miró. Esta profesional explicó recientemente durante una conferencia que algunos de los cambios más relevantes en torno a la leishmaniosis en los últimos años son las vacunas, que permiten controlar la enfermedad y hacen que el riesgo de desarrollarla se reduzca considerablemente.

Debemos recordar que la Comisión Europea autorizó en 2016 la comercialización de una vacuna desarrollada por los laboratorios Leti, que se convirtió en la segunda vacuna contra la leishmaniosis canina en Europa y la cuarta en el mundo.

Pocos meses después, concretamente en enero de 2017, comenzó su distribución en nuestro país, pero, a pesar de la gran incidencia de la enfermedad en nuestros perros, que, según las publicaciones más alarmantes, se sitúa en la mitad de los canes de nuestro país, solo el 3% de los perros censados han recibido esta vacuna.

Si vacuno, ¿mi perro está 100x100 inmunizado?

La vacuna LetiFend consiste en una dosis que confiere protección durante 365 días, pero esta protección comenzará desde los 28 días tras la vacunación. Se puede aplicar a perros a partir de los seis meses de edad, y el laboratorio responsable de la misma asegura una eficacia del 72% de prevención de la leishmaniosis canina en zonas de alto riesgo de infección por Leishmania infantum.

La otra alternativa que tenemos en forma de vacuna es CaniLeish, comercializada desde 2012. Elegir una u otra será tarea de tu veterinario.

Collares repelentes

Guadalupe Miró también recordó la importancia de los collares repelentes, que evitan la picadura del parásito y, como consecuencia, la transmisión de la leishmaniosis. Los collares duran hasta doce meses y tienen una eficacia demostrada de entre el 94 y el 98%.

La prevención es fundamental en la lucha contra la leishmaniosis, y más teniendo en cuenta que el número de perros contagiados por esta enfermedad aumenta año tras año, situándose.

Debemos recordar que, tanto la vacuna como los collares repelentes no son métodos excluyentes, al contrario, la combinación de ambos es lo que recomiendan los principales investigadores para sumar efectividad en la lucha y la prevención de la leishmania canina.

Liebres y conejos, transmisores de la leishmaniosis

Además, las liebres y los conejos, como ha explicado Guadalupe Miró, tienen un papel muy importante en la transmisión de esta enfermedad. Esto es algo que desgraciadamente se pudo corroborar en Madrid hace unos años. La zona suroeste de la Comunidad registró más de 560 casos en seres humanos desde julio de 2009.

El problema se inició cuando el parque forestal Bosquesur, muy cercano al núcleo urbano de Fuenlabrada se transformó en parque, convirtiendo este ecosistema en un espacio óptimo para la supervivencia y multiplicación del mosquito Phlebotomus perniciosus, el responsable de la transmisión de la Leishmania infantum. Este parque fue el resultado de la reconversión, sin una previa evaluación de impacto ambiental, de unos terrenos degradados formados por campos de cultivo abandonados y zonas de escombrera, en una zona de ocio.

El Departamento de Entomología Médica del Instituto de Salud Carlos III demostró que la prevalencia de leishmaniosis en perros de la zona era entre 2009 y 2015 incluso menor que la estudiada en otras áreas.

Se descubrió que las liebres podían transmitir la enfermedad a los seres humanos

En cambio, las liebres y conejos analizados a raíz de este brote se posicionaron como los portadores inusuales de la enfermedad, demostrándose, tras una investigación a través de muestreos realizados en la zona, que las liebres eran capaces de transmitir la enfermedad al hombre, algo que se desconocía hasta entonces. A su vez se comprobó que existía una gran concentración de liebres en los parques de Bosquesur y Polvoranca, así como en terrenos y cotos limítrofes.

En ese momento, desde la Consejería de Sanidad se solicitó a la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio que disminuyera la población de liebres. Ese mismo año 2012 se capturaron 1.125 liebres en la zona. Y esos conejos y liebres, debido a la creación del parque, no tienen predadores naturales que controlen sus poblaciones.

La caza y el control de poblaciones se convirtió en la mejor herramienta para luchar contra esta situación.

La pesadilla que siempre trae la leishmaniosis

La leishmaniosis es una zoonosis contagiada por el parásito del género Leishmania que porta y transmite lo que habitualmente se alude como un mosquito, el flebótomo. La enfermedad ha sido registrada en más de 80 países de todo el mundo.

Su incidencia ha sido medida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que acude a cifras anuales de un millón de nuevos casos en personas en todo el mundo, llegando a causar hasta 65.000 defunciones.

El cambio climático es uno de los principales enemigos de los que luchan contra la propagación de la enfermedad en humanos y animales, ya que el aumento de las temperaturas está permitiendo que el flebótomo permanezca activo durante más semanas al año y alcance zonas donde tradicionalmente no habían podido proliferar.

Datos que debes conocer sobre la leishmaniosis

No es un mosquito

Al contrario de lo que se suele pensar, la leishmaniosis no la transmite un mosquito, sino un insecto que, a pesar de pertenecer a la misma familia, no es un mosquito; el flebótomo, y concretamente la hembra de esta especie.

¿Cuándo existe mayor riesgo?

En España existen dos épocas de máxima incidencia o mayor riesgo, que coincide, lógicamente, cuando hay más cantidad de hembras alimentándose de la sangre de los animales. El mes que está a punto de comenzar, junio, es una de ellas. Septiembre y octubre componen la otra, pero no olvidemos lo que hemos señalado: el cambio climático está alargando los meses en los que el flebótomo se muestra más activo.

¿Dónde hay más flebótomo?

-Como hemos reiterado, el flebótomo no es un mosquito. A diferencia de estos, los transmisores de la leishmaniosis no suelen acumularse en zonas de agua estancada, sino que crían en lugares oscuros y húmedos llenos de restos de materia orgánica, como despojos de poda, escombros, etc.

-El periodo de incubación de la leishmaniosis es muy variable y puede llegar a alargarse durante varios meses.

 

Más artículos En Profundidad