Captiva nº 5
‘Cephenemyia stimulator’ en corzos
Cómo tomar muestras de los animales abatidos para su estudio
España cuenta con una buena población de ungulados silvestres entre los que se encuentra el corzo (Capreolus capreolus). En los últimos años ha aumentado en gran medida la ‘pasión’ por su caza en rececho y, también, estos años, sufrimos algunas inquietudes por la salud y dinámica de población de nuestros corzos.
Luis Eusebio Fidalgo, responsable del Grupo Corzo de la RFEC
Posiblemente, la ‘enfermedad’ más de moda en este momento y que más preocupa a los corceros es el ‘gusano de la cabeza del corzo’, producida por una mosca, denominada Cephenemyia stimulator, la cual desarrolla toda su fase larvaria en el interior de las cavidades nasales, sinusal y faríngea de los corzos, produciéndose lo que se conoce como miasis cavitaria.

Las miasis cavitarias en los cérvidos se conocen desde la antigüedad, pues Aristóteles (siglo IV a. C.) ya describía este tipo de procesos en los ciervos, pero en los corzos no se han conocido hasta épocas muy recientes y en nuestro país no se detectó su presencia hasta 2001.

Ante la inquietud que surge como consecuencia de la presencia de esta parasitosis debemos aclarar dos cosas:
1.- No existe ningún riesgo para la población humana, incluso ni por el manejo continuado de corzos parasitados ni por el consumo de su carne
2.-La RFEC, a través de FEDENCA, y en colaboración con varias universidades (Santiago de Compostela, Murcia, Jaén) está programando la realización de un amplio estudio a nivel nacional que reporte datos suficientes para conocer la distribución geográfica del problema, el porcentaje de corzos afectados y los posibles efectos. En una segunda fase de estudio, se pretendería proponer un plan piloto para el control de la enfermedad. Por este motivo aprovechamos el artículo en esta revista para informar a sus lectores sobre la forma de examinar el corzo, una vez cazado, para saber si está parasitado y el modo de tomar los datos y muestras para colaborar en el futuro estudio.

Una vez capturado el ejemplar se examina externamente para comprobar la existencia o no de lesiones diferentes a las propias de la caza, así como la posible presencia de parásitos externos (garrapatas, piojos, etc.), así como la de su estado en general.

Seguidamente, se recogen heces (10/12 cagarrutas) del propio recto, se depositan en un tubo con tapón de rosca con formol al 10 %, marcado para ello, y se recorta la piel del ano para separarla de la piel circundante con el fin de facilitar la evisceración posterior sin manchar la canal.

En segundo lugar, antes de abrir el abdomen, separaremos mediante incisión de la piel del prepucio, el pene y uretra retirándola de su posición anatómica sin cortarla y, mediante presión en el abdomen del corzo, eliminamos la orina (por lo menos, gran parte) para evitar que, al abrir el abdomen y eviscerar, se derrame la orina manchando la carne.

En la foto superior podemos ver cómo, apretando sobre determinados órganos, se puede hacer que el animal antes de abrirlo, suelte toda la orina. En la central e inferior se muestra cómo anudar para que no salga el contenido sistema digestivo.

Posteriormente, seccionamos tráquea y esófago con un corte transversal a la altura de las primeras vértebras cervicales; liberamos la tráquea y el esófago de la unión con otros tejidos a lo largo del cuello y procedemos a anudar el esófago sobre sí mismo con doble nudo, con el fin de evitar la salida de contenido ruminal durante la evisceración.

El paso siguiente consiste en cortar la cabeza para separarla del cuello a nivel de la unión de la primera vértebra cervical (atlas) con la cabeza (cóndilos del occipital).

En este momento (en ocasiones seccionando transversalmente la faringe) podemos observar la apertura posterior de la cavidad nasal (coanas) a través de la rinofaringe y la porción bucal posterior con la unión a la orofaringe.

En el orificio que conduce a la cavidad nasal, si observamos bien, podemos ver algunas larvas en los corzos parasitados, pero otras se encontrarán en posiciones más profundas y no las veremos. Para estudiar estas larvas es necesario recoger todas las que podamos en un tubo con tapón de rosca identificado, relleno de etanol puro y en el que podemos introducir igualmente cualquier otro parasito que encontremos en el animal.

Realizamos un corte longitudinal en la parte inferior del abdomen y tórax y por tracción sobre las vísceras, después de cortar el diafragma, extraemos todas las vísceras. En este momento aprovechamos para recoger una muestra de sangre de los grandes vasos o, como alternativa los coágulos del corazón, y los introducimos en el tubo marcado para que sirva como muestra del estudio.

También es importante conocer la edad de los animales; por este motivo, siempre que sea posible, es aconsejable recoger un diente incisivo (de la mandíbula). Esta es una tarea difícil de realizar en el campo si no se cuenta con material específico, pero que es fácil cuando se cuece la cabeza para prepararla como trofeo. También se puede enviar la mandíbula como muestra, de la que posteriormente se extraerá el diente en el laboratorio.

Para completar la información que se solicita en la ficha de cada caso, así como para cumplir la norma de caza en muchas comunidades, se procede a medir y anotar las dimensiones del trofeo (altura, luchaderas, etcétera).

Como comentario final debemos aclarar que siempre interesa la información de todos los casos, tanto los que tienen larvas como los que no las tienen para poder comparar entre unos y otros y para establecer porcentajes. Este tipo de estudios son imposibles de realizar si no se cuenta con la colaboración del sector cinegético y, por ello, quiero pedir la futura colaboración de todos, a partir del momento en que se inicie el estudio a nivel nacional. Conozco bien las costumbres, rarezas, miedos y reservas de los cazadores cada vez que alguien nos pide un dato; por ello, es necesario recordar que los datos ofrecidos para este estudio tendrán siempre carácter confidencial, se utilizarán exclusivamente para la investigación y se garantiza el anonimato. o

Para cualquier consulta o solicitud del material para la toma de muestras, se puede contactar con Luis E. Fidalgo en el e-mail luis.fidalgo@usc.es