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El Luchadero

Juan Antonio Sarasketa

Ecoterrorismo

Mal empieza el año para los cazadores. Era previsible, pero no con la virulencia como la que están adoptando los grupos anticaza. Incluso hasta algunos políticos tienen la desfachatez de arremeter públicamente contra cazadores, pescadores y taurinos.

07 ene. 2019 - 1.115 lecturas - No hay comentarios

Incapaces de asumir sus propios errores en Andalucía, no dudan en transmitir odio y rechazo contra estas prácticas altos dirigentes políticos como son Teresa Ribera y José Luis Ábalos con declaraciones impropias. ¡Qué culpa tendrán estos colectivos de sus torpezas!

Pues bien, ahora la gente de esta tropa, al parecer aleccionados por estas declaraciones, han iniciado una campaña de sabotajes sin que autoridad alguna actúe contra estos grupos de ecoterroristas que campan por sus rehales en Euskadi y Navarra. Un total de 27 atentados contra torretas y edificios se prodigaron la noche del 27 de diciembre en Euskadi y Navarra. Concretamente en Ermua, Eskoriatza, Mendiola, Pasaia, Peralta, Gares, Eunate, Erreniaga, y Quinto Real.

No les ha gustado tampoco a esta gente el protagonismo que han tenido los cazadores en todos los medios generalistas y, como era de esperar, la reacción ha aflorado rápidamente. Tampoco a Adecap le han gustado toda esta serie de barbaridades y ha remitido una carta a la Consejera de Interior, Estefanía Beltrán de Heredia, explicando la situación e instando a que la Ertzaintza actúe contra estas sectas que con métodos mafiosos pretenden amedrentar a los cazadores, pescadores, y ganaderos. ¡Van listos si piensan que van a asustar a los cazadores!

En estos momentos Adecap está recopilando información e identificando los muchos lugares donde se han llevado a cabo los sabotajes con el propósito de actuar jurídicamente contra sus autores. Si esto no se solucionara en breve y continuasen los ataques es posible que los cazadores empiecen a proteger sus propiedades y las broncas aflorarían en muchos casos. El cazador en general es un hombre tranquilo poco dado a las peleas y las trifulcas con este tipo de gente a no ser que el problema adquiera otras dimensiones.

Algo me dice que los saboteadores españoles están dirigidos desde Francia, donde los cazadores tienen los mismos problemas, incluso mayores. Restaurantes, carnicerías y pescaderías están sufriendo los ataques de estos fanáticos y, como es lógico, han reclamado ayuda al Gobierno para que los ciudadanos no tengan problemas para comer cada cual lo que le dé la santa gana. Pese a que hasta ahora han sido aislados, para la Confederación Francesa de Carnicerías, Charcuterías y Restauración (CFBCT), que agrupa a 18.000 pequeños empresarios de todo el país, es algo muy grave. Tanto que han enviado una carta al ministro del Interior, Gérard Collomb, reclamándole protección ante lo que consideran una estrategia de intimidación por parte de fanáticos que quieren imponer su modo de vida a través del ecoterrorismo. Estos actos, afirmó el presidente de la Confederación, Jean-Franóis Guihard, son comparables a «una forma de terrorismo que busca hacer desaparecer un sector entero de la cultura francesa».