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El Luchadero

Juan Antonio Sarasketa

Becadas, un lujo

Próxima a desvedarse la becada, los aficionados que dedican sus esfuerzos a la caza de este emblemático y misterioso pájaro preparan los perros ante la inminente llegada del pájaro de los ojos aterciopelados, la dama del bosque, la becada.

08 oct. 2018 - 1.278 lecturas - No hay comentarios

Si bien la perdiz roja sigue siendo la reina de la avifauna ibérica pese al maldito veneno que sigue mermando sus poblaciones, la becada se está erigiendo poco a poco en la alternativa más importante, tanto para cazadores norteños como castellanos. De hecho cada vez son más los que se desplazan a otros países del norte de la Comunidad Europea para cazarlas por estas fechas antes de que la nieve apriete. Y me parece bien porque también España recibe muchos cazadores de otros países que llegan con la ilusión de cazar la perdiz roja, único país del mundo que la cobija.

Además, las migradoras son huéspedes en todas partes. Como en las especies migradoras, la incidencia climatológica supone un factor muy importante por lo que se refiere a rumbos y fechas de arribada en la península. Suele decirse que barómetro, termómetro y veleta son los grandes y seguros guías del cazador y en especial de los sorderos.

Los desplazamientos migratorios de esta ave, y sobre todo la forma de orientarse en noches oscuras, solas y sin haber hecho nunca el viaje, sigue siendo un gran misterio. Se sabe que estas aves están estrechamente ligadas a las condiciones atmosféricas, porque clima y viento son para la becada particularmente dependientes entre sí. Fuertes nevadas o hielos persistentes le impiden encontrar en el suelo sus principales alimentos, los gusanos.

Así pues la razón de la migración debe buscarse en la necesidad de alimentación, y la causa del retorno es efecto del instinto que lleva al ave hacia su nido, hacia el sitio donde fundó su familia y crió sus polluelos. Las lombrices suponen el 90-95% de su dieta, mientras que el resto son semillas. ¿Pero qué hace que un monte tenga más o menos lombrices? La respuesta no debe ser fácil pues depende de varios factores condicionados entre sí, características del suelo, actividad a que se dedica o se ha dedicado y curiosamente como consecuencia de todo ello existen las lombrices.

Si se dan estas circunstancias, por ejemplo como consecuencia de los excrementos del ganado vacuno o caballar, ellas mismas generan otras lombrices. Los terrenos ácidos ofrecen pocas posibilidades de vida por falta de actividad biológica. Nuestros pinos tienden a acidificar el suelo, lo que supone un trastorno más para las becadas al no encontrar lombrices en el lugar, motivo por el que se ven obligadas por la noche a desplazarse a los pastizales siempre más húmedos.