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Alberto Miñambres

Con el Viento de Cara

Alberto Miñambres

«Mis dos grandes pasiones son los galgos y las esperas al jabalí, soy cazador por condición y galguero por pasión»

Bandolero del Condado, un gran perro «de los pies a la cabeza»

En esta ocasión nos vamos hasta Cedillo del Condado en la provincia de Toledo, para traer a estas líneas la historia de ‘Bandolero del Condado’, perro que, aunque no llegó a participar en ninguna competición oficial, se hizo un nombre gracias a sus buenas cualidades en el campo.

09 may. 2022 - 1.358 lecturas - No hay comentarios

Propiedad de Adrián Rodríguez, Bandolero nació el 25 de mayo de 2010, fue un regalo de Cipri (hijo) con el que mantiene una excelente relación.

Hijo de Capote de Damian, a su vez hijo de Bravo y de Laila, una hembra blanca hija de Avanta Blanca que corrió el Nacional.

Durante su crianza fue un perro muy noble y confiado, de fácil manejo en sus paseos diarios por el campo, por los que mostraba verdadera pasión, gustándole perseguir todo bicho viviente a modo de juego y enseñanza de lo que sería después su verdadero oficio.

Me gusta resaltar en casi todos los artículos el comportamiento de los perros, porque creo que es un aspecto fundamental para el manejo de los perros, muchas veces con perros problemáticos es complicado obtener buenos resultados, o cuando menos nos ocupará mucho más tiempo.

Su primera liebre la corrió con diecisiete meses, según cuenta Adrián, tampoco es que el perro dijera mucho en aquella primera vez, se veía que repetía, quería las liebres… no fue hasta los veinte meses cuando el perro se descubre, fue en Albacete, un día que diluviaba a mares, corrió una liebre de 2:30 junto a otro perro, Bandolero se quedó solo con ella y aunque al final no se produjo la captura, quedó claro el potencial del perro, destacó por su paso, codicia, facilidad para repetir y resistencia.

En la siguiente temporada de caza, la 2012, el perro demostró con creces todas las virtudes de un gran perro, y aunque como hemos comentado no compitió a nivel oficial, convirtiéndose en un perro que “daba que hablar” en los ambientes galgueros de la comarca.

Quedó patente que el perro destacaba además de por su velocidad, por su dureza corriendo liebres, echándole hasta cuatro y cinco liebres en algunas jornadas, dando la sensación en palabras de Adrián - “que cuantas más corría más quería”-, yendo de menos a más en las duras jornadas de caza de aquella época, en la que era relativamente fácil correr varias liebres en una jornada.

Pero la cualidad que verdaderamente ha llamado la atención del perro era la limpieza con la que corría una y otra liebre durante varias temporadas, la “buena cabeza” de la que hacía gala de la que doy fe, transmite a su descendencia.

Otra anécdota curiosa, pero no menos relevante, fue que en 2013 se organizó una carrera de recta en Cedillo del Condado con motivo de las fiestas patronales, la distancia elegida fue de 700 metros, y cuál fue la sorpresa que deparó nuestro protagonista, que quedó primero en las tres mangas proclamándose campeón de la prueba.

No quedaría ahí la cosa, al año siguiente, en 2014, ya con cuatro años cumplidos, el mismo evento, pero esta vez en 800 metros vuelve a quedar primero en las tres mangas y vuelve a proclamarse campeón por segunda vez consecutiva, quedando patente que el perro es un perro muy completo en todos los sentidos, en campo y recta.

Bandolero siguió corriendo a buen nivel hasta los 7 años (actualmente tiene once años), momento en que por una lesión en un dedo de una de las manos delanteras se ganó su “espada de madera” a la manera de lo gladiadores romanos, disfrutando desde entonces de un retiro dorado, como el niño mimado de la casa.

Como semental ha cubierto algunas perras camperas dando excelentes resultados, es padre de Yucatán, finalista de las previas de Castilla la Mancha y que quizás a mi criterio injustamente juzgado en la final, y de Silencio de Gustavo, que con tres años y medio ha quedado subcampeón de la Copa Hispania de Galgos en Tembleque.

Sirvan estas líneas dedicadas a este magnífico galgo, para hacer también bonito homenaje a esa “raza” antigua de Portillo de Toledo, que tan grandes ejemplares nos ha dado en la historia de la afición galguera, con Tara, Víbora, Portillana además de los mencionados ascendientes de Bandolero, y de la que me considero un enamorado, son perros de unas líneas finísimas y seleccionados durante generaciones por grandes aficionados para ser los mejores en competición tras las rabonas.

 

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