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Miguel Ángel Romero

Desde mi Tronera

Miguel Ángel Romero

Colaborador habitual de publicaciones cinegéticas

Las granjas han vendido pocas perdices durante esta temporada

No compren perdices por baratas, mándenlas a analizar primero y si las adquieren para meterlas en voladeros, tengan muy presente que las perdices en tales lugares necesitan muchos medicamentos, cuidados, gastos en energía eléctrica, etc. etc.

24 feb. 2021 - 22.444 lecturas - No hay comentarios

Y si compran perdices para soltar en el campo, tengan muy presente que el Cambio Climático es un hecho ya muy contrastado y a partir de ahora pueden venir días muy malos que den al traste con el chollo.

No compren faisanes para soltar en los cotos, pues será muy raro que les sobreviva alguno. Para eso utilicen los cotos intensivos que a la larga les saldrán mucho más baratos.

La Covid19 y las perdices

Estudiando el tema en profundidad, he llegado a la conclusión de que es cierto que los confinamientos de la pandemia no han tenido en cuenta la caza en general, anteponiendo a todo lo venatorio la tremenda plaga de jabalí y la de los conejos. Claro, tanto con los conejos como con los jabalíes han tenido un poco más de cuidado a fin de no tener que pagar lo que otras naciones de Europa están pagando tanto a los cazadores por cazarlos, como a los agricultores y ganaderos por sufrirlos.

En teoría tenía que haber más perdices que en años anteriores por no haberlas podido cazar a su debido tiempo. ¿No? Pero al estudiar los motivos de la disminución han quedado al descubierto las granjas con las que se repueblan muchos cotos de España tanto intensivos como sociales o de grandes personalidades.

Son perdices de granja que se sueltan pocos días antes o ese mismo día si son perdices para matar en cotos intensivos. Es más, en muchos cotos intensivos se dan las perdices o los faisanes en cajas a los cazadores para soltarlos a la hora de cazarlos, pues si los sueltan antes les están esperando los zorros y los que cazan son ellos. Les voy a poner un ejemplo de lo que yo he visto con mis propios ojos. Pues bien. Los alaveses teníamos un coto social donde se daban los permisos por riguroso sorteo para soltar, mayormente, faisanes de granja. Pues bien. Todo se hacía bajo un horario que los zorros pronto lo aprendieron y no contentos con mover los faisanes, los comían in situ o se los llevaban allí donde el monte estaba cerrado y nadie les molestaba nadie.

Ahora tienen un precio muy bajo y para enseñar a los perros o entretenerse un rato los cazadores en los cotos intensivos o con el reclamo macho donde esté autorizado, pueden cazar con arreglo a la economía imperante todavía eclipsada por la pandemia. Los cuquilleros dirán que esta manera de cazar es un remedo de mal gusto, pero peor es tener al pájaro sin campear o a los perros sin cazar. Toda moneda tiene su cara y su cruz.

Furtivos

Nadie habla de la caza de perdices con reclamo en soporte magnético cuyos aparatos se venden en las tiendas de caza y pesca de toda España. Es más, hay buenos cantos que cualquiera puede bajarlos de INTERNET sin ningún problema y con total impunidad. No me parece mal utilizar los reclamos digitales para la fotografía, pero hacerlo con la escopeta… me parece un sacrilegio. Ya sé que algunos en vez de utilizar la escopeta utilizan redes, reclamos de fuelle y lazos. Y lo de cazar perdices con lazo es deporte de caza sin muerte de las Baleares (donde a la lazada la llaman baga), pero no en otros lugares donde no está legislado o estipulado el tema.

Desmantelan una granja cinegética que enviaba perdices ilegalmente a Huelva. 23 noviembre de 2012. La Guardia Civil de la Región de Murcia, en colaboración con la Guardia Civil de Huelva y en el marco de la denominada operación PERDIGÓN desarrollada durante los últimos meses, ha desmantelado una granja cinegética de la localidad de Mula (Murcia) que presuntamente trasladaba de forma irregular perdices desde Murcia a Huelva.

Granjas de caza menor

Cerca del 70% de las aves de caza procedentes de granjas de cría no sobreviven 15 días en libertad.

Una investigación de la Universidad de León muestra que los animales no son capaces de expresar patrones antipredatorios. León, Martes, 29 de septiembre de 2009.

Antonio Martín/DICYT. Un elevado porcentaje de aves de caza procedentes de granjas no son capaces de expresar patrones antipredatorios correctamente, lo cual dificulta la supervivencia en el medio natural de la mayoría de los individuos liberados y ponen en riesgo a las poblaciones silvestres.

¿Habrá cambiado mucho la situación en 12 años? Pues sí. Cabe destacar que las granjas de especies que más han evolucionado respecto a hace 10 años son, por este orden: las perdices —de 591 a 2.470—, los faisanes —de 267 a 1.562—, las codornices —de 318 a 1.610—, las palomas —de 535 a 1.632—.

Los cánticos de los reclamos de perdiz macho

Este artículo intenta huir de repetir, una vez más, los cánticos de las perdices con alguna ocurrencia para intentar cazarlas con el reclamo macho. También huyo de los cuidados del perdigón al sacarle del terrero para meterle en la jaula. Del pulpitillo y del puesto escribiré otro día sin pasárseme por alto la munición, armas y tiro. Faltaría más.

En esta ocasión voy a escribir sobre las perdices de granja y –cómo no— aun cuando no voy a centrarme en los reclamos de campo, tengo y debo de hacer alusión a ellos en su justa medida. Pero insisto en que la caza de perdiz con reclamo macho de granja es una cosa y la caza con perdiz macho de campo es otra. Pues el cántico de unas nada tiene que ver con el de las otras (perdonen mi insistencia). El manejo de los recursos son diferentes y tengan siempre presente que el buen cuquillero tiene varias perdices no por gusto, ni mucho menos, que las tiene para cazar en su coto dependiendo de muchos factores tales como el viento, la fecha, la temperatura, la bravura (no se rían, no, qué esa risa sí que va por barrios). Miren ustedes, para cazar hace falta conocer ambas especies en profundidad y por supuesto, el terreno donde va a quitar la sayuela. No es cuestión de salir al campo y colocar la jaula en cualquier lugar. Hay que conocer el terreno que ocupa un bando que suele ser de unas 30 hectáreas (más o menos) para así colocar la jaula resguardada del viento y —en la medida de lo posible— ligeramente escondida, ya que tan malo es pecar por exceso como por defecto. Una cosa es cierta, las perdices de granja son menos sensibles que las de campo y para mayor inri el canto de las de granja es: desafiante, zafio, repetitivo y acelerado Estamos hablando de un ave que cuando ve algo al lado no duda en: botar, tocar la guitarra y hasta aguilear. ¡¡Es lo que hay!!

Veamos cómo están las perdices de campo cara a la caza con reclamo macho

La perdiz de campo del año pasado crío pronto y bien. Es más, a las que estropearon los nidos las lluvias de primavera los depredadores o las cosechas forrajeras, les estropearían la primera puesta, pero volvieron a poner y sacaron una puesta tardía. Luego, nos encontramos con un verano que nos obligó a cosechar el cereal de manera salteada en el espacio y en el tiempo debido a las lluvias.

Además de toda clase de cereales, leguminosas, oleaginosas, opiáceas, forrajeras, etc. etc. lo que permitió a las polladas resguardarse de unos depredadores que hoy por hoy están superando la capacidad del medio con la aquiescencia de una administración timorata que no se atreve a poner en su sitio a unos señores ecologistas que están cobrando con el dinero de todos para no resolver nada o meter la pata cada vez que hablan los que no pagan. Unos señores que confunden las especies y en ocasiones atacan a los hortelanos en vez de a los cazadores o viceversa. Llegados a este punto, quisiera dejar bien sentado que ellos, no tienen que atacar ni molestar a nadie, de lo contrario sería el primero en lamentar que estallara un tema del que no tienen la culpa los ecologistas de buena fe mucho menos los cazadores.

A la perdiz no le ha faltado refugio hasta el último momento, eso es cierto, pero alguno pensará que me estoy refiriendo a la zona de Madrid para arriba y eso es cierto, pero de Madrid para abajo tenemos comida hasta el último momento, sobre todo si tenemos en cuenta las diferentes variedades con las que también en el sur se siembran. El campo de este año era un mosaico precioso antes de la cosecha, tanto es así, que todavía tenemos muchos maizales sin cosechar debido a la humedad, pues secarlos cuesta un dinero que no se puede permitir pagar el agricultor bajo ningún concepto, aun cuando sea (qué lo es) mucho el daño que hacen los jabalíes, las nevadas, las heladas, las tormentas, los vendavales y las lluvias torrenciales y un largo etcétera. Por tener, tenemos hasta algún girasol sin cosechar todo ello por el tercio noroeste Peninsular en lugares tales como León, la vega de Saldaña (Palencia) y varios lugares más. En Castilla y León tenemos una variedad de cultivos que les sirven de refugio a las perdices durante mucho tiempo, pero de Madrid para arriba no se puede cazar la perdiz con reclamo macho. A lo que íbamos.

Tenemos un campo cuya biodiversidad está totalmente descompensada y los insumos son veneno puro. Pero al veneno lo consideran perjuicios colaterales y a las especies depredadoras riqueza animal cuyos hides fotográficos valen un huevo. Pero nadie dice que esa riqueza animal depredadora se consigue a base de destruir a la no depredadora.

Luego vino un noviembre muy propicio para las perdices. Un mes que las facilitó las bañas de arena para seguir preparándose para las olas de frio de diciembre y enero de 2021 con los pájaros muy «enverdinados» de riquísimos brotes de hierba. Es más, no les ha faltado refugio en ningún momento por lo que no se ha recurrido a esos esperpentos que en vez de refugios son espantapájaros. Me refiero a esas minipirámides de matas leñosas que se arrancan o cortan para construir esos refugios que secos parecen un insulto a la naturaleza. Un coto lleno de comederos, bebederos y refugios es un coto antinatural aun cuando digan que hay perdices de las de verdad, qué las habrá, pero serán unas perdices adocenadas que no tendrán la bravura y destreza de mantenerse por sí solas ante las adversidades de ayer, de hoy y de siempre. Y quienes tienen por norma limpiar sus fincas de depredadores sin permiso de la administración, son unos verdaderos malhechores. Y no me estoy refiriendo a pobres hombres. No. Pero voy a ponerles dos ejemplos dispares aun cuando podía poner más por terceros interpuestos.

1. Denunciado el ex consejero que redactó la ley de Caza por usar un cepo ilegal. La Guardia Civil localizó en una finca a Francisco Jambrina cuando manipulaba el útil de caza en el que estaba atrapada un ave rapaz.

2. ENTRE SUS CLIENTES, GRANDES FORTUNAS DE TODO EL MUNDO. El cazador cazado: el dueño del coto de la jet, condenado por un delito contra la fauna. Javier Juan Medem de la Torriente tendrá que pagar 90.000 euros y no podrá coger una escopeta ni cazar en su finca La Nava, un paraíso que atrae visitantes a nivel mundial. Su abuelo Ricardo Medem era íntimo amigo de FRANCO. Por Mayka Paniagua — VANITATIS 04/06/2016.

En este caso los sucesivos impedimentos traducidos en confinamientos han propiciado que se cacen menos perdices autóctonas y las pocas que quedaron muy mixturadas murieron, si bien es cierto que lo de la mixturación en las perdices durará muchos años.

Las perdices, por muy de granja o de jaula que sean, nunca coincidirán en la picadilla, en el celo ni en nada. Empezarán en el sur de España e irán avanzando dependiendo de la lluvia, de la temperatura,et.etc. y lo harán con tanta variedad que hasta comenzarán dependiendo de la cartografía. Ah, y sepan que la edad del pájaro también jugará un papel determinante.

Veamos como están las perdices de granja cara a la caza con reclamo

Según Don «Francisco Jiménez Aguilera, fundador de la GRANJA DE PERDICES PERCOFAN EN ARCHIDONA (Málaga). (UNA BUENA PERSONA)», el sector está que bramaba, pues no sabía a ciencia cierta si las granjas habían vendido el 30% o menos.

En Santervas de la Vega (Palencia) hay una granja de perdices artesanas denominada PERDICES RENUEVO que dos socios del citado pueblo y un tal Amaranto que con sus 75 años es un trabajador incansable que no le duele el tiempo y quiere a las perdices como si fueran de su familia. Me contaron que este año pintan bastos.

Cuando escriba sobre perdices de granja, jamás lo sobre las perdices que a pocos hicieron ricos, a los cazadores arruinó la afición y a Castilla y León su prestigio. Me refiero a las perdices (A. griega y A. chukar fundamentalmente). Pero no obstante no me fiaré nunca de las de granja. Esta gente, este año ha vendido menos del 30%.

En las granjas grandes como haya que mantener colectivos poco manejables, las arruinará el pienso y los medicamentos, amén de otros cuidados sin olvidarnos de los motores de ventilación, las estufas especiales para este tipo de animales. La erradicación de ratas y sobre todo, hay que tener mucho cuidado con el alimento para que el botulismo no haga acto de presencia en un suelo que debe de estar limpio y seco como una patena. Además de lo antes escrito, las tuberías se hielan y las perdices al tener que vivir hacinadas propician que su vida penda de un hilo. Bueno, bien se puede decir que las perdices durante tanto tiempo enjauladas pierden facultades y el granjero tiene que gastarse demasiado dinero. Estamos hablando de unas instalaciones costosas cuyos automatismos existen, eso es cierto, pero se necesita una mano de obra que los pequeños no pueden pagar y los grandes suelen tener agarraderos de todos conocidos. Sí, me refiero al Emérito y a personalidades de las que cazan en los cinco cotos vip de España según la revista VANITATIS.

Insisto en que yo no soy partidario de la perdiz de granja, ni me gusta oír decir eso de la pureza de raza después de ver a las de mi pueblo (Palencia) y a las de Álava. Pues ya que he elegido estas dos provincias les diré que el mimetismo era diferente así como su envergadura. Recuerdo que cuando vine a Vitoria me dejaron boquiabierto al principio. De lo que sí estoy seguro es de que el ICONA no anduvo por estos lares haciendo experimentos. Y les estoy escribiendo de las perdices de hace medio siglo, cuando se cogían donde había y se criaban para las grandes cacerías del Caudillo. Las fotos no son mías ni de Peñafiel, aun cuando anduvo metido en ellas. Cosa rara en mí, pues casi todas las imágenes son hechas por mí sin ser un buen fotógrafo, pero nadie tiene que enseñarme donde están ni los peces y mucho menos las aves.

Recuerdo, eso sí, que había gente que compraba huevos de perdices de campo a los pastores, mozalbetes, viejos y desocupados… Pero esto último llegó —por desgracia— a toda España y nadie dijo nada. Claro, había pasado la guerra recientemente y todos teníamos algo que callar y el Régimen se aprovechó de la ocasión. Bueno el Régimen y esos señoritos del Sur que venían en unos cochazos que para nosotros eran ovnis.

La perdiz roja gusta a los españoles y a los cazadores de todo el mundo por ser un ave cuyo ruido confunde el tiro y es ahí donde se demuestra si uno es cazador de verdad ya que hay que conjugar varios factores. Levantada, viento, temperatura, adelantarse a lo que ella ve en todo momento, etc. etc.

Ya sé, ya sé que estoy escribiendo sobre caza de perdices con reclamo macho. Pero escribo esto habida cuenta de que muchos «grandes cazadores» confunden presa con caza o lo que es lo mismo, percha con caza siendo dos cosas diferentes.

La perdiz de campo gusta cazarla por su bravura y destreza y viendo algunas de ciertas granjas reconozco que han invertido y trabajado de lo lindo para que no venga un americano y les salga un mochuelo.

Cazar perdices en nuestra Castilla no es ir en mano o contratar a los del pueblo para que se las metan en las narices al marqués de vaya usted a saber dónde. No. Primero hay que saber por dónde andan y si se saben sus dormideros, mejor que mejor, pero a los cazadores de postín no les hace gracia madrugar y a la perdiz le gusta andar después de comer a fin de digestar.

Ustedes me perdonarán, pero saber valorar los cantos no es cosa fácil

Cazar perdices con reclamo macho o hembra (sin tener en cuenta prohibiciones de cazar con hembras) es una caza sensacional. Pero no debemos de olvidar que hay tantas modalidades de caza de perdiz con reclamo como cuquilleros hay en España y encima cada perdiz administra los cantos de una manera diferente. Motivos todos ellos por los que se necesita saber de perdices y hoy en el campo, mal que nos pene a alguno, tenemos perdices de campo y de granja y sabemos lo que tenemos en la jaula, pero no lo que hay en el campo. De todas las maneras, el canto de la perdiz de granja es monocorde, ajeno a la variedad de cantos, bronco, guitarrista, saltarín, desafiante y un ave de mal talante además de imprevisible e incluso asustadizo que aguilea o da la callada por respuesta. Pero estamos obligados a cazar con la perdiz de granja, no obstante no hay cazador que no cace con las perdices de campo cogidas de polluelos y sacados adelante con mucho esmero. Eso se consigue en base a que tengan las vitaminas que tienen en el campo empezando dándoles saltamontes, muchos saltamontes, grillos y si no se puede salir al campo o no hay saltamontes que no sé lo que echaran, bueno, sé que en las linderas y cunetas de ciertas carreteras echan Glifosato y hay que ir a buscarlos a los terrenos no cultivados que no suelen abundar debido al tema de la PAC y que esos lugares son conocidos por muchas aves. Bueno, yo, últimamente les doy tenebrios que compro en cualquier pajarería y como son buenos para la pesca los venden hasta en Amazón. Compro la especie denominada «tenebrio de la harina», pues dura más tiempo debido a que tiene mayor número de metamorfosis en gusanos que los otros y cuando llegan a esa especie de grillos también los comen los pollos de perdiz, pero se nos presenta el problema de la alimentación de los tenebrios y los de la harina son muy fáciles de alimentar, pues comen harina si bien es cierto que hay que poner un algodón mojado en agua para que beban adecuadamente. Bueno, está muy bien lo de los tenebrios, pero da gusto ver a esos pollos que cuando uno se acerca a la jaula con el bicho en la mano botan como una pelota en pos de capturar el tenebrio. Dándoles brotes de hierba del campo en noviembre, diciembre y enero más saltamontes desde una semana después de nacer, tendremos unos pájaros con una fortaleza física en el pecho que harán las delicias del dueño viendo cazar al pájaro. No. No necesita volar estando en la jaula, eso es cierto, pero conociendo su fuerza se sentirán seguros. Para cazar con perdices de reclamo hay que conocer a fondo sus costumbres durante todos los meses del año y no privarlas de nada, pero si tienen un lugar donde las perdices se estiren e incluso vuelen sin espantarlas ni forzarlas, sepan que disfrutan como enanas. Lo que hay que procurar es que jamás les falte arena fina lavada que también se compra en cualquier pajarería, pero yo voy a una cantera de unos amigos ya que la arena de estos compañeros no levanta polvo (arena de fundición).

La perdiz está aprendiendo a guarecerse mejor que el jabalí y los conejos

Cualquier otra ave que hubiese sufrido los males que le hemos procurado a la perdiz roja, hubiese desaparecido de España hace siglos.

No. No entra todavía en la ciudad, pero no seré yo quien pronostique que no lo hará, pues en los arrabales ya las he visto y fotografiado incluso encima de los tejados. De momento, lo que mejor domina son los montones de paja empacada cubiertos y sin cubrir. Oigan, qué en el vertedero de Vitoria (sito en Gardélegi) crían unos cuantos bandos y está a menos de 5 kilómetros del centro de la Ciudad y en el Parque de Salburua que está pegado a la ciudad de Vitoria he fotografiado una pollada.

Por eso me gusta escribir y fotografiar para certificar lo que escribo cuando puedo, pues ni soy un buen fotógrafo ni a veces puedo, pero en ello ando ahora.

De niño he dejado un par de botas CHiruca entre los tabones, pero cuando nevaba, como está nevando ahora aquí en Vitoria, mi madre no me decía nada. Ahora me asomo a la ventana y me viene a la mente aquellos corrales de mi pueblo donde se iba echando el abono en mitad del cercado de adobes (tapias) coronado con tejas de la tejera de Villasarracino (Palencia) hasta conformar la moledera con la que entre septiembre y octubre abonábamos el campo (nada que ver con los purines criminales de ahora). Pues bien, cuando nevaba la mitad que esta última nevada, más de un bando se metía a comer entre las gallinas y había algún macho que si le molestaban bajaba el ala y se tiraba a ellas. Yo, desde la ventana de la cuadra de los semovientes de trabajo que daba al corral contemplaba como la mitad del bando vigilaba desde encima de la tapia y la otra mitad comía, luego se alternaban la vigilancia. Y así pasaban el día hasta que atardecía y se escondían en los travesaños del cuarto carro para que las despertara el ruido de algún hambriento enemigo. Es curioso, jamás me dijeron nada en casa cuando las cogía en el campo y mucho menos cuando cogía huevos que no estuvieran güeros, pero mi madre hasta me escondía la carabina de aire comprimido cuando nevaba y por si fuera poco, se enfadaba cuando les ponía cepos a los pájaros. Echábamos un saco de paja tardía en la nieve, poníamos un par de puñados de trigo y cachitos de pan y hasta las perdices venían a comerlo, cuanto si más los gorriones y las palomas de la Iglesia que se lo llevaban todo (Tuvieron buen maestro). Miren ustedes, esto he tenido ocasión de volverlo a hacer en Velilla del Rio Carrión (Palencia), donde —me imagino— que el temporal habrá cortado el desove de truchas. Y sí, he sacado preciosas fotografías de fringílidos y de pardales. Pero allí les ponen una cajita con pan o alpiste y el citado recipiente lo clavan en un árbol para que no las coja el señor don Gato. Es curioso como a los jilgueros y pardales el hambre les hace perder el miedo.

Esto mismo lo he vuelto a ver a mis 70 años en una finca cercana a Villaherreros (Palencia) que es el pueblo de mi padre y de mis abuelos paternos. Espanté dos polladas de perdiz que se metieron en el corral de la finca y luego vigilaban desde el tejado. Pude fotografiarlas pero con carácter testimonial.

El mejor escondite de las perdices en esta época

Es curioso, nada más cosechar los cereales se pasa la empacadora sin tener en cuenta que estamos en plena época de la codorniz. Se hacen unos fardos cilíndricos o rectangulares que se apilan en tremendos montones que desafían a la gravedad, tanto es así, que su caída ha propiciado varias muertes que siempre son de lamentar. Ahora les construyen unos armazones férreos de doble te para sujetar los montones en su posible caída, después colocan un tejado metálico y nivelan el suelo con cemento para no permitir pasar las aguas de las lluvias impermeabilizando la paja por arriba, por debajo y por los lados. Ya no se puede caer el montón por muy ladeado que quede al hacerlo con un montacargas especial. Pero por muy bien que se coloquen los fardos siempre quedarán rendijas, pues semejantes moles no se manejan como un ladrillo. Con los forrajes se hace sobre poco, lo que ocurre es que hay que dejarlos secar y voltearlos una o dos veces hasta dejarlos secos, pues si están mojados o mal secados hay que darles un nuevo volteo y eso supone dinero. Esto se hace con muchas prisas para que no se lleve el viento lo segado, tanto es así, que muchos prefieren pagar antes de tiempo un cereal mal secado o algo mojado secándolo antes de que se lo lleve el viento.

Y no lo olvidemos, para que el campo sea rentable se necesitan cultivar muchas hectáreas de un producto que a lo mejor en el destino final es 150 veces más caro. La agricultura va de mal en peor y la mecanización agraria, a esta velocidad, hace que los pueblos pequeños desaparezcan. Bueno, a los pueblos muy pequeños ya les ha llegado su hora y a los otros (por desgracia), les llegará pronto.

Estaba yo un día en mi HIDE para ver si fotografiaba a un cernícalo primilla que entraba y salía de un montón de fardos de paja (donde tenía el nido) cuando de pronto vi a una perdiz que se asomaba por una rendija de las de debajo de un montón de paja. Al poco vi un machazo que estaba picoteando el suelo en compañía del bando. Los fotografié varias veces, pero luego se escondieron y cuando di la vuelta con el coche vi que estaban al otro lado, pero en el tejado. Mirando montones de paja vi que había perdices, cernícalos, conejos, muchos conejos y cuando estaba en uno de ellos, llegó el dueño y superada su incisiva mirada comprobó que estaba fotografiando (y no haciendo lo que él estaba pensando). El citado señor me dijo: ¿Y usted dice que fotografía y caza y no sabe esto? Mire usted, buen hombre, las perdices se meten hasta en las casas abandonadas de los pueblos y le digo más aún: No hay cementerio por estos lares donde no críen las perdices y los pájaros de jaula (Fringílidos). Y allí pasamos revista de lo nuestro hablando de todo un poco.

¿Dónde, a qué y a quién es debido que se crien perdices rojas de granja en España?

Vaya por delante que yo no soy partidario de las perdices de granja en SUSTITUCIÓN DE LA PERDIZ ROJA DE CAMPO. Pero como hay riesgo de hibridación y de hecho se da por decisión en vez de por descuido, mi cabreo es mayor. Ahora bien, cuando veo una granja de las pocas que hay de perdices autóctonas sin cuentos de pureza genética, de esas granjas que capturan pollos de las de campo, crían y después dejan al macho o la hembra que han cogido en la coordenada exacta de donde extrajeron, tienen todos mis parabienes, pero estamos ante un proceso lento, no subvencionado y «al Gobierno tocando el arpa mientras se quema Roma» mientras se extingue nuestra perdiz roja. Si bien es cierto que lo mejor es adecuar los ecosistemas para que se lleve a cabo una repoblación vigilada, no sea que algún malandrín le dé por echar perdices hibridadas.

Yo nací en el año 1951 en Fuente Andrino (Palencia) en plena Tierra de Campos y había perdices para dar y tomar. Pero había carencia de otras especies venatorias cuyo refuerzo creo que hubiese sido prioritario. Es muy cierto que en la postguerra dada la necesidad que se había pasado y se seguía pasando, motivara que el campo quedara casi sin especies susceptibles de ser cazadas y me rio yo de esos libros que ilustran (confunden) de los métodos utilizados para cazar en España. No tienen ni idea de lo que dicen que hacíamos, ni de cómo lo hacíamos. ¡¡NI IDEA!! Es más, la carencia más grande estaba en la mitad sur Peninsular. Me gustaría dejar muy claro que la recuperación OFICIAL no se llevó a cabo por ningún particular.

Quién y dónde se empezaron a criar perdices rojas oficialmente

Por desgracia, la perdiz roja de granja ha venido para quedarse y creo interesante saber algo serio sobre ella sin fobias y como todo en esta vida, habrá a quienes les guste y habrá otros que consideren la introducción en el campo como una indigna intromisión. Pero ya es tarde para disquisiciones filosóficas. ¡¡TIEMPO HAN TENIDO!! Y algunos se hicieron multimillonarios con ellas y buenos ¿AMIGOS? Habrá que dejar el tema en manos de la administración y proceder en consecuencia exigiéndola mejores pájaros y regulando las granjas para no perjudicar a las del campo como estamos haciendo con las simientes cerealistas. Todos conocen la mortandad que ocasionan los insumos, pero nadie coge el toro con los cuernos.

Me gustaría dejar muy claro que la titánica gestión OFICIAL fue llevada a cabo por Don José Lara Alén (1933-2018): estandarte de gestión cinegética en España.

Don José Lara Alén, fue Doctor Ingeniero de Montes y antiguo Director del desaparecido ICONA (Instituto para la Conservación de la Naturaleza).

Don José Lara Alén, conocido por propios y extraños como Pepe Lara, nació en Madrid, comenzó su carrera en Jaén, allá por los años cincuenta, dentro del Patrimonio Forestal del Estado, trasladándose posteriormente a Quintos de Mora (Toledo), donde se le encomendó la repoblación forestal y una tarea especial: criar por primera vez perdiz roja en cautividad. Pepe reconocía la dificultad de aquel desafío: «Realmente, sabíamos muy poco sobre la perdiz roja en aquellos momentos, porque en España nunca antes se había intentado criar perdices a la escala que se deseaba desde Madrid. Pero a mí no me asustaba nada y sólo pensaba en sacar a mi familia para delante.

Fue senador en la III legislatura de la España Democrática por el PP.

El equipo que dirigió, entre los que se encontraban también Florentino Pérez, Octavio Arenzana y Benito Pérez, consiguió en un tiempo récord criar perdices en un número suficiente para abastecer a los que posteriormente serían los cotos sociales, que para Pepe eran fundamentales para responder a la demanda de caza de perdiz roja. Por ello durante la redacción de la Ley de Caza de 1970, en la que intervino activamente, Lara trabajó para que dichos cotos «pudieran facilitar el ejercicio de la caza, en régimen de igualdad de oportunidades, a todos los españoles que lo deseen» (art. 18.1). Antes de la asunción de las competencias en materia de caza por parte de las Comunidades Autónomas, el Estado poseía más de 500.000 hectáreas de cotos sociales.

Junto a la cría de perdiz, contribuyó a la captura y cría de venados, siendo Quintos de Mora un «generador» para repoblar ciervos en otras partes de España, y además, participó en las primeras experiencias de la gestión de especies emblemáticas de fauna de la Península Ibérica, como el lince ibérico.

En los años setenta y ochenta ocupó varios cargos dentro de Servicio Nacional de Pesca Fluvial y Caza y posteriormente ICONA, llegando a ser director general, puesto por el que muchos cazadores y distintas administraciones aún le recuerdan.

Pepe recordaba en una entrevista sus éxitos pero también las dificultades: «En más de una ocasión, en aquellas reuniones con los altos cargos se nos acusaba de hacer las cosas mal, de abusar de la caza y otras mentiras y yo casi siempre respondía lo mismo, «yo trabajo para que otros disfruten cazando»». Y de momentos amargos que siempre tuvo en su recuerdo, «como aquellos nefastos incendios en Gerona cuando yo era Director ICONA».

Pepe Lara no solo impulsó los cotos y monterías sociales, sino que también promovió la protección de especies que hoy vuelven a ser comunes en nuestros montes y sobretodo, fue uno de los pioneros de la profesionalización de la gestión cinegética en España a través de todos los cargos que desempeñó. Su estela ha sido seguida por uno de sus hijos, Pepe Lara Zabía, Jefe de Área de Fauna y Flora en la Comunidad de Madrid.

Obituario realizado por la Fundación Artemisan.

¿Quién fue la primera persona o entidad que crió perdices en cautividad?

Don José Lara Alén, fue Doctor Ingeniero de Montes y antiguo Director del desaparecido ICONA (Instituto para la Conservación de la Naturaleza). Claro, esto fue en fechas del denominado BOOM CINEGÉTICO ESPAÑOL, 1970-19891. Boom que no fue sólo este, pues leyendo revistas y libros antiguos he encontrado por lo menos dos.

No se sabe con exactitud quién fue la primera persona que crio perdices en cautividad en España. Pepe Lara, Doctor Ingeniero de Montes y pionero en la producción de perdices en «Los Quintos de Mora» (Los Yébenes, Toledo), apunta que ya a finales de los años cincuenta algunos particulares presumían de criar perdices en incubadoras para pollos, pero no compartían dicha información con nadie; no en vano se trataba de la perdiz roja, emblema de la avifauna y cinegética española, especie «bandera» del ecosistema mediterráneo y presa codiciada por todas las escopetas de dentro y fuera de España.

Lo que sí sabemos es que el mismo Pepe Lara recibió una llamada desde el Servicio Nacional de Pesca Fluvial y Caza (germen del desaparecido ICONA) para iniciar la crianza en cautividad de la especie en nuestro país bajo el amparo de la Administración. Al parecer, la idea se había planteado en uno de aquellos famosos ojeos (posiblemente celebrados en Ciudad Real o Toledo), en los que había quedado patente que las perdices ya no eran tan abundantes como antaño. En efecto, en muchos cotos de la mitad sur peninsular se habían producido extinciones locales tras la Guerra Civil y ya no se escuchaba el canto de la patirroja al amanecer, como siempre había sucedido.

Pepe Lara, Octavio Arenzana, Florentino Pérez, José Luis Ayala, José Manuel Sebastián y Benito Pérez (por citar algunos nombres), realizaron en un tiempo «récord» y bajo circunstancias de gran dificultad las primeras experiencias de cría en cautividad de perdiz roja en Quintos, sentando las bases del esquema productivo actual. Aquellas primeras tandas de incubación y lotes de perdigones sirvieron para repoblar miles de hectáreas de monte en las que la especie brillaba por su ausencia. Más tarde, los avances científicos en avicultura propiciaron que la crianza en cautividad dejara de ser una «misión imposible» para convertirse en algo alcanzable, con una gran oferta de perdices para caza y repoblación durante las últimas décadas.

Tanto ayer como hoy, la finalidad de la perdiz de granja ha sido múltiple, pero el sector está eminentemente dirigido a la caza directa, dado que el campo no es capaz de responder por sí mismo a la demanda de perdices. Este hecho se debe al progresivo deterioro del hábitat, la ausencia de gestión cinegética y al incremento en el número de escopetas en los últimos 30 años, que sin duda han mermado a la perdiz salvaje y silvestre, tan anhelada por muchos cazadores.

No obstante, desde los Inicios se ha intentado también producir una perdiz más rústica y válida para la repoblación, concepto que implica que las perdices liberadas en el medio ambiente deban sobrevivir, reproducirse y que su descendencia también se reproduzca. Lamentablemente este tipo de perdiz ha quedado relegado a un segundo plano.

La gran demanda de perdices durante las últimas décadas ha tenido como resultado un aumento en la cantidad de aves producidas y la potenciación de un producto, la perdiz para caza directa, que solventa parcialmente la ausencia de las poblaciones naturales. Se ha conseguido producir una perdiz de calidad para la caza directa (buen emplume, fortaleza, color y vuelo), pero, a tenor de la mayoría de estudios científicos realizados hasta la fecha, la calidad para las repoblaciones sigue siendo dudosa, dado que la aptitud de las perdices de granja para sobrevivir y reproducirse en el hábitat natural es en general muy reducida. A este problema hay que sumar también los derivados de la irregular sanidad y desconocida pureza de las perdices liberadas, con el consiguiente peligro para las poblaciones silvestres que pudieran tener contacto con estas perdices. Estos problemas adquieren una mayor importancia, si cabe, por la posible utilización de perdices de granja en estrategias de conservación de especies de grandes depredado¬res como el lince ibérico y el águila imperial, especies cuyo destino va a estar muy ligado a la calidad de los hábitats y a la presencia de conejos, perdices y otros animales que les sirven de alimento.

En definitiva, hay razones económicas y ecológicas para criar perdices, pero son muchos los intereses encontrados y diversos los problemas surgidos que dificultan el desarrollo de la «perdicultura» como subsector de avicultura alternativa diferenciada.

No son pocas las opiniones que abogan por una limitación de la suelta de perdices y otras especies cinegéticas, ya que ciertamente hay que preservar los hábitats y las poblaciones silvestres, pero también hay que reconocer que el camino andado por la perdicultura es extenso y sinuoso. Si uno echa un vistazo a la «red de redes» (nos referimos a Internet), a tenor de las decenas de artículos científicos, libros, congresos y otras aportaciones, podremos comprobar cómo la sabiduría sobre las aves de caza en general y la perdiz roja en particular se ha incrementado de forma paulatina durante las últimas décadas. Al mismo tiempo, la experiencia atesorada por cientos de perdicultores ha mejorado notablemente, apareciendo un «ganadero de caza» cuyos problemas e inquietudes son bien distintos a los del resto de especies de producción. Por desgracia, el perdicultor no siempre está conectado con la sabiduría o cuerpo doctrinal que se genera en Universidades, Empresas y Centros de Investigación.

El objetivo de los autores de esta obra no es otro que el de plasmar en papel de manera fácil y amena la sabiduría generada sobre producción de perdiz roja en los últimos años, pero teniendo en cuenta la experiencia adquirida por técnicos del sector, perdicultores, cazadores y gestores de caza. Por lo tanto, se pretende que éste manual sea una obra de uso y consulta frecuente, especialmente ante la resolución de problemas, un libro tan vivo como una perdiz que dé explicación a todas esas preguntas que nos surgen en nuestro día a día perdicero.

«De la granja a la percha»
Don Mariano Tovar Hernández
Jefe de Producto de Avicultura
NANTA – NUTRECO HASTA 2002. Universidad de León
Prof. Dr. Vicente R. Gaudioso Lacasa
Catedrático de Producción Animal, Facultad de Veterinaria Universidad de León

 

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