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Miguel Ángel Romero

Desde mi Tronera

Miguel Ángel Romero

Colaborador habitual de publicaciones cinegéticas

También en España caen aves muertas al suelo

El País y otros medios de comunicación del día 17-02-20 publicaron que en los aledaños de la petroquímica de Tarragona habían aparecido un centenar de pájaros muertos. Los Agentes Rurales descartan una nube tóxica, pero abrieron una investigación para aclarar las causas de la elevada mortalidad. El mismo medio publicó el día 19 que la necropsia hecha a las aves muertas había confirmado que fueron atropelladas.

08 jun. 2020 - 3.477 lecturas - No hay comentarios

Esa noticia se basaba en una hipótesis ya avanzada por una cámara de seguridad de la petroquímica. Durante la tarde del domingo el teléfono de Emergencias recibió varias llamadas alertando del hallazgo de decenas de pájaros muertos cerca de la petroquímica de Tarragona. Los pájaros aparecieron en las proximidades de la fábrica de la empresa IQOXE, que el pasado 14 de enero sufrió una violenta explosión a raíz de la cual murieron tres personas y otras siete resultaron heridas.

Los Agentes Rurales descartaron que la bandada de estorninos hubiera topado con una nube tóxica. «La observación sobre el terreno descartó que hubiera más fauna afectada y no se visualizaban ni columnas de humo ni olores que pudieran indicar un episodio de contaminación», razona el departamento de Agricultura de la Generalitat.

Obran en mi poder muchas fotos y noticias del devenir de esas preciosas aves en sus protocolos antes de acostarse donde se puede contemplar tan lindo espectáculo no exento de riesgo vital para los circenses estorninos.

Las bíblicas codornices

La codorniz es una especie bíblica. La codorniz emigra desde tiempo inmemorial y ya se la mencionaba en La Biblia: «Dijo Dios a Moisés, Dile a los hijos de Israel que, entre dos luces, comerán carne y mañana se hartarán de pan. Y sucedió que, a la tarde, subieron codornices que cubrieron el campamento» ÉXODO 16.12-13. No voy a hacer alusión a Aarón (hermano de Moisés) aun cuando merece la pena. Sepan quienes lo ignoren que el vuelo migratorio de la codorniz es bajo y con el viento a favor, lo que no es óbice para que caigan extenuadas en ciudades, pueblos, campos y caminos. En el campo cerealista español seguro que se produce alguna caída de estas. Sepan, además, que a veces se posan en los barcos.

Por cierto, este año hay una gran cosecha cerealista en toda España. Ya se ha empezado a segar en Andalucía y Castilla-La Mancha. Los datos de la cosecha confirman lo afirmado por mí.

La codorniz vino con un mes de adelanto, dicen que se la ha oído cantar mucho y que la puesta también viene con un mes de adelanto. Todo está que cuando vayamos a cazar nos encontremos con un campo cerealista: cosechado, recogida la paja y arado o pasado por la grada. De momento en el sur de Burgos ha caído una tormenta tremenda que no ha dejado ni un nido, ni un pollo sano. Y mucho menos el cereal no cosechado que muchos lo dan por perdido, por eso nuestros sufridos agricultores se empeñan en hacer la cosecha a la mayor brevedad posible. Es de entender. Pero también el cazador de a pie que paga por lo que no hay. ¿Se pueden consensuar estas dos situaciones? Con voluntad todo es posible en esta vida. Lo que hay que hacer es no confundir los pedos con cantos de sirena.

Un virus que les provocó neumonía mató a 14.000 pájaros en Alemania (22-5-20)

Los pájaros afectados por la enfermedad son herrerillos comunes. Tenían problemas de respiración, no comían, les costaba abrir los ojos y no intentaban escapar cuando la gente se les acercaba.

Desde principios del pasado marzo en Alemania se observó un número notable de pájaros que parecían padecer una enfermedad desconocida. La asociación ambiental alemana Unión para la Conservación de la Naturaleza y Biodiversidad (NABU) empezó a recopilar datos, según los cuales desde el 10 de abril, en tan solo 12 días, se han reportado unos «13.800 casos, que han afectado a alrededor de 26.000 pájaros», según RT.

Según NABU los pájaros afectados por la enfermedad, herrerillos comunes, tenían problemas de respiración, no comían, les costaba abrir los ojos y no intentaban escapar cuando la gente se les acercaba. La asociación recomendó no dar de comer y beber a las aves, para prevenir aglomeraciones en las que los animales se pudieran contagiar entre ellos.

Sin embargo, hace unos días el misterio de la enfermedad fue revelado. Las pruebas de laboratorio demostraron que la dolencia es provocada por la bacteria Suttonella ornithocola.

La primera vez que la bacteria fue identificada como la causa de la muerte masiva de pájaros en Inglaterra y Gales (Reino Unido) fue en 1996. En el 2018 la infección fue detectada en el oeste de Alemania

La infección provoca una especie de neumonía en los herrerillos, pero también puede afectar a otras aves de la misma familia. No obstante, según los científicos, el patógeno no es peligroso para los seres humanos ni animales domésticos.

El herrerillo común es una especie popular en Europa que habita en parques y jardines. Tienen una llamativa combinación de colores azules y amarillos y se alimentan de pulgones, orugas y otros insectos, así como de algunos frutos, granos y semillas. GML.

Un millón de aves marinas muertas por la misteriosa ‘mancha’ de agua caliente del Pacífico

Miles de aves marinas fueron encontradas muertas por el hambre en las playas a lo largo de la costa oeste de EE. UU. Desde mayo de 2015 hasta abril de 2016.

Me ha costado encontrar una noticia completa de un medio con reputación suficiente y acostumbrado a tratar las noticias con asepsia y buena fe.

En menos de un año sucedió una de las muertes masivas más grandes registradas de la historia y según los científicos, el culpable fue The blob.

Alrededor de un millón de aves marinas murieron entre el verano de 2015 y la primavera de 2016 a lo largo de la costa oeste de América del Norte. Este ha sido una de las muertes más masivas de estos animales jamás registrada y, hasta ahora, no había una explicación.

Las aves aparecieron severamente delgadas y parecían haber muerto de hambre. Ahora, un grupo de científicos de la Universidad de Washington y el Servicio Geológico de EE. UU. han esclarecido el misterio.

Los resultados de la investigación, publicado en la revista Plos One, esclarecen que el culpable fue un extraño fenómeno climático apodado The blob (la gota). Se trata de una gran área de agua inusualmente cálida.

En 2013 comenzó una ola de calor marino severa; se intensificó durante el verano de 2015 debido a El Niño, un poderoso fenómeno climático; y duró hasta el 2016. Esta ola de calor creó The Blob en un tramo de océano Pacífico de 1,600 km que se calentó entre 3 y 6 grados centígrados.

Aunque pueda parecer poca variación de temperatura, estos grados de más causaron estragos en los ecosistemas marinos de la región. La producción de algas microscópicas, que alimentan a varios animales, cayó drásticamente. Además, el calor hizo aflorar de forma masiva algas nocivas a lo largo de la costa, lo que causó la muerte de muchos animales y costó a la pesca millones de dólares en ingresos.

Leones marinos, frailecillos copetudos y ballenas barbadas, entre otros, también experimentaron muertes masivas. Pero ninguno de ellos se puede comparar con la escala de muertes de aves marinas.

Los científicos han dicho que es probable que el número total de muertes haya sido cercano a un millón, porque solo una fracción de las aves muertas habría llegado a la costa y solo una fracción de esas se habría encontrado en áreas a las que las personas podrían acceder.

El calor y la sequía espantan a las grullas de España

En 50 años han adelantado 17 días su regreso al norte. EL CORREO, 25-05— 202.

«El aumento en los índices de desertificación en el sur de Europa que prevén los modelos climáticos supone un riesgo serio que provocará una alteración del hábitat de invernada de esta y de otras aves».

 

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