Blogs

Miguel Ángel Romero

Desde mi Tronera

Miguel Ángel Romero

Colaborador habitual de publicaciones cinegéticas

Muchos cormoranes no se han ido y la pesca lo acusa

La freza de la trucha ya ha terminado, si bien es cierto que probablemente en los ríos de alta montaña quede alguna desovando o pendiente de desovar.

21 mar. 2020 - 3.115 lecturas - 5 comentarios

Les ruego que se lean este cuadro y no dejen de pinchar los hipervínculos a fin de que vean que la cosa va en serio.

La pesca está desvedada en muchas autonomías, pero por el coronavirus está prohibido pescar y las denuncias no se han hecho esperar.

Todo es posible en el invierno más caluroso del presente siglo y buena parte del anterior. De todas las maneras, si quieren saberlo, basta con que se den un paseo por la Cordillera Cantábrica y donde vean cormoranes, allí hay truchas desovando o sin desovar.

Los cormoranes se están matando en varias comunidades a petición de los pescadores y sólo voy a citar a Asturias, pues si así lo hago, es como consecuencia de que los señores ecologistas lo han denunciado aun cuando la autonomía ha obrado dentro de la legalidad, pues el daño es grave sobre una especie vulnerable que es la trucha y está siendo atacada por otras especies que aumentan desmesuradamente que —entre otros parroquianos— son el cormorán grande y el moñudo. Por estas dos aves ninguna nación de Europa muestra empacho en su nivelación, pero nosotros sí y como les tratamos tan bien, dejan de emigrar y se quedan aquí aun cuando su distribución es Mundial y en ningún lugar se les trata mejor que aquí.

Aún se encuentra belleza en los ríos a pesar de la contaminación y de su pésima gestión.

Por estas fechas la naturaleza nos brinda uno de los espectáculos más bellos que tienen lugar en los remansos de los ríos sin contaminar.

Allá, en los citados lugares e incluso más abajo, existen unos recodos no castigados por las corrientes continuas de agua donde se crían los berros. Berros, que están precisamente por estas fechas en el culmen de su valor gastronómico y belleza vegetal. En Castilla y León está prohibida su cosecha, pero todos cierran los ojos ante la criminal contaminación de toda masa del agua tanto continua como discontinua. ¡¡¡Qué más da!!! En España, Castilla y León no es ninguna excepción, cuando una especie mengua por lo que sea rebajan los cupos y si se excede en población, dejan abierta la desveda todo el año y a otra cosa, que el tema no da guerra salvo cuando se inunda y siempre que ha llovido ha «escampao».

En los alrededores del nacimiento del rio Boedo (Palencia) hay unas preciosas fuentes que manan haciendo gorgoritos y en ellas hay berros para dar y tomar, pero los señores jabalíes están a la que salta y se los zampan con raíces y todo. ¡¡¡Cómo les gustan los berros a los muy sinvergonzones!!! Y como gruñen de placer mientras los comen!!!

Esas aguas corrientes, cristalinas, limpias y frías están flanqueadas por una vegetación donde los berros son una planta más de las muchas que adornan los márgenes de las citadas corrientes de agua cuya belleza es digna de admiración.

Por desgracia, no se respetan las leyes en lo que se refiere a la repoblación de las orillas con plantas autóctonas, restauración del cauce sumergido, limpieza de sedimentos finos, protección contra las inundaciones y un largo etcétera que evidenciaré con imágenes a su debido tiempo.

Al poco de nacer los ríos, si no hay barreras, presas y azudes sin escalas de salmónidos que les corten el paso, nos encontraremos con nidos de trucha o con truchas desovando o con nidos donde ya han desovado unos huevos convertidos ya en frágiles y minúsculos alevines que están entre la gravilla. Pero por desgracia, nuestras probas y competentes autoridades siguen posponiendo la restauración de los ríos, tantas veces requerida y siempre olvidada por la administración como por quienes labran sus tierras sin dejar un centímetro de margen en las orillas. Es precisamente ahí donde frezan las truchas y los salmones, pero a todos ellos les importa tres cojones. No solo la trucha desova en los regatos de alta montaña.

El cormorán

He escrito y hablado en varios medios de que no hay masa de agua continental corriente o estanca en España que pueda mantener un contingente de cormoranes como el que soportamos. Señores de la administración: sepan que cada año hay menos truchas y más cormoranes. Yo, los he visto hasta en EL RETIRO de Madrid.

Dicen que el cormorán no es de ayer, ni mucho menos. Dicen que el cormorán grande es un prodigio de la evolución y yo les doy la razón. Dicen que está en la Tierra en sus diversas formas (grande, moñudo, etc.) desde hace millones de años y yo lo creo a pies juntillas. No puede ser de ayer un ave que con la ayuda de sus patas y de sus alas es capaz de zambullirse en el agua más de 10 metros cogiendo peso en las alas a través del agua para llegar a semejante profundidad. Luego, seca todo su plumaje abriendo las alas como si de un «cuervo de cementerio» se tratara. Y no se lo pierdan, puede estar más de un minuto dentro de una masa de agua y salir como si nada para zambullirse otra vez a los pocos segundos y comenzar la cuenta de nuevo. Sus alas tienen 1,60 metros de envergadura y todo lo feo que parece fuera del líquido elemento, se convierte en un ave preciosa cuando sumergida nada a ras de agua. Su pico es un arpón, une los dedos de sus fuertes patas con unas membranas poderosas que son capaces de adherirse a cualquier cosa o de pescar lo que no se imaginan ustedes si no lo han visto con sus ojos. Tiene el pico lleno de dientes y como enganche un pez por donde sea, no lo suelta bajo ningún concepto.

Yo los contemplo en mi puesto palomero cuando en octubre y noviembre tenemos la desgracia de verlos venir en forma de uve a una velocidad endiablada. Pero verlos pescar en grupos de docenas en forma de uve en los pantanos, es increíble que con el número de ellos que nos visitan dejen algo para el resto de las aves e incluso para ellos. Son pescadores. Yo les he visto en mitad del campo y me he acercado a ellos y con admiración he contemplado que se estaban zampando cangrejos autóctonos.

Con la somera descripción de su anatomía ustedes comprenderán que un servidor de ustedes se quede absorto cuando los ve zamparse con destreza los huevos de las truchas y hasta a los padres a esas luctuosas aves que pesan entre 3 y 6Kg. No es de extrañar que la caza selectiva esté autorizada en media Europa donde dan muerte a más de 5.000 cada año. ¿Pero aquí?: aquí quieren propaganda gratis los señores ecologistas aun cuando se carguen a las especies en peligro de extinción. Sepan, señores míos, que acciones como ésta dan carta de naturaleza a los furtivos que en vez de sancionados son aplaudidos. Ya, ¿les hacen propaganda gratis? ¿No? ¡¡¡Campeones!!! Acabáramos.

Sepan que cada vez se quedan más cormoranes a criar en España tanto moñudos como grandes. Y para más saber, sepan que en todo España hay visones americanos. ¿Quién los soltarían? Y encima les damos como aperitivo o postre, no lo sé, cangrejos señales y rojos, ambos alóctonos importados de América como la trucha arco iris. Ya hablaremos hasta cómo y por qué están desapareciendo las ranas. Y si es el caso, puedo entrevistar a varios acuicultores para que les digan lo que les hacen.

Los cormoranes se están matando en menor cantidad de la que nos indica la biodiversidad de los ecosistemas

En España carecemos de censos y hasta de estimas debidamente actualizadas y consensuados entre las partes implicadas, pero según se desprenden de diferentes lecturas, habrá más de 3.000 predominando la bandada del noreste de España.

En Asturias se matan 340 cormoranes grandes y la SeoBirdlife (los señores ecologistas, con perdón) y otras organizaciones similares sumamente atomizadas (pero bien subvencionadas) encima van y nos denuncian.

No. No escribo más que lo escrito por otros aun cuando soy muy viejo para que me sorprendan con pecados nuevos. Por eso no quiero citar los lugares donde no se andan con «chanfainas» y proceden en consecuencia de acuerdo con la directiva Aves. Sííííí.

Santo silencio profeso:
No quiero, amigos, hablar;
Pues vemos que por callar,
A nadie se hizo proceso.

(Don Francisco de Quevedo y Villegas)

 

• 
 •

5 comentarios

Inicia sesión o Regístrate para comentar.

21 mar. 13:43
josemiguelmontoyaoli
Mi querido y respetado amigo D. Miguel Ángel Romero Ruiz:

¡Cómo disfruto leyéndote y viendo tus fotos en estos tiempos de cuarentena! Dormir, comer, vino de Rioja... y recomenzar hasta que se parta la silla o se hunda el canapé. No es tan mala la cuarentena, aunque habrá que pedir cuentas a algunos inútiles...

A vanidad perdida, las gentes de nuestras quintas regresamos a nuestros orígenes. Los míos fueron con las madrillas y compañía (loinas) y con las bogas. Ahora me gusta volver pescar minitalleros de vez en cuando (alburnos, gobios, cachuelos, perca soles, bogas, gardones...) y disfruto con ellos como cuando era un crío. No sé porqué, pero me he acostumbrado a los cormoranes tanto que hasta me quedo absorto contemplándolos a veces ¡Qué cabronazos qué bien pescan! Entiendo que si nuestros mares no estuvieran tan esquilmados, no vendrían al interior sino que estos cuervos marinos se quedarían donde deben (¿A que llaman exótico?). Les hemos quitado el mantel y se han venido a nuestra mesa.

Me empeño en coger alburnos todo el año y, claro está, por bueno que venga el año, siempre hay unos meses en los que no hay manera de puro frío. Sé que están ahí, muy juntos, tal vez demasiado lejos, tal vez demasiado hondos, tal vez inapetentes, tal vez comiendo a horas insólitas o cosas inimaginables... pero no los encuentro. Los cormoranes a cambio se sumergen y salen con ellos muchas veces, cuando no con alguna carpita, tenquita o pez gato. Me asombro por lo bien que pescan (o cazan) y de como pueden zamparse entero un pez gato con todas sus abrasadoras púas tensas; también por su predilección por las escasas tenquitas de los sitios en los que pesco. Está claro que son unos verdaderos gourmets, pues la carne del pez gato es como la de la anguila (dicen) y la de la tenca es exquisita y muy buscada en Extremadura. Las perca soles no parece que les apetezcan mucho, y a mí menos.

Tu foto del pez gato es toda una lección de ecología. ¿Cómo los localizarán si, según dicen "los libros", se entierran en el fango durante el invierno?

Gracias por tu trabajo y... ¡A luchar contra el mal! Virus que veo, virus que escacho. Miguel
21 mar. 17:42
Fuente Andrino  
Respetado DOCTOR INGENIERO DE MONTES y –sin embargo- mi querido y respetado amigo. Vaya por delante que yo a tu lado soy un simple monaguillo que se siente agradecido por el hecho de que un profesor de tu valía y conocimientos se digne dirigirse a mí en estos momentos. MUCHAS GRACIAS.
A mí también me llaman la atención esos bandos sincronizados de alburnos que por el mes de junio se acercan a las orillas y espero hacerles alguna fotografía. Esto era un lugar excepcional de truchas, pero esas mentes preclaras que tan bien conocemos se les ocurrió echar lucios y cuando crecieron acabaron hasta con las ranas de los pantanos en Álava donde siempre estaba bien provisto de loinas que las pescaba con mucho entusiasmo y luego las guardaba en un botrino ya que las truchas las pescaba a pez vivo. No pescaba muchas, esa es la verdad, pero cuando sacaba alguna, era monumental. Sigo pescando estos cangrejos que no son ni chicha ni limoná, pero me encanta el protocolo y las conversaciones con los vecinos de diestra y siniestra. Sé dónde hay cangrejos autóctonos y la verdad es que se estropean muchos por falta de agua y porque a nadie le interesa el tema salvo para apañarse cuatro subvenciones de Bruselas y poco más.
UN ABRAZO DE CORAZÓN Y MUCHAS GRACIAS POR TENER EL VALOR DE DECIR QUE PESCAS ALBURNOS MIENTRAS ALGÚN MEMO CUENTA BATALLITAS DE PESCAR TRUCHAS ENTRE LOS OSOS DE ALASKA.
22 mar. 10:21
Lobón  
Estimados amigos MA Romero y JM Montoya, ante todo me alegro de saludaros. Vivimos épocas difíciles, muy difíciles, donde se agradece toda relación humana y donde lo que compartimos nos debe unir más que nunca.
No sé si de esta lección sacaremos- como especie y como sociedad - un poco de la humildad que nos falta.
Tengo la costumbre de madrugar mucho; mi ritmo circadiano está deformado por los muchos años de hábitos de “recechista”. Hoy, en cuarentena, también he visto salir el sol ( y me ha dado un subidón)
Vivo a la orilla de un río, en un tramo urbano con sus riberas ajardinadas y llenas de arbolado, vegetación y vida. Una suerte, pienso yo – y más en estos, momentos –
Apenas amanece veo volar, río abajo, bandadas de cormoranes. Levanto la vista del teclado, giro la cabeza y los veo pasar. Esto empezó a ocurrir hace unos pocos años, antes jamás se les había visto por aquí.
Todo lo demás ya lo conocéis y resulta casi ocioso el repetirlo: el declive de la trucha, ciertamente, como bien decís, no sólo por los cormoranes, pero, desde luego, también por ellos.
Los cormoranes, al menos en Castilla y León, se han convertido en el símbolo y evidencia de la incompetencia y pésima gestión del medio ambiente en esta CCAA y más concretamente de la dirección general del ramo –pesca y caza - cuya incapacidad, torpeza y mal hacer es ya un clamor público, y no digo nada de sus servicios jurídicos, cuyos escritos, incluidas argumentaciones y alegaciones de todo tipo, da vergüenza ajena el leerlos.
En pesca se ha llegado a ser la única comunidad en la que no se puede pescar ni una sola trucha “en lo libre”. Es decir, consideran que no es un recurso renovable, o que, siéndolo, no se puede extraer la biomasa generada por este recurso. Aquí, amigo JM Montoya, tú que entiendes y has escrito sobre esto, deberías intervenir y decirnos, una vez más, cuál es tu opinión … y qué aconsejan los organismos internacionales al respecto.
En caza seguimos un camino semejante; en cualquier momento ¡ se acabó! y punto.
En fin, amigos, que hay cormoranes de todo tipo y no son los peores los negros con plumaje mojado sino los de dos patas y corbata.
Pero no quiero hoy cargar las tintas. Hay que dar - a pesar de todo y como terapia - un mensaje de optimismo: la primavera rebrota en la ventana, las torcaces zurean incansables , en la lejanía se ve la nieve en la montaña y el sol sale como cada día…
Un fuerte abrazo para todos.
J. Lobón



22 mar. 12:08
Fuente Andrino  
Precioso y docto artículo, Lobón. Además, eres un hombre honesto y pones de manifiesto el desperdicio que se está haciendo en España con José Miguel Montoya Oliver.
Como veo que eres un castellano de pro, te felicito por poner el dedo en la llaga de unos técnico-políticos que no nos merecemos.
En Euskadi he aprendido muchas cosas que no sabía. Bueno, hoy es el día que sigo estudiando todo aquello que me interesa y soy un enamorado de los recechos y de las esperas nocturnas de jabalí que antes nos las negaban y ahora nos amenazan si no matamos unos jabalíes que están ahí por seguir unos métodos totalmente anticuados e impuestos por ellos como consecuencia de seguir pensando que la caza mayor era para sus amos. Dicho esto, no te puedo negar que tengo grabada a fuego sobre mi corazón esa Castilla del alma a la que jamás renunciaré. Es por lo que sigo pasando días en completa soledad observando todo lo que acontece en nuestra amada Tierra de Campos.
Muchas gracias por todo y más, por tu generosidad.
22 mar. 13:04
josemiguelmontoyaoli
Mis queridos amigos:

En 2019, antes del coronavirus, he publiqué un libro titulado "Desarrollo sostenible desde los espacios naturales. I Modelo General" que, por supuesto, no ha recibido ninguna atención ni España ni en mi propia universidad; aunque sí voy detectando interés fuera (¿Hay alguien aquíiiii…?. En él propongo los principios básicos del desarrollo sostenible (todos hablan de él pero nadie dice como lograrlo). Ahora, amigo Lobón, me autocopio (eso del "corta y pega" tan en boga) y permíteme que repita aquí, aprovechando nuestra conversación con nuestro queridísimo Miguel Ángel (y el Pisuerga por su camino...), tal y como se expone en ese texto:

Principio de obligación

La extracción racional (debidamente cuantificada, proyectada y ejecutada) de los posibles excedentes de biomasa generados por los recursos (con o sin afectación por efecto y sobre los valores y los usos) no es para la Humanidad una decisión opinable ni libremente adoptada, sino una obligación natural (MONTOYA y MESÓN 2015).

Bajo este principio subyace el hecho de que la muerte, desde la perspectiva ecosistémica, y como acabamos de ver, es una necesidad para la continuidad de la vida: La muerte es la clave de los ecosistemas. Existe en nuestros días una cierta reticencia social frente al manejo de algunos recursos, los faunísticos muy en especial, por implicar muertes intencionales de seres vivos y máxime cuanto más cercanos al Hombre se consideren en la sociedad actual. Esta reticencia debe ser superada para poder abordar un manejo racional: para poder alcanzar los ODS.

Comprender los procesos de mortalidad, permite establecer modelos de intervención eficaces y comunes para todos los seres vivos. Es difícil lograr esa comprensión ante el dolor y la muerte, por nuestro individual miedo instintivo ante ambos (instinto de supervivencia) y porque los complejos razonamientos ecosistémicos precisos, se enfrentan hoy a sencillos mensajes lineales, de mucha mayor eficacia entre el gran público y ya repetidos por miles de veces (mantras), especialmente entre colectivos animalistas que son los más sensibles ante este tipo de cuestiones. Entender y admitir a la enfermedad y a la muerte como privilegios para la vida, es imprescindible para poder reforzar los planteamientos técnicos en esta materia y para incrementar la confianza de la ciudadanía en los responsables del manejo de los espacios naturales. El reto es enorme y reclama un esfuerzo de educación ambiental y divulgación muy importantes.

Puede afirmarse que no intervenir racionalmente sobre los recursos, es decir, no extraer las biomasas excedentes debidas (todas las debidas y solo las debidas), suele ser un error, por razones sociales y económicas obvias; pero, sobre todo, y esto es lo que suele chocar a algunos, por razones ecológicas (control de los factores de perturbación). Sin embargo, buena parte de la sociedad, especialmente la más alejada del ámbito cultural de lo natural (sociedad urbana), suele oponerse al manejo de los recursos. Curiosamente, no suele oponerse tanto al manejo de los valores y de los usos; porque los recursos suelen ser utilidades rurales y los valores y usos demandas urbanas. Tal vez existen fallos de formación, información y concienciación ambiental; tal vez incluso éticas distintas y enfrentadas entre las gentes urbanitas y las rurales. Tal vez la racionalidad debería templar en debate.