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La caza tradicional, como siempre se ha entendido

Una media veda más sin tórtolas

Reconozco mi pasión por esta ave. Años antes de tener mi permiso de armas con 18 años, siendo aún morralero, nunca me perdí la primera tirada de tórtolas que hacían mis mayores en nuestro coto familiar.

19 ago. 2022 - 1.859 lecturas - No hay comentarios

Todos los agostos esperaba impaciente la tirada de tórtolas con la que mis mayores inauguraban la media veda en mi provincia de Huelva. Hubiera más o menos siempre tuve esta cita como irreemplazable. Ni esas magníficas tiradas palomeras del centro de España me llamaban la atención habiendo tirada de tórtolas en mi coto de Huelva y con los míos.

La tórtola siempre me llamó mucho la atención por su biología y encanto para los que nos gusta tirar aves salvajes al vuelo. Un ave que todos los años, antes de que explote la primavera, llega a Europa, principalmente a España y Portugal, procedente del sur de África, de lo que se llama El Sahel, desde el sur del Sahara hasta Sudán para criar, y en septiembre migra de nuevo a África hasta la próxima primavera. Sus estudiosos dicen que practica la filopatria, es decir, la tórtola vuelve a criar donde nació.

Bien, pues el año pasado la Comunidad Europea, tras una feroz campaña ecologista, capitaneada por la SEO, afirmando, sin estudios científicos, que la tórtola corría peligro de desaparecer si seguía cazándose, la prohibió. En España, las principales asociaciones cinegéticas como Artemisan y la Federación Española de Caza, sabiendo que los ecologistas querían que la tórtola entrara en una moratoria de la que ya nunca saldría, como ha ocurrido con otras especies, convencieron a las autonomías para que utilizaran un truco legal para salvarla de la moratoria: seguiría siendo especie cinegética pero con cupo de capturas cero. O sea, no se podía cazar, pero seguía siendo cinegética con la promesa de hacer conteos reales y proponer una caza más racional. O sea, demostrar que es mejor para la tórtola gestionarla que dejarla de cazar para siempre. Y hay un dato que lo demuestra: desde que Reino Unido prohibió la caza de la tórtola hace unos años, hay menos. Yo desconocía este dato pero conocía la evolución de la tórtola en mi coto y no veía ese descenso por ningún lado, quizá lo contrario.

Escribí airado contra la prohibición y conté lo que yo había visto. Conté que todos los años sembrábamos trigo para la tórtola hasta que tuvimos que dejar de hacerlo porque el incremento exponencial del cervuno acababa con la siembra en dos noches, siendo la finca abierta y coto de caza menor. Recurrimos entonces al comedero y fue incluso mejor. Y es que nosotros, a diferencia de otros cotos, echábamos de comer desde que aparecían las primeras tórtolas en nuestra dehesa, principios de abril. Visitabas en junio el comedero y veías tórtolas por doquier, y muchos nidos por los alrededores. A medida que avanzaba el verano se empezaban a ver bastantes pollos, lo que demostraba que el comedero, hecho en primavera, ayudaba a la crianza de la tórtola, como años después demostró un estudio realizado por la Universidad de Extremadura, donde estaban los dos investigadores que más saben sobre la tórtola, Gregorio Rocha y Sebastián Hidalgo de Trucios. Dije también en alguna ocasión que si todos los comederos se hiciesen desde abril la tórtola criaría mejor y que si encima se cazase con más cabeza la tórtola sería más abundante. Nosotros cazábamos una vez a la semana y solo por la mañana o por la tarde. Y todos los años teníamos por lo menos las mismas tórtolas, que eran muchas. Por supuesto el comedero se hacía siempre en el mismo lugar, en el centro de nuestra dehesa.

Este año tampoco podremos tirar la tórtola, pero como hemos seguido haciendo el comedero desde abril para favorecer también la cría de las cada vez más abundantes torcaces, volvemos a tener mucha streptopelia turtur.

Sin embargo en Extremadura, los cotos que hacían y hacen lo que nosotros hacemos podrán cazarla. Con ello Artemisan quiere demostrar que siempre es mejor cazar racionalmente una especie que prohibir su caza. Y la razón es muy sencilla: en el momento que una especie pierde su valor, en este caso cinegético, al cazador no le interesará gestionar un animal que no puede aprovechar y éste desciende. Y cuento dos evidencias, la primera el caso inglés, que prohibendo su caza, la tórtola no solo no se ha incrementado, sino que ha descendido. Otra evidencia, en su día Castilla y León prohibió la perdiz pardilla por su escasez general, aunque algunos cotos contaban con buenas poblaciones. Qué pasó, que al prohibirse, algunos cazadores que gastaban sus dineros en mejorar su hábitat dejaron de hacerlo, y la población se hizo más escasa aún. Más claro el agua. Los datos de Artemisan no se han hecho públicos cuando escribo esto, pero me juego una buena tirada de tórtolas a que dirán que cazándola con cabeza y gestión la tórtola aumenta.

 

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