Nos ha visto la loba

Eso es lo que dice un amigo mío cuando augura o presagia un mal día de caza, que nos ha visto la loba. Y eso es lo que creo que nos ha pasado a todos los cazadores, que actualmente nos está viendo la loba constantemente.
Manuel F. Villén

Manuel F. Villén

10/11/2002 | 6045 lecturas

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Digo lo anterior, porque ya se están viendo los primeros resultados, pues según dicen ahora que estamos presumiendo de Oficina Nacional de la Caza y de otras defensas para el cazador, resulta que dicen que se han dado de baja como cazadores 300.000. Algo que aunque a algunos les haya parecido una burrada y hayan comentado que no entienden esta desbandada del mundo cacero por parte de esos cazadores, a mí personalmente no me ha cogido por sorpresa, pues incluso antes de que algunos medios y personajes del sector lo lanzaran a los cuatro vientos con sentimiento de derrota, yo ya lo venía diciendo en alguno de mis escritos.

Y esto pienso que no era difícil de adivinar para nadie, pues según se está incrementando el precio del derecho a cazar, y la economía de la mayoría de nosotros se va deteriorando a pasos de gigante, era algo fácil de predecir.

Hemos de tener en cuenta que hasta hace poco había muchos cazadores que cazaban en los terrenos libres de algunas comunidades, unos terrenos que han ido desapareciendo por convertirse en nuevos cotos y otros que por ciertos caprichos de alguien se han convertido en zonas no autorizadas para practicar el deporte de la caza.

Ya sé que algunos, o muchos, dicen que está bien que solo se cace en los cotos, y que las autoridades en esta materia prohiben la caza en los terrenos libres para evitar una excesiva presión cinegética, pero de lo que no se dan cuenta al parecer es que ciertas especies no se gestionan en los cotos y que además es donde más presión reciben por el hecho de no ser gestionadas en ellos, pues que yo sepa hay muy pocos donde se les siembre a las migratorias para que éstas críen y se reproduzcan bien.

Pero en lo que no se han fijado muchos de los que dicen eso y las autoridades que prohiben la caza en esos terrenos, es que hoy día no está al alcance de todos poder pagar las burradas que se piden en la mayoría de los cotos cercanos a las grandes urbes por el derecho a cazar. De ahí que ya la mayoría de los cazadores modestos que no tenemos un coto social en nuestro pueblo o el pueblo nos queda a más distancia de la que en un día se puede recorrer, estemos condenados a colgar nuestras escopetas de por vida.

También sé que algunos al leer esto empezaran a poner el ejemplo de los coches de lujo, del caviar y de las angulas, diciendo que hay que resignarse y el que no pueda pagar la caza se tendrá que aguantar sin ella lo mismo que muchos se han aguantado toda la vida sin tener un coche de lujo o sin comer caviar y angulas.

Pero claro, de lo que no se dan cuenta estas personas que dicen esas cosas, es que el caviar y las angulas los pobres no las echamos de menos porque jamás las hemos probado, y que los coches de lujo tampoco los echamos de menos porque tampoco los hemos tenido nunca. Pero la caza es algo distinto, porque precisamente antes de convertirse en un deporte de moda como se ha convertido, y sufrir la tremenda comercialización que ha sufrido ésta en los últimos tiempos, los que más la practicábamos éramos los cazadores modestos de las zonas rurales, incluso en muchos casos los más necesitados por verla como una gran ayuda a su despensa, pues muchos la caza jamás la hemos visto como un deporte o afición, sino como un instinto heredado de nuestros antepasados, ya que en muchas ocasiones la veíamos como la veían ellos, pues salíamos a la sierra viéndola como una gran despensa natural a la que con agradecimiento teníamos que arrancarle parte del sustento proteínico familiar.

De lo anterior es de lo que no se dan cuenta muchos de los que dicen tales cosas, de que la caza los cazadores menos pudientes la echaremos siempre de menos por haber sido los que tiempos pasados más la hemos practicado y cuidado.

Decía cuidado, porque cuando la práctica de la caza no costaba los dinerales de ahora, los cazadores no teníamos que amortizarlos, de ahí que nos conformásemos con mucho menos de lo que ahora se conforman los que la practican a base de fuertes golpes de talonario, pues ellos si han de amortizar esas grandes cantidades que pagan abatiendo grandes perchas o grandes cantidades de reses.

Antaño la mayoría de los cazadores salíamos al campo con un puñado de cartuchos en el bolsillo a por un par de perdices o tres o unos cuantos conejetes, pero para nada pensando en abatir grandes cantidades de piezas. La mentalidad de las grandes perchas les empezó a muchos cazadores con la caza comercial, cuando los campos empezaron a llenarse de tablillas y las ciudades de intermediarios en lo que iba a ser un rentable negocio.

De todas formas, él número de cazadores estoy seguro que irá bajando año tras año, ya que hoy día es muy difícil iniciarse en ella. Antaño un padre sin grandes ingresos podía aficionar a sus hijos a la caza sin miedo alguno a arruinarse, pero se pueden imaginar si a alguien como yo que vive en una gran urbe y de una nómina se le aficionan ahora los hijos a la caza, pues si no puedo pagar una acción en un coto medio decentito, como voy a pagar tres, imposible.

De todas formas yo pienso que cazar nos cuesta tanto dinero debido a que hay mucha gente o intermediarios en ella que piensan que la caza hay que exprimirla como si fuese un limón hasta que suelte su última gota convertida en euro.

Digo lo anterior, porque últimamente me he dedicado a comparar precios sobre lo que cuestan las cosas cuando son para utilizarlas cazando y cuando son para utilizarlas en otra cualquier actividad.

Mis sorpresas han sido muy grandes, pues desde los terrenos que alquilamos para cazar hasta las mismas ropas o calzado, variaban una montonera al alza sobre lo mismo cuando es para utilizarlo en otras actividades.

Resulta que un chaquetón en la sección de caza de cualquier gran superficie es mucho más caro que ese mismo chaquetón en la sección de ropa en general. Unas botas de simple loneta y algo de badana si en su etiqueta pone bota para caza ya es mucho más cara que si no pone nada, es decir, que de comprarla en la sección de caza a comprarla en la de calzado hay una gran diferencia de precio.

Incluso una simple gorra comprada en una tienda de artículos para la caza casi doblaba el precio a otra igual comprada en otro tipo de tienda de ropa.

Pero lo que más me ha llamado la atención, es la diferencia de precio que hay de comprar perdices para repoblar o para una tirada con el de las que ya están peladas, sin vísceras, congeladas, metidas en una bonita caja y bien presentadas en la sección de congelados de un supermercado, pues después de tanta manipulación, éstas valen mucho menos que las que nos dan en la granja vivitas y metidas en una jaula, cuando debería ser al revés si pensamos en la cantidad de mano de obra empleada en las congeladas que podemos comprar en el supermercado.

Hace muy poco vi en un supermercado tres perdices congeladas y metidas en una caja por 2.000 pesetas, y seis codornices por 480. La verdad es que no sé cuanto costarán si vamos a una granja y las pedimos vivas para después cazarlas, pero estoy seguro que por el simple hecho de ser para cazarlas deben costar mucho más.

Y lo malo es que todo es así, pues alguien debe haber cundido que los cazadores somos todos millonarios, cuando la inmensa mayoría, como yo, somos unos pobrecitos.

Así es que cuando oigo decir que ya somos 300.000 cazadores menos en España, a mi no me sorprende para nada, pues a ver quienes son los que pueden seguir aguantando esas subidas que está sufriendo todo lo que huele a caza, porque lo que soy yo, por supuesto que no.

Pero es que luego tenemos las trabas y más trabas que nos ponen, como pueden ser los exámenes del cazador, el número de licencias a pagar si queremos cazar en más de una autonomía, la imposibilidad de sacar una licencia en algunas autonomías si no podemos justificar ciertas cosas.

Y no digamos si nos paramos a pensar en las criticas que recibimos de una parte de la sociedad, pues si pensamos en ellas y en lo que nos dicen casi se nos pueden quitar las ganas de cazar, pues en algunos casos hasta asesinos nos llaman.

Manuel F. Villén
Reconocido forero de Club de Caza y escribe con el nick de Rayón

(Rayón)

 

 

Comentarios
1 comentarios
24 oct. 2011 15:15
Dagom
Dagom
Que decir, todo lo has dicho tu, solo decirte que tienes toda la razón. Un saludo.

 

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