Rehalera desde los seis años: María José Jiménez

María José Jiménez es una joven rehalera gaditana de tan sólo catorce años. Nació en Zahara de la Sierra, municipio que se encuentra en el centro del Parque natural Sierra de Grazalema, en el extremo nororiental de la provincia. Pronto desarrolló una inquebrantable pasión por la caza mayor y los perros.
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26/11/2020 | 2714 lecturas

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María, con tan sólo cuatro años, ya acompañaba a su padre, José Jiménez, en sus jornadas de caza menor. A los seis años comenzó a compartir junto a su progenitor la mayor de sus pasiones: la caza con rehala.

Su padre no es propietario de ninguna rehala, pero suele acompañar, junto a María, a Juan Antonio, de la Rehala Mijas, o a Juan Jesús, de la Rehala Ruiz, con los que comparten apasionantes jornadas de caza.

María sufrió buylling en el colegio e instituto

Sus compañeros de colegio y, posteriormente los de instituto, acosaron a María por el simple hecho de ser cazadora y por defender la actividad allá donde fuera atacada. Los otros niños la menospreciaban y la aislaban, y también ha sufrido acoso e insultos en redes sociales. La han llamado asesina y ha tenido que leer comentarios como este: «tenías que verte muerta al igual que los animales que matas».

María en ningún momento se ha amedrentado por estos lamentables hechos y todo esto no le ha impedido seguir con su pasión, la caza.

Novia a los catorce años de edad

María, en una montería celebrada el pasado mes de octubre en el municipio sevillano de Coripe, logró abatir dos jabalíes en un puesto de ensueño en el que se su padre abatió tres ejemplares más. Además, se trataba del día en que estrenaba su recientemente obtenido permiso de armas.

A María y a su padre les tocó en suerte un puesto en una armada de cierre rodeado de un espeso monte de jara y con escaso tiradero. Nada más comenzar la montería, una vez soltados los perros, logró abatir el primer jabalí de su vida en montería con su Remington 700 del calibre .30-06.

El cochino, de gran porte y escaso trofeo, entró entre las jaras intentando pasar desapercibido. María efectuó tres disparos que impactaron en el animal, cayendo finalmente abatido tras la tercera detonación, que fue al codillo del jabalí.

Tras este, derribó también una jabalina de unos 80 kg que también entró por lo sucio del tiradero. Esta cazadora no puede describir con palabras aquel momento de felicidad en el que se desbordaron las emociones que vivió junto a su padre.

Una apasionada y amante de los perros

Nerón, al que apodan cariñosamente gordo, es un macho de teckel al que María crío a biberón desde el día que nació, ya que su madre no podía amamantar a todos los cachorros que parió.

No fueron obstáculos para ella las noches de insomnio que pasó en los primeros instantes de su vida para sacarlo adelante, a pesar de tener que despertarse temprano para ir al colegio. Con tan sólo dos meses, Nerón contrajo parvovirosis, a pesar de estar vacunado. María tuvo que suministrarle suero cada dos horas durante los ocho largos días en los que temió por su vida. Pero logró salvar de la muerte a su teckel.

Nerón y María son inseparables compañeros de lances y sueños en su vida diaria y en sus jornadas cinegéticas.

Con rehaleras como María, con su afición y pasión por la caza, nuestra afición tiene el futuro garantizado.

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Club de Caza

 

 

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