Setter inglés y becadas

Posiblemente la mejor raza para esta modalidad
Juan Cilveti

Juan Cilveti

21/03/2019 | 24759 lecturas

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Setters y becadas, un clásico en los montes de toda Europa, al ser la raza preferida por la mayoría de los becaderos, algo que no es fruto de la casualidad, sino que lo tiene todo para esta práctica cinegética tan en auge en la actualidad. Todas las cualidades y facultades necesarias para la caza de las becadas se concentran en el setter inglés, el Rey de las Becadas.

Si en algo destaca el setter inglés es cazando en el monte y en el bosque. Aunque a la perdiz o codorniz puede ser un magnífico auxiliar, no es la mejor raza o, al menos, la más eficaz para conseguir buenas perchas. Por eso, también la aconsejo para estas otras modalidades por sus buenos resultados y su incomparable belleza en los lances, aunque está claro que también hay otras razas que nada tienen que envidiarle.


Juan Cilveti con Hulk del Faenor con 5 meses

Siempre se ha dicho que no hay razas mejores que otras, sino gustos y predilecciones, pero en el caso de la becada podemos afirmar casi con total rotundidad que es la que mayores prestaciones nos puede ofrecer. Hay otras que pueden ser tan buenas pero, a mi entender, no mejores y, aunque dentro de una misma raza hay individuos más virtuosos que otros, en líneas generales el setter inglés lo tiene todo para triunfar.


Kevin del Faenor 6 meses

Raza que se adapta a todos los terrenos

Lo mismo caza en terreno limpio que sucio, en un hayedo, que en un encinar, en un pinar joven con maleza espinosa que en un robledal viejo cubierto de alto boj. Nos dará excelentes prestaciones tanto en un llano cazadero soriano como en unos empinados barrancos aragoneses.


Hulk del Faenor con 6 meses

Personalmente, practico la caza de la becada en cotos distribuidos en diferentes zonas, con dispares terrenos, climatologías y vegetaciones, obteniendo en todos ellos los mejores resultados con los mismos setters. Aunque las becadas son becadas, las caces donde las caces, y todas huelen igual, no se comportan de la misma manera en un denso bosque de boj aragonés o navarro, o en un pinar con jara castellano, y los perros deben trabajar de forma diferente según donde cacen, por eso los buenos setters siempre se adaptan al terreno y a su propietario. Y para ello, como siempre insisto, hay que partir de la base de que nuestro can debe tener un periodo previo de entrenamiento y adaptación.


Uno de los preciosos hayedos donde empiezo a cazar a mediados de octubre

El setter es adaptativo, lo mismo encuentra una pieza a 30 que a 400 metros, muchas veces el recorrido de su búsqueda dependerá más del cazador-conductor que del propio perro, aunque es cierto que hay líneas que tienden a alejarse más que otras.


Monte aragonés

El buen setter becadero es un especialista en encontrar y en rebuscar. No cazará igual en la primera búsqueda de la becada que en su rebusque, en el que debe ser mucho más minucioso inspeccionando y examinando el terreno en profundidad.

Raza de gran recorrido

El setter es un devorador de terreno que lo da todo para encontrar a su presa. Pero el excesivo distanciamiento y descontrol del perro es un gran problema que puede echar a perder una jornada de caza, por lo que desde pequeño tendremos que entrenarle a atender nuestra llamada. Mucho cuidado, pues un perro descontrolado que solo caza para él nos obligará a perder gran parte de la jornada buscándole a él en lugar de a las becadas.

No obstante, tampoco podemos olvidar que un buen perro de becadas debe tener iniciativa propia y buscarlas en aquellos lugares del monte donde el cazador jamás se adentraría.

Personalmente, suelo usar, en algún caso muy especial y muy esporádico, un collar educativo incorporado al Beeper o Gps para aquellos perros que, por su gran afición o por su excesiva rivalidad con los otros perros, se alejan en exceso. Esta herramienta, siempre con la condición de que sea de manera excepcional y bien usada, puede servir de ayuda aunque muchas veces es innecesaria.

En definitiva, el buen setter debe alejarse todo lo necesario y buscar con iniciativa propia en el monte, pero sin perder el contacto con su dueño. Algo que no se aprende sin más, sino que requiere todo un adiestramiento y entrenamiento continuado del perro desde pequeño. No lo olvidemos.

Actualmente se utiliza mucho el GPS para recibir más y mejor información de sus recorridos por el monte. Con este dispositivo, lo que antes era una pérdida de mano de 250 metros, distancia a la que los beepers casi no se escuchan, ahora se han convertido en 400 o 500 metros.

En cuanto a la distancia de caza, dependerá de gustos y cazaderos. Los terrenos más sencillos para los cazadores pueden ser los más complicados para los perros y viceversa. Una espesa mancha de jaras impenetrable para el perro, donde se golpea el pecho y rasga las orejas y patas, puede ser el mejor lugar para disparar al estar limpio por encima del metro de altura. El perro sufre mucho en estos duros escenarios, pero nosotros podemos disparar con gran comodidad. Por el contrario, el boj es una verdadera maravilla para el perro, que se desliza por debajo sobre el suelo generalmente blando, mientras la becada apeona por él a gran velocidad, siendo el disparo en estas circunstancias de suma complejidad.

Incluso es un hecho que el mismo perro en manos de un cazador u otro se comportará de manera diferente. Unos le sacarán más provecho que otros. Con unos cazarán con más iniciativa y con otros más a la mano.

Perro con muchas virtudes

El setter es, en un mismo perro, un cúmulo de virtudes, facultades y eficacia para la caza de la becada. Y su propietario, o su educador, debe ser el encargado de sacarle el máximo partido exprimiendo todas sus bondades y excelente potencial.

Esta maravillosa raza, como ya lo hemos afirmado antes, recoge todas las cualidades necesarias para disfrutar en esta modalidad. Y digo disfrutar, porque no se trata tanto de hacer buenas perchas que en muchos casos están limitadas por normativa, sino de gozar del trabajo del perro.

Iniciativa gracias a su gran afición

En la caza de la becada es fundamental la iniciativa del perro. Al contrario que en la codorniz, donde el cazador puede hacer de guía, un buen perro becadero encuentra más becadas que otros porque sabe encontrarlas. Enseñará a su propietario los lugares de más querencia en cada bosque y será capaz de rebuscarlas las veces que sean necesarias. La afición, posiblemente la virtud más sobresaliente de un buen perro de caza, es la que le lleva a tener dicha iniciativa.


Cazando sólo con Kevin con 8 meses

Enormemente inteligente

El buen setter es un animal inteligente que aprende por la propia experiencia aquellos lugares más querenciosos para las becadas, y esta experiencia la usará, además, para encontrarlas en cualquier otro terreno de caza distinto al habitual. Aprenderá con facilidad dónde rebuscarlas y, sobre todo, aprenderá a dominarlas y trabajará cada becada de forma individualizada, estudiando si se puede acercar mucho o es mejor dejarle un poco de distancia, pues la inteligencia es una de las cualidades más importante en un perro de becadas. Por eso a los más inteligentes, que son los que más becadas encuentran, los denominamos perros con imán para las becadas.


Divertido día de caza en tierras castellanas con Kenvin y Hulk del Faenor

Buen instinto de patrón

El patrón es algo innato en esta raza, basta con haber tenido unos cuantos contactos con caza, acompañado de otros perros, para que se manifieste y se exprese en su máxima belleza. Nos sería imposible cazar becadas con varios perros si estos no patroneasen, ya que si no es uno sería otro el que las espantaría. El respeto hacia el perro que la ha encontrado primero es de vital importancia pues es muy habitual cazar con más de uno a la vez.


Respeto de Azor a Fabi, ambos hijos de Flas de Mendi Añezkar

Cobro innato

El cobro es un añadido más, y normalmente cobran sin necesidad de enseñarles. Morder la pieza caliente o herida es algo que les encanta. Esto es más cuestión de individuos. Hay algunos casos en los que no tienen interés en portar la caza, por lo que habrá que enseñarles a cobrarla, pero son casos bastante extraños.

Espectacular físico

El ritmo será un galope continuo, hay perros que son capaces de cazar ocho o nueve horas a un galope constante e incluso enérgico, otros que tienen que combinar el galope sostenido con el trote, y otros que, tras cuatro o cinco horas, necesitan descansar. Es muy importante que el setter tenga un físico que le capacite para aguantar jornadas largas y varios días a la semana.

La gran selección que han realizado algunos criadores y cazadores ha ayudado mucho a tener setters incansables. Pero, como siempre insisto, no olvidemos jamás que es indispensable un constante entrenamiento y una buena alimentación, ya que estamos tratando con auténticos atletas, deportistas de élite.


Azor con 9 años y Hulk del Faenor con 1 año

Tremenda fuerza y valor

El setter, gracias a su pelaje y gran afición, puede adentrarse en la vegetación más espesa y tupida, ya sea de boj, jaras, espinos, enebros, pinares jóvenes, manchas de robles, matorrales, etc. Pues de nada nos valen esos perros que corren mucho y sin rumbo fijo, pero que no se adentran en las zonas sucias y apretadas de vegetación. Un perro sin el talento y valentía necesarios para adentrarse en las zonas de querencia, no encontrará caza.


Colosal olfato

El magnífico olfato del setter es algo que se da por sentado, pero debe aprender a usarlo para detectar con facilidad las emanaciones, sabiendo interpretarlas, incluso utilizando los rastros más viejos para terminar dando con los más recientes. Tendrá que ser capaz de realizar largas guías sin perder las becadas y al final bloquearlas para ponerlas a tiro.


Efectivas guías con muestras incomparables

Podríamos denominar al setter como el rey de las guías, con ese estilo felino tan característico y propio de su raza que encumbra todavía más la incomparable belleza de esta incomparable modalidad de caza de la becada. Es todo un espectáculo ver a un setter arrastrase por el suelo levantando los omoplatos mientras estira el hocico hacia adelante para absorber las emanaciones.


Hulk del Faenor empezando la guía

La muestra del setter, aparte de bella, es además perfecta y representa la identidad de esta raza con su magnífica guía. Pues una raza de perros que lo mismo encuentran una becada a 40 que a 400 metros, debe tener firmeza y seguridad trasmitiendo al cazador confianza y certeza en su trabajo.


Azor con 6 años

Considerable precocidad

El buen setter debe ser precoz. Con seis o siete meses está ya empezando a encontrar y mostrar becadas y, si le das suficientes oportunidades y eres paciente con él, con un año podrá estar cazando solo perfectamente. Aunque hay que respetar a quien piensa lo contrario, según mi experiencia personal los mejores resultados los he conseguido sacándolos a cazar ya desde los cinco meses, aunque es cierto que hay perros que con esa edad están todavía blandos para aguantar. En ese caso esperaremos a los seis o siete meses, pero, a mi entender, no más, pues el perro joven aprende mucho más rápidamente.


Jornada con Hulk del Faenor con 1 año

Además, al igual que los humanos, lo que el perro aprende desde pequeño no lo olvida. El setter sabe dosificarse perfectamente y normalmente, con seis o siete meses, puede cazar jornadas de 4 o 5 horas. Eso sí, habrá que dejarlo descansar unos días y alimentarlo con el mejor pienso, o incluso ayudarle con algo de carne (un buen pienso es fundamental para el perro, al que no podemos pedir que rinda al máximo sin estar bien alimentado. Un pienso de alta energía durante la temporada y un buen pienso de mantenimiento fuera de ella es su fuente de energía).

Inconfundible estilo

El estilo del setter es único, genuino e inolvidable con su galope rasante dando la sensación de que no toca el suelo, su guía felina y muestra tumbada o semiflexionada, que convierten la captura de la becada en una de las más bellas modalidades de caza en las que ambos, perro y cazador, llegan al máximo disfrute. Para mí, respetando todos los gustos, la belleza que trasmite la guía y muestra del setter es algo singular, sólo comparable con la del pointer.

El setter con maneras se desliza sobre el terreno. No todos los setters tienen el mismo estilo ni maneras, y mucho menos después de varias horas trabajando. El estilo del perro no mejora sus resultados, pero si el disfrute del cazador. Por eso creo que, dentro de los buenos perros de becada, habría que dar un paso más e intentar seleccionar aquellos que además tengan clase y talante.

Para la becada lo importante es que el perro tenga afición, inteligencia, físico y olfato, pero el estilo es un añadido que marca la identidad y particularidades de cada raza. Si tienes un perro estilista, te das cuenta enseguida de tu suerte al poder disfrutar de la belleza y arte de su trabajo, pues no se trata solo de cuánto cazas, sino de lo bonito y bello que lo hacen los perros y lo bien que lo pasas junto a ellos.

Los comienzos y las líneas de setters

No puedo dar muchos consejos sobre la crianza, ya que no soy experto en la materia y prefiero confiar en profesionales con más experiencia, valorando el trabajo y dedicación de los criadores.

Personalmente, con el objetivo de disfrutar de cada uno de mis perros al máximo y sacarles el mayor partido, no suelo tener más de 3 perros a la vez.

Mi experiencia

Mi gran descubrimiento fue la adquisición, hace más de 20 años, de Flas de Mendiañezkar, criado por Simón Zuasti y su esposa Ramona. Sin duda, uno de los mejores perros de caza que he tenido y conocido nunca. Era el primer perro con LOE que teníamos en casa, regalo de mi hermano Carlos, y procedía de la línea de Iliade du Mas D'Eyraud y Hulk de Val D´ Autan.

Actualmente mantengo un magnífico hijo suyo, Azor, que con casi 10 años me sigue dando las mayores satisfacciones.


Azor (Hijo de Flas de Mendi Añezkar)

Aunque he tenido unos cuantos ejemplares de excelentes resultados, destacaría dos de mis perros actuales, Kevin del Faenor con tres años y Hulk del Faenor con un año (hermanos de padre e hijos de Marc del Faenor, un fuera de serie en la gran busca que además está transmitiendo muy bien para becada). Ambos son setters muy precoces, capaces de aguantar largas jornadas a un gran ritmo y con gran facilidad para encontrar becadas (en el artículo se muestra un vídeo de Kevin y de Hulk de esta temporada con tan sólo un año).


Hulk del Faenor

Los dos perros han sido criados por Fabio Calabrese, del afijo Faenor, gran experto del setter y del pointer.


Buena día de caza en Navarra acompañado de mi padre, Kiko, y nuestros tres setters, Azor, Kevin y Hulk

Aparte de los dos que acabo de nombrar, de los que proceden mis perros, hay muchos más afijos que realizan magníficas camadas de setters para la becada, y que están dando buenos resultados:

Onsella, de los hermanos Ijurko de Navarra, que cazan becadas en Aragón y compiten en la gran busca. Han dado productos como Izar de Onsella de mi amigo Oscar.

Euskitze, de Tomas de Vizcaya, que combina belleza y cualidades cinegéticas, trasmitiendo grandes perros de becada como Euskitze Lois del gran becadero y amigo Ager.

La Barrera, también de otro gran becadero Javier de Cantabria. Se centra puramente en becada y montaña dando muy buenos resultados.

Leioandi, que tiene en su poder a un Campeón de Europa de Gran Busca Leioandi Ciro. Su propietario, Iñaki de Vizcaya, está siempre buscando la excelencia.

Piedrallada, del gran José Baldo, becadero de Asturias. Amante del setter de toda la vida, un experto en la raza.

Dendaberri, que tan buenos resultados está consiguiendo en pruebas sobre becada y montaña, con varios Campeonatos de Europa de Becada y Montaña en su palmarés.

Otros muchos, como Villacarmago, Alto Pas, Idargako, Cabo de Ajo, Ezkabarte, Larrizabala, Armañón y muchos otros criadores más que seguramente conoceréis o tendréis referencia de ellos (pues probablemente he dejado de citar a muchos y muy buenos criadores).

No olvidemos tampoco las camadas de los cazadores que nos pueden dar muy buenos resultados, pues no se trata tanto del afijo, sino de dar con una buena camada y saber elegir un buen individuo dentro de ella.

Una jornada becadera


Entrenando a Kevin del Faenor con 9 meses (caza sin muerte)

Nos levantamos temprano y, acompañados de nuestros setters, nos desplazamos hasta el coto de Huesca, terreno montañoso con mucha vegetación.

Colocamos los beepers a los perros (ahora también es frecuente el GPS) y, a mi gusto, que no falte el pequeño cencerro para saber por dónde guía el perro para colocarme estratégicamente.

Comienza la jornada. Acaba de amanecer y el frío viento hiela nuestra cara. Los setters baten terreno buscando donde es habitual que se encuentren las becadas entre pinos y bojes. Dejamos ya de escuchar las campanillas, y miramos con cierta frecuencia el mando del GPS comprobando que buscan con sumo detalle el cazadero. Superan continuamente los 200 metros de distancia, pero manteniendo siempre contacto con nosotros.

De vez en cuando les silbamos porque creemos que se pueden ir a una zona en la que no nos apetece entrar. Aunque sabemos que allí seguramente hay alguna becada, es casi imposible de andar, y nos haría perder energía y tiempo.

Hulk, el más pequeño de nuestros setters, con tan sólo 6 meses, corre con fuerza mostrando su rapidez y bravura, buscando de forma más rectilínea y menos efectiva. En ocasiones, saliendo a los lugares menos espesos para coger aun más velocidad. Nos sentimos orgullosos de la hermosura de su enérgico galope, y disfrutamos de tan bella estampa mientras pensamos lo bien que lo hará cuando madure un poco.


El joven Hulk a galope

Transcurren 15 minutos y uno de los perros queda de muestra. Ha tardado poco, ya que es el can más añejo, con 2 años, Kevin, y conoce bien el terreno. Sabía que era uno de los espacios preferidos por las becadas. Raro es el año que no encontramos alguna allí, y es habitual que cobremos varias en ese mismo sitio la misma temporada.

El perro está a poco más de 150 metros de nosotros, así que vamos a un ritmo ligero, pero sin correr para no llegar sofocados. Enseguida queda el cachorro de muestra, seguramente a patrón. Al oír el beeper de su compañero, se ha acercado a gran velocidad aprovechándose de la sabiduría de su compañero mayor.

Llegamos y la imagen es impagable e incomparable. Nos entra un escalofrío por todo el cuerpo. El perro viejo está flexionado y, a nuestra llegada, gira levemente la cabeza. Esto indica que la becada no la tiene cerca y, por ello, está impaciente por poder empezar a seguirla.


Kevin 2 años y Hulk con 6 meses

Hacemos guiar al perro viejo por ser el que la ha encontrado. Se desliza como si de un gato se tratase. Mientras, nosotros vamos buscando el lugar por donde creemos que puede levantarse. El perro avanza rápido, ya que la becada le ha cogido distancia y quiere bloquearla. El cachorro termina siguiéndole detrás hasta dar con la emanación.

Después de una larga guía el viejo consigue bloquear la becada. Sabemos que la tiene a escasos metros, pero el cachorro se le adelanta y, tras quedarse inmóvil unos segundos, un fuerte aleteo nos avisa del vuelo. Se ha escapado por la inexperiencia del perro más joven. Son cosas que pasan.

Ambos perros empiezan el rebusque con un galope endiablado. Confiamos plenamente en la efectividad de nuestro perro mayor, sabemos que la encontraremos las veces que hagan falta y, si no somos capaces de capturarla, iremos en busca de otra, esta vez ha ganado la becada.

Juan Cilveti
Apasionado del setter inglés y criador

 

 

Comentarios
1 comentarios
21 mar. 20:54
espeto «De chiens, d´oiseaux, d´armes, d´amours, pour une joie, cent dolours ¡»
Ojala se prohibiesen los beepers esos gps y demas..a ver cuantas arceas cazaban con los seter que muestran a 200m del cazador..
No solo los seter cazan arceas con 5 o 6 meses..no solo los seter enleñan..hay muchas razas tan buenas como el seter pero no estan de moda claro..

 

Setters y becadas… un binomio difícilmente comparable

Pocas piezas de nuestra cinegética encuentran su reflejo en una raza canina de manera tan perfecta. Por ello, vamos a acompañar a un gran becadero en su última temporada tras la dama del bosque por distintos cazadores de Navarra, Soria, Burgos y Huesca.

En esta ocasión volvemos a hablar con nuestro amigo Juan Cilveti, buen conocedor y experto de la raza setter inglés. Un ardiente apasionado de la caza de la becada y también de la codorniz, como ya nos demostró este verano.


Juan Cilveti con su setter Hulk del Faenor con 1 año

Articulista esporádico de medios de comunicación por hobbie y no por profesión, dedica la mayor parte de su tiempo libre a esta raza generalmente acompañado de su padre o su mujer, a quien le gusta plasmar con sus grabaciones algunas de sus faenas cinegéticas. Es por eso que podemos compartir los vídeos que acompañan a estas líneas.

Aunque laboral y profesionalmente se dedica a otras actividades no relacionadas con la caza y los perros, es un auténtico profesional en la materia.


Juan Cilveti con su setter Kevin del Faenor con 3 años

Entretenido día con Azor con 6 años y Kevin del Faenor con 6 meses


Hulk con 6 meses y Kevin con 2 años

Kevin del Faenor con 5 meses

Flas de Mendi Añezkar
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