El bosque de Sherwood

Pardal

 

Atendiendo la amable indicacin de un gran amigo andaluz, hago de tripas corazn y decido pasarme por el kiosko a ltima hora de la tarde y, previa comprobacin de no ser visto y amparado en la discrecin del crepsculo, adquiero el nmero de Mayo del panfleto a color, titulado "Caza y Safaris", que furtiva y fugazmente camuflo en el fondo del maletn.

Ya en la intimidad del domicilio, tras los cotidianos cuidados de la jauría y tras, en un acto de prudencia, cenar frugalmente, rescato el fajo de papel couché de su discreto escondrijo e inicio su lectura, disfrutando de un apasionante reportaje en el que se describe un épico lance venatorio, donde con todo lujo de detalles y con un auténtico derroche de recursos líricos, amén de una singular exhibición de riqueza tipográfica, se nos cuenta cómo abatir un búfalo de agua australiano de casi una tonelada de peso, mediante una serie inacabable de pellizcos que hubiera firmado el mismísimo Landrú, propinados con un contundente .243, paradigma del mítico stop-power, concluyendo el autor de tal epopeya con una sentida exclamación: "¡esto sí que es caza verdadera!".

Previa la compulsiva ingesta de un blister entero de Alka-Setzer, mis temblorosas manos aciertan finalmente a abrir la página 106 y llego al artículo recomendado por mi amigo sureño, artículo titulado "Soy Ignorante" y que viene firmado por el abogado Don Alonso Sánchez Gascón, brillante letrado madrileño de adopción, conocido en círculos caceros por, salvo error, su vinculación y afinidad con nuestra estimada y nunca bien ponderada Real Federación Española de Caza.

Tomo aire, me desabrocho los botones superiores de la camisa y, encomendando mi ya maltrecho espíritu a la protección mística que el rostro del Cardenal Mendoza me brinda desde la mesita de centro, me lanzo, audaz y temerario, a una atenta lectura.

El tema del artículo consiste en el análisis del delito de furtivismo a partir de la reforma del Código Penal (Art. 335) propuesta por el Partido Popular y su incidencia en cuanto a los titulares cinegéticos.

En una apocalíptica añoranza del Bosque de Sherwood, el articulista propone una suerte de perdón, léase autorización previo pago, para la caza de cualquier especie, en todo tiempo y ocasión, para unos pocos, leales al Príncipe Juan.

El artículo tiene un inicio de un gusto que, siendo generoso, me atrevo a calificar de peculiar, donde se advierte al lector del ímprobo altruismo del articulista, el cual se plasma tanto en la cita, como en su odiosa reiteración, del hecho de haber sufragado de su peculio particular un seminario relativo al tema, celebrado el pasado día 21 de Octubre, aclarando para el lector, al que se supone tremendamente interesado, incluso la cuantía de tan magnánima contribución. Como suele ser habitual, lo que mal empieza, mal acaba, por lo que mi capacidad de sorpresa se hallaba agotada cuando en una de las conclusiones finales del autor, el mismo nos obsequia con el razonamiento que fielmente transcribo a continuación:

"a) Yo no tengo nada que perder porque ni soy propietario ni soy titular de un coto de caza, de manera que no estoy defendiendo mis intereses. Por el contrario, sí tendría mucho que ganar porque cuantas más infracciones y delitos haya, mejor: alguno caerá en mi Despacho. Así las cosas, con esta postura estoy perjudicando mis intereses profesionales."

Tras esta singular exhibición de deontología profesional, digna de acceder a los más estrictos registros del Martirologio, y que a modo introductorio efectúo para una mejor comprensión de lo que a continuación se expone, adentrémonos en el meollo de la cuestión.

Tras jurar por lo más sagrado que APROCA nada tuvo que ver con el antes citado Seminario en un depurado ejercicio de "excusatio non petita", el articulista efectúa, entre otras, las siguientes manifestaciones:

Primera.- "Entre otras cosas, mantuve, mantengo y mantendré que las piezas de caza debieran ser propiedad del titular del coto en el que se encuentren. Las leyes, por tanto, debieran modificarse en ese sentido."

Segunda.- "Mantuve, mantengo y mantendré que, precisamente por ello, si el titular del coto eso vale también para los cotos federativos comete un acto de furtivismo (?) (matar, por ejemplo, una cierva en época de veda) no debiera ser sancionado penalmente como un delincuente. Por el contrario, entiendo que este acto de furtivismo (?) debiera ser si acaso sancionado con una multa administrativa, cuya cuantía, obviamente, estaría en función de la falta. De todas formas, una pregunta para la reflexión suponiendo que en este mundillo podamos pensar libremente sin ser agredidos: ¿Cómo se le pondría el cuerpo al titular de un coto que ingresa en prisión un decir por matar un corzo en época de veda que acaba de soltar tres meses antes previa compra con factura y su IVA correspondiente? Que no se enfade nadie, que lo digo solo para que pensemos en ello."

Tercera.- "Entiendo, sin embargo, que el acto de furtivismo realizado por un tercero que, además, ha entrado en una propiedad privada sin autorización sí debiera estar tipificado como delito y castigado con la pena de prisión correspondiente y proporcionada."

Tras la lectura de las transcritas afirmaciones, constato que ni siquiera el amparo del mencionado Cardenal, que sigue mirándome impertérrito desde la mesita de centro, ha sido suficiente para contener el tremendo sentimiento de indignación que me asalta.

Emulando al siniestro Sheriff de Nottingham, el letrado firmante del artículo de marras, nos está proponiendo, desde la desfachatez más recalcitrante, una nueva estructuración del sistema penal de este sufrido país, amén de sugerir una tan novedosa como imaginativa modificación del concepto civil de "res nullius" del que gozan, todavía y no sé por cuanto tiempo, las piezas de caza, según se dispone en el artículo 610 de nuestro vetusto y bien construido Código Civil.

En una apocalíptica añoranza del Bosque de Sherwood, el articulista propone una suerte de perdón, léase autorización previo pago, para la caza de cualquier especie, en todo tiempo y ocasión, para unos pocos, leales al Príncipe Juan, mientras que para los proscritos se establece con precisión y rigor, un surtido elenco de medidas coercitivas, que engloba desde el uso de unos sencillos grilletes, hasta la aplicación inmisericorde del tristemente célebre garrote vil.

Tras una segunda lectura más reposada, uno se apercibe, con eterna gratitud hacia el articulista, de que, como mínimo, la imposición de una simple multa administrativa puede atemperar lo que, a primera vista, me había parecido una situación de injusticia de tal gravedad, que si tan rocambolescas tesis llegaran a prosperar, el texto Constitucional podría tirarse directamente al cubo de la basura, especialmente lo concerniente al artículo 14, donde se consagra la igualdad de todos los españoles ante la ley.

Ciñéndonos a la primera de las manifestaciones vertida por el articulista, al que suscribe se le escapa por completo bajo qué peregrinos argumentos puede defenderse la injusta apropiación de las piezas de caza, "res nullius derelictae" por antonomasia, por el simple hecho y cambiante circunstancia de la propiedad del terreno que hollan sus pezuñas. Incluso en el Bosque de Sherwood que se nos propone, resulta ciertamente complejo llegar a comprender la existencia de cualquier bien (léase pieza de caza) que vaya viendo transmutados los derechos de propiedad sobre el mismo, en función de su cambiante situación en el espacio.

Habrá que convenir en que cuando el lector analiza la segunda y la tercera de dichas manifestaciones, el lector queda anonadado ante la infrecuente afirmación de que en este país pueda predicarse, y más por un abogado, la conveniencia y oportunidad de que la ley no se aplique por igual a todos los ciudadanos.

Con la mirada perdida ante tal cúmulo de sensaciones indignantes, intentando comprender cuál puede ser la causa de tal cantidad de despropósitos, de pronto noto que no estoy solo en el salón. Me froto mis cansados ojos a estas horas de la noche y confirmo lo que inicialmente atribuí a un desvarío consecuencia del artículo leído: el Cardenal Mendoza me acaba de guiñar un ojo.

Al instante, suelto una tremenda carcajada, al apercibirme de los reales motivos que impulsan a tan insigne articulista al proponer al lector tan prodigiosas modificaciones legislativas.

Cuando un partido político ha entendido conveniente el usar un cuerpo legal tan sagrado, como debiera ser el Código Penal, como si fuese una sucia fregona, modificándolo a su antojo y complacencia de sus intereses políticos y olvidando el ámbito universal para el que ha sido redactado, pueden pasar cosas como las que pasan, las cuales son el motivo de mi hilaridad.

Cuando lo realmente querido por el partido gobernante fue dar satisfacción a un determinado sector de la población, que no era nada distinto a super-proteger un inexistente derecho de propiedad de los leales al Príncipe Juan sobre las piezas de caza, se encontró con un problema legal insuperable: la condición de res nullius de las piezas de caza, es decir, que las mismas carecen de dueño.

De no ser así, es decir, de poderse aceptar la peregrina propuesta del articulista relativa a la injusta apropiación de las piezas de caza por parte del dueño del terreno que pisan, nada hubiera hecho falta modificar, puesto que el Libro II del Código Penal, en su Título XIII, ya prevee los Delitos contra el Patrimonio.

Pero esto, como hemos visto, no es así, dado que las piezas de caza se mire por donde se mire, no son patrimonio exclusivo de nadie. ¿Y qué se les ocurrió? Muy sencillo. En un insuperable ejercicio de prestidigitación jurídica, dirigir la modificación legal al seno del Título XVI del Libro II del Código Penal, y más concretamente, a su Capítulo IV, donde se tipifican los Delitos Relativos a la Protección de la Flora y la Fauna.

Un vez dentro del mencionado Capítulo IV, se dedicaron a meter con un calzador y mucha agua caliente lo que no se sostiene de ninguna forma: la artificiosa creación de un tipo delictivo que protegiera lo que ellos entendían como "su propiedad", camuflándolo como de protección a la fauna de este país, pasándose por el Arco del Triunfo los criterios más relajados de sistemática legislativa.

¿Y qué sucede ahora? ¿Por qué razón el letrado Sr. Sánchez Gascón formula propuestas más próximas a la alquimia medieval que al Derecho? ¿Por qué esa maliciosa tergiversación del concepto "pieza de caza" y el concepto "derecho de caza", pretendiendo unificarlos en un homenaje premeditado a la confusión?

Pues la respuesta es obvia, a la vez que simpática.

Acostumbrado el sector de población impulsor de la reforma penal comentada, a hacer y deshacer en sus tierras lo que le viene en gana, resulta que, cual efecto boomerang, ve con pavor que los efectos de la reforma también les alcanzan, puesto que para ser condenado por la comisión de un delito relativo a la protección de la Flora y Fauna, resulta irrelevante a todas luces la marca del traje y el color de la sangre de su autor. ¡Y hasta aquí podíamos llegar! Esa reforma no estaba pensada para que sus efectos alcanzaran a todos los ciudadanos de este país, sino que sólo se ha incluido en el Código Penal para algunos ciudadanos de este país, concretamente, los ciudadanos no propietarios de finca.

Una vez demostrado que no puede entrarse en el mundo del Derecho y mucho menos en el más complejo de la reforma legislativa, cual elefante en una cacharrería, la solución que el articulista nos propone resulta a todas luces merecedora de un único y contundente calificativo: INDECENTE.

Que se reforme el Código Penal en una actuación claramente abusiva de poder resulta inaceptable, pero que ahora se nos proponga incluso la modificación del Código Civil por una parte, y lo que es más grave, la alteración de un tipo delictivo y de su aplicación penal en función del autor, para unos buscados efectos tan repugnantes, es sencilla y llanamente anticonstitucional.

No me cabe duda alguna de que al brillante articulista no se le puede escapar que los delitos contra la protección de la fauna son susceptibles de ser imputados a cualquier hijo de vecino, puesto que la fauna es un patrimonio de todos los españoles, ricos, pobres, altos, bajos, guapos y feos. Y prueba de que no le escapa, es su ataque al punto débil de la estratagema política: la propiedad de las piezas de caza.

No, Sr. Sánchez Gascón. Vd. de ignorante y de incompetente no tiene nada. Vd. ve como se acerca el boomerang a toda velocidad y por la espalda y pretende, con un afán encomiable, poner la venda antes de que se produzca la herida. Sólo hay un problema, Sr. Sánchez Gascón: la ley. Y desde luego, esta vez se lo han puesto difícil, justo es reconocerlo.

Y ahora sí. Levanto mi copa en honor del Cardenal Mendoza, agradeciéndole sentidamente su amparo, el cual pido se haga extensivo al colectivo cazador de este país. Sin duda, creo que lo vamos a necesitar.

 

Pardal.

 

Comentarios (2)

Sólo Usuarios Registrados
Insertar Comentario

Usa un tono respetuoso y procura que tus comentarios sean relevantes y relacionados con el artículo. No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
Los comentarios inapropiados o en tono ofensivo podrán ser editados o eliminados.

Comentarios al articulo. AC.
AC
01/06/2004 12:29:17
Querido amigo Pardal:

Recuerdo perfectamente mi llamada para informarte de la publicacin del articulo referido y comentarte algunos puntos sobre el mismo, y me alegro de haberlo hecho porque todos hemos tenido la ocasin de leer tu brillante exposicin-replica donde expones tu postura y creo que la de muchos otros.

Es licito que los politicos pertenecientes a una ideologia politica, tengan unos puntos de vista diferentes a los de otros, es licito defender las ideas que cada uno podamos tener sobre ciertos temas, es licito que un abogado defienda a sus clientes habituales y sus intereses, lo que personalmente no veo licito es intentar saltarse los principios, en este caso la igualdad de todos ante la ley.

Las leyes estan hechas por humanos y todos los humanos llevamos implicito el cometer errores, por lo cual la ley perfecta no existe, en consecuencia las leyes se pueden cambiar o modificar, pero creo que debe hacerse buscando un beneficio para todos, o al menos la mayoria, en este caso el cambio solo beneficiara a unos pocos, por lo cual mejor dejar las cosas como estan antes que cambiar para mal.

Hoy en dia vivimos en el reino del egoismo, yo, yo, y despues yo, sin darnos cuenta que los demas existen, y es un craso error, pues todos, repito, todos dependemos de los demas en mayor o menor medida, pero dependemos, por lo cual debemos de pensar en plural.

Tambien observo un mal entendio concepto de la propiedad, en el caso de los dueos de fincas, se esta generalizando la creencia de que todo lo que halla dentro de sus fincas son de su propiedad, flora, fauna, agua, etc, sin darse cuenta que es patrimonio de todos y debe velarse por mantenerlo, no por exterminarlo. Me hace mucha gracia esta creencia, pues por regla de tres simple, cuando se celebra una Monteria en dichas fincas, los asistentes a la misma, ya sean Monteros, Perreros, Rehalas, Arrieros, etc, tambien serian propiedad del dueo de la finca, joder porque estan dentro de la misma, jejejeje.

La propiedad de una finca, la avala una escritura publica, la propiedad del resto, pues ya es mas dudosa.

Otra cosa que me llam mucho la atencion del escrito, fu su autor, el Sr Sanchez Gascn, abogado de reconocido prestigio, y por que no decirlo, persona muy querida en la sierra donde naci y se cri, precisamente la gente que mejor habla de l, son gente humilde, gente que lo tiene como referencia, de como un nio de Sierra, se ha convertido en un hombre de provecho y prestigio, cosa que personalmente admiro, creo que l tambien tiene que defender los intereses de esta gente, no solo la de sus grandes y hacendados clientes o futuros clientes, y me cosnta que lo hace, pero si se llevara a efecto sus ideas vertidas en su articulo, al menos no los estaria beneficiando, creo que hay que pensar en el bien de todos, o al menos en el menos mal.

Intentemos cambiar las leyes, cuando sea necesario para bien, pero bien de todos y no olvidemos jamas que vivimos en sociedad y que la sociedad la componen muchos tipos de gente, todos debemos tener los mismos derechos y las mismas obligaciones, para cambiar a peor siempre mejor como se est.

Un fuerte abrazo.
Antonio.
El poltico en el poder legisla para los suyos.
murdererfox
01/06/2004 16:32:04
Que un partdo poltico legisle para beneficiar a su clientela, en este caso para los dueos de fincas, los grandes productores de caza de granja, las empresas cinegticas, etc., jodiendo, de paso, al cazador modesto, es algo mas cantado que el La,la,la de Eurovisin. Pruebas: miles, que se dice,pero si esta es la ensima putada! A que viene esta cancin?. Esto es de "nota".
Lo que no me entra en la cabeza es que el otro partido, digamos, mas "social", no legisle para nadie y si lo hace sea forzado por lo ecologistas y para joder (solo) a los cazadores modestos, a base de limitaciones y prohibiciones generales, porque con los anteriores no se atreve. Para mas "nota".
Pero no nos olvidemos que en este pais, en materia cinegtica los que mas legislan son las Comunidades Autonomas, con casi plenas competencias en Medio Ambiente y, esos partidos de vocacin regionalista que gobiernan, solos o en coalicin, se llevan la palma a la hora de establecer discriminacin negativa contra los que "no son de all". Pruebas: miles y mas miles. Para NOTA.
Entonces, aqu a que jugamos: A poner a parir, puntualmente, a aquel que no es de nuestra cuerda poltica, sea centralista o regionalista?.
Conste que no comparto, en absoluto, las tesis del Sr. Sanchez Gascn porque se le ve, de lejos, para quien trabaja (los mismos que cite al principio) y conste, tambien, que le reconozco su curriculum y sus virtudes en la defensa de la caza. Simplemente esta vez se ha pasado, pero de largo, y es un asunto, prescindiendo de tecnicismos legales, que no practico, autnticamente bochornoso y, dira, hasta vergonzoso, por su parte.
Estoy tambien con AC, en que el legislador debe legislar para todos, pero, "TODOS", somos todos: los de arriba y los de abajo, pero tambin los de aqu y los de all, vale?.
Saludos de un cazador, modesto, de aqu, y sin afinidades politico-cinegticas.

 

Leer más

Navegación
Ir al índice
Artículo siguiente: Sueltas duras y blandas | Jess Nadal
Artículo anterior: El estilo del cazador | Murdererfox
Otros artículos de Pardal
Los puestos en la caza del jabal al rastro (30/08/2002)
La cohesin en la jaura de perros de rastro (03/05/2003)
Francia, el Olimpo del Perro de Rastro (16/06/2003)
Artículos relacionados con 'Caza'
El presente de la Caza | Pipo
La frase que siempre se repite | Rayn
El dinero de la caza | Jos Luis Garrido
Timadores o...? | Rayn
En defensa de la caza: tica | Virguez
Una cuestin de Justicia Legal: los Derechos de la Caza | ACCSA
R.N. de Cazorla, Segura y Las Villas | Rafael M. Barrachina
Admiracin? a cada uno la que merezca | Rayn
El primer da de caza | Jos Luis Garrido
Qu se siente cuando se mata un animal? | Jos Luis Garrido
El delito del furtivismo | Cesreo Martn
Medio natural: Gran parque de atracciones? | Joaquim Vidal
Sabemos de Caza? | Kodiak
Aprender a cazar con perro | Jess Nadal
Efecto negativo de la Ley de Caza andaluza | Jos Carlos Taviel
Paisajes eco-compatibles | Jess Nadal
Dinero bien usado, dinero desperdiciado | Julio Puertas
Sobre terrorismo cinegtico | Rafael M. Barrachina
Ya no quiero ser Presidente de la RFEC | Rafael M. Barrachina
Los zorzales y sus cambios | Rayn
Caceras por inters? | Diego Ruzafa
Corzos y atropellos: qu hacer para evitarlos | Asociacin del Corzo Espaol
Mucho texto y pocos contenidos | Kodiak
La revolucin insecticida y el progreso | Juan Jerez
Una trayectoria ejemplar | Jos Luis Garrido
Cmo aprender de los perdiceros veteranos | Miguel F. Soler
Morir por la caza | Jos Luis Garrido
Es sana la carne de caza? | Jess SEVILLANO y otros
10 consejos para cazar conejos en verano | Paco Mateo
Por gentica o por necesidad? | Rayn
La caza en su estado puro | Dmaso Jorreto
Las antidas: un grupo en expansin | Palacios, Rodrguez y Yanes
La caza es verde | La Caza y su Mundo
Cada ao hay ms torcaces | Miguel ngel Romero
Cuando el cazador hace de maestro | Miguel F. Soler
Piezas plomeadas, dnde las busco? | Juan Salvador Calzas Prados
Corazn de len | Antonio Mata
Es compatible la caza de conejos y becadas? | Miguel F. Soler
Artículos relacionados con 'Legislacin'
Quin defiende a los cazadores en la UE? | Vctor Mascarell
El Perro de Rehala, animal domstico de compaa | AER
Efecto negativo de la Ley de Caza andaluza | Jos Carlos Taviel
Nuevos cotos en Castilla y Len | Jos Luis Garrido
Los Espacios Naturales Protegidos y la Caza | Santiago Segovia
Quin se beneficia de la Ley de Caza andaluza? | Jos Carlos Taviel
La FAC y el Reglamento de Caza | Manuel Bravo
Reglamento de Caza de Andaluca: nuevas objeciones | Miguel Pez
Apertura de la temporada en Castilla - La Mancha | Mariano Lpez Peuelo
Me alegra el Anteproyecto de ley del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, y me preocupa su relacin con la Caza y la Pesca. | Vctor Mascarell
Es necesario movilizar a los cazadores andaluces de nuevo? | Carlos Andrade
La Caza, una cuestin de voluntades y competencias, su defensa | Vctor Mascarell
A la Real Federacin Espaola de Caza | Jos Carlos Taviel
Cierre de cotos por veneno | Varios Autores
Las especies de caza tambin son un patrimonio natural | Vctor Mascarell
Ley de Patrimonio Natural | Alonso Schez Gascn
Cargarse la caza de un plumazo | Paco Bastida
Las claves de la sealizacin cinegtica | Vctor Manteca
Si quiere cazar en toda Espaa, ya sabe: haga acopio de permisos | Julio Molina
Irregularidades con la licencia de caza | Vctor Manteca
Carta abierta al Defensor del Pueblo de Andaluca | Jos Aguilocho
Cmo importo un trofeo? | Israel H. Tabernero
Por encima del Defensor del Pueblo | Santiago Segovia
Titulares de coto, siempre culpables? | Luz Alonso
De quin es la caza? | Antonio de Palma Villaln
Causas de exoneracin | Antonio de Palma Villaln
Ecologa moderna | Antonio de Palma Villaln
La PAC y la nueva reforma que se avecina | Jess Llorente
El transporte de la caza | Antonio de Palma Villaln
Normas para el uso de armas | Antonio de Palma Villaln
Caza y celo | Antonio de Palma Villaln
Iluminacin nocturna | Antonio de Palma Villaln
Situacin jurdica actual de la caza con arco | Antonio de Palma Villaln
Incendios forestales | Antonio de Palma Villaln
Comederos y bebederos | Antonio de Palma Villaln
El comiso de las armas | Cristina Sualdea Barrio
Daos contra el patrimonio cinegtico | Cristina Sualdea Barrio
Los terrenos libres en la Ley del Patrimonio Cinegtico | UNAC
Contaminacin humana | Antonio De Palma Villaln
Cuestin de linderos | Cristina Sualdea Barrio
Cazar ya es europeo | Santiago Ballesteros
Esperas equivocadas | Luz Alonso
Entidades de Custodia para el Patrimonio Cinegtico | Vctor Mascarell
Exculpado por ser coto de caza menor | Luz Alonso
El contrato del coto | Jorge Bernad
Un voto para la esperanza | ngel Vidal
Furtivismo | Luz Alonso
El zorro de Gongolaz | Flix J. Ruiz Marfany
Preparadas las aves acuticas de reclamo | Salvador Barber
As influyen nuestros plaguicidas en nuestras especies | Jess Llorente
Zorzales: A vueltas con la prctica del parany | Ramiro Lapea
Cmo ser el prximo Reglamento de Armas? | Luis Prez de Len
Majestad SOCORRO! | Luis Prez de Len
Por qu los cotos siguen haciendo planes de caza? | Vctor Mascarell
Una ley de caza apta para todos los pblicos | ADECAPGAZTEAK
Jaque mate a la caza en el Alto Tajo | Jos Rubn de Vicente
Accidentes provocados por especies cinegticas | M.A.R.
La Licencia de Caza: negando la mayor | Federacin de Caza de Castilla y Len
Entidades colaboradoras de la Ley de Caza de Canarias | Juan Miguel Snchez Roig
Licencia Interautonmica - Examen del Cazador | Jos Luis Garrido
Una licencia interautonmica para unos pocos | UNAC
 

Avisos legales | redacción@club-caza.com
© club-caza.com 2002/2010
Desarrollo: niwala.com

CDC