Los agentes del Seprona y Medio Ambiente encuentran dificultades para demostrar la autoría de esta práctica ilegal
Esta práctica, prohibida en Andalucía, conlleva la suspensión durante seis meses de la actividad cinegética en un kilómetro alrededor del punto en el que se han encontrado los cebos.
En ese kilómetro, que no tiene que ser necesariamente de un solo coto, sino que puede afectar a varios, se suspende por completo la actividad cinegética y se valora el daño medioambiental provocado por los cebos envenenados.
Si se puede probar la autoría de los cebos también se abre un expediente sancionador, aunque esto es difícil de demostrar porque en ocasiones no es el titular del coto el que utiliza esta medida, sino algún otro que, por rencillas, pretende suspender la actividad cinegética de la zona.
De ahí que los agentes del Seprona y Medio Ambiente encuentren dificultades para demostrar la autoría de esta práctica ilegal. Si además el veneno de los cebos provoca la muerte de alguna especie en peligro de extinción, como pasó la semana pasada con un alimoche en un coto de Castillo de Tajarja, en Ventas de Huelma, el caso se remite a la Fiscalía del TSJA al tratarse de un delito ecológico.
81 animales encontrados
En concreto fueron hallados muertos 26 zorros; perros (22); gatos (6); buitres comunes (5); jabalíes (4); conejos (3); urracas (4); ratones (2); lagartos ocelados (2); garduña (1); gineta (1); tejón (1); aguilucho cenizo (1); rana (1); arrendajo (1) y alimoche (1).
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