Un primer ciervo cruza el cortadero de un impresionante salto. Le sigue el segundo. Un tercero también salta… Perdemos la cuenta cuando contamos el número dieciséis.
Los pequeños perros los persiguen, y esa persecución se torna más cercana cuando los venados topan con un vallado en su huida. Un aficionado captó el momento y lo ha compartido para permitirnos disfrutar de un precioso lance.