Un buen disparo hace caer al ganso. El cazador, entonces, se centra en intentar conseguir alcanzar a otro de los que vuelan en el mismo bando.
Esto le lleva a no prestar atención a la trayectoria que lleva el ave abatida: directamente hacia su cabeza.
Un ave de estas características puede llegar a pesar varios kilos, dependiendo de la especie a la que pertenezca, hasta superar los 5 kilos de peso. Más o menos lo que estimamos que pesa el que golpea al cazador.
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