Y vaya si funciona. Cuando el jabalí herido intenta embestirla, es frenado por el primer golpe realizado con el cañón del arma. Impacta en pleno hocico del jabalí. Y esto frena su intento de ataque. Acto seguido, la mujer golpea de nuevo en la misma zona de la cabeza del cochino.
Esto ya es demasiado para el animal, que decide huir de allí antes de que le caigan más golpes.
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