Los niños la acarician delicadamente mientras los adultos, que mantienen la distancia para no asustar a la liebre, especulan con que pueda estar muerta. Otro de los que presencia la imagen indica a uno de los niños que introduzca la mano por debajo de la liebre para que esta reaccione. Y así sucede. En cuanto mete la mano bajo el animal, este comienza a correr velozmente para alejarse.
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