El aliento de este ciervo americano se condensa al exhalarlo y entrar en contacto con el frío ambiente que predomina en el bosque.
Un efecto digno de una película
Esto, que se produce cuando el chorro de aire pasa de un estado gaseoso al estar a unos 36 grados, a otro líquido al entrar en contacto con el frío exterior, suma mucho dramatismo a la actitud amenazante del animal.
Quien le graba se ha acercado demasiado, tanto como para incomodar al precioso e impresionante ciervo que, lejos de amedrentarse, planta cara al intruso durante unos segundos. Finalmente, decide evitar la confrontación y retirarse hacia el interior del monte.