Algo así acabaría con un padecimiento largo y doloroso para ambos animales. Al no poder separarse, la muerte sería el desenlace al que quedarían abocados. Afortunadamente, un grupo de personas observaba la pugna y acuden rápidamente a salvar a los encelados contendientes. Tras unos minutos de tensión y esfuerzo, el trabajo de esta gente produce los frutos buscados y los gamos quedan libres, huyendo hacia la dehesa a toda carrera.