Razas autóctonas

El burro, en peligro de extinción: proteger el mundo rural también es preservar nuestras raíces

Las razas autóctonas de burros en España están en riesgo de extinción. A mediados del siglo XX había más de 600.000 ejemplares en España; en la actualidad, su población ronda los 30.000 animales.

Burro

En el país se reconocen oficialmente seis razas de asnos autóctonas:

  • Andaluza.
  • Zamorano-leonés.
  • Catalana.
  • Mallorquina (ase balear).
  • Majorera (de Fuerteventura).
  • Asno de las Encartaciones (de Vizcaya).

El burro, en peligro de extinción: proteger el mundo rural también es preservar nuestras raíces

 

El burro también es patrimonio rural

Víctor Villalobos, presidente de la Asociación Hermandad Española de Guardas Rurales, señala que ha aprendido que proteger el mundo rural no consiste únicamente en vigilar un monte, un coto o una finca.

«Proteger el mundo rural significa conocerlo, entenderlo y defender aquello que durante generaciones ha formado parte de él. Nuestros campos y montes son mucho más que un paisaje. En ellos conviven agricultores, ganaderos, cazadores, propietarios, trabajadores, fauna silvestre y animales que forman parte de nuestra cultura y de nuestra historia».

Durante siglos, burros y mulos fueron fundamentales para nuestros pueblos

«Transportaron personas y mercancías, trabajaron en el campo y acompañaron a nuestros mayores en las tareas más duras.

Hoy, con la mecanización y el abandono de muchas actividades tradicionales, su presencia ha disminuido considerablemente.

Y cuando desaparece el uso tradicional de un animal, también puede desaparecer el interés por conservarlo.

Por eso debemos buscar nuevas formas de mantener estas razas vinculadas al mundo rural y evitar que terminen siendo únicamente un recuerdo».

Proteger el mundo rural es proteger nuestra historia

«No podemos hablar de conservación mientras dejamos desaparecer las tradiciones, los conocimientos y las razas que forman parte de nuestro patrimonio rural.

Burros, mulos, caballos, ganado y toro de lidia son ejemplos de una relación entre el ser humano y el campo que se ha construido durante generaciones.

No se trata de vivir en el pasado. Se trata de no perder nuestras raíces.

Como guarda rural y técnico de Seguridad y Medio Ambiente, creo que debemos estar al lado de quienes mantienen vivo el campo y trabajar por un modelo en el que seguridad, conservación, ganadería, agricultura, caza sostenible y tradiciones puedan convivir.

Defendamos nuestro mundo rural. Protejamos a quienes lo trabajan. Conservemos nuestras razas, nuestras tradiciones y nuestro patrimonio natural. Porque cuando protegemos el campo, también estamos protegiendo una parte de lo que somos.

Guarda rural: más que una profesión, es un compromiso con el territorio».

Defender el campo es mucho más que proteger la naturaleza

«Como guarda rural, mi trabajo me permite conocer de cerca una realidad que muchas veces no se ve desde las ciudades.

Conozco el esfuerzo de quien mantiene un coto, una explotación ganadera o una finca.

Conozco los problemas derivados de los daños de fauna, los incendios, los robos, el furtivismo, el abandono y la despoblación.

Y también conozco algo fundamental:

Cuando desaparece la actividad rural, el territorio pierde vigilancia, mantenimiento y personas que conocen cada rincón del campo.

Por eso la protección del mundo rural debe abordarse desde una perspectiva integral:

  • Seguridad y prevención.
  • Protección del medio ambiente.
  • Conservación de la ganadería y las razas autóctonas.
  • Bienestar y conservación de los animales vinculados al medio rural.
  • Gestión responsable de la fauna y de los recursos cinegéticos.
  • Prevención de incendios.
  • Defensa de la actividad y de la población rural».
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