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A disparos envenenados contra un nido de avispa asiática: así funciona el arma que lanza veneno congelado

La intervención de bomberos especialistas en el control de esta plaga en San Andrés del Rabanedo permitió neutralizar una colonia de Vespa velutina desde el suelo mediante proyectiles insecticidas, un sistema que evita acercarse directamente al nido.

Disparos contra nidos de velutina

Unos disparos contra un nido de avispa asiática situado en San Andrés del Rabanedo han permitido a los Bomberos de León resolver una intervención especialmente delicada sin tener que acceder físicamente hasta la colonia. La actuación, realizada el pasado 25 de septiembre, empleó una denominada «escopeta de bomberos», un sistema neumático diseñado para introducir proyectiles con insecticida en el interior de los nidos de Vespa velutina.

El procedimiento resulta especialmente útil cuando los avisperos se encuentran a mucha altura o en emplazamientos donde el acceso mediante escalera, plataforma o trabajos sobre el suelo incrementaría el riesgo para los operarios. En lugar de aproximarse hasta el nido, el bombero puede actuar desde el suelo y dirigir los proyectiles contra la estructura, de manera que el producto llegue al interior de la colonia.

La peculiaridad del sistema está precisamente en su munición. No se trata de cartuchos de escopeta ni de proyectiles convencionales de armas de aire comprimido, sino de elementos diseñados para transportar un producto biocida hasta el interior del avispero. Una vez allí, el insecticida se libera y actúa sobre la colonia.

 

Una «carabina» que en realidad es una marcadora neumática de calibre .68

Aunque la denominación de «carabina» resulta comprensible por su aspecto y por la forma de utilización, la tecnología empleada tiene una relación mucho más directa con las marcadoras de paintball alimentadas por aire comprimido.

La documentación comercial del sistema Asiatic Wasp Ball describe una «marcadora especial rifle clase AR1 calibre .68», preparada para disparar vectores congelables y bolas Wasp. El equipo incorpora un depósito de aire comprimido y puede emplear cargadores, de modo que técnicamente se encuentra mucho más próximo a una marcadora neumática que a una escopeta de caza convencional o a una carabina de aire comprimido.

El calibre .68 corresponde aproximadamente a 17,3 milímetros de diámetro, una dimensión característica de las marcadoras de paintball. La documentación pública resulta especialmente reveladora porque varios ayuntamientos han adquirido equipos de este tipo para la lucha contra la velutina, mientras que la contratación pública de la Xunta de Galicia especifica expresamente «proyectiles insecticidas de calibre 68 y tipo paintball».

Así es la munición: bolas congeladas de insecticida

Lo realmente llamativo del procedimiento no está tanto en el arma como en la munición. La patente española ES2687116, registrada por Amadeo Rodríguez García, describe un método específicamente concebido para combatir insectos que forman nidos y menciona expresamente a la avispa asiática. El procedimiento consiste en introducir un líquido pesticida en un molde con forma de proyectil, congelarlo y posteriormente dispararlo contra el nido.

El proyectil entra así en el interior de la estructura y comienza a descongelarse progresivamente. De acuerdo con la documentación de la OEPM, el objetivo es que el producto pesticida se distribuya por el interior del nido a medida que el proyectil recupera la temperatura ambiente. La patente contempla incluso la posibilidad de realizar varios disparos, de manera que queden varios proyectiles dentro de la colonia.

Este diseño soluciona uno de los problemas fundamentales de los tratamientos a distancia. Romper simplemente el nido no garantiza la eliminación de la colonia, ya que las avispas pueden salir al exterior y dispersarse. El sistema pretende, por el contrario, que el biocida penetre en la estructura y alcance a los individuos que permanecen en su interior.

La propia documentación de la OEPM señala que la solución está pensada para nidos situados a alturas que dificultan el acceso y que el disparo mediante un sistema de gas comprimido permite introducir el pesticida sin obligar al operario a subir hasta la colonia.

Una munición que ya forma parte de compras públicas contra la velutina

No estamos, por tanto, ante una solución improvisada ni ante una peculiaridad exclusiva de León. La contratación pública muestra que estos proyectiles se han convertido en una herramienta específica para el control de Vespa velutina. En 2024, la contratación de SEAGA para Galicia describía el segundo lote como productos biocidas en formato de proyectil de calibre 68, tipo paintball, con principio activo para la avispa velutina.

La Xunta volvió a licitar en 2026 un suministro específico de productos biocidas en formato de proyectil para la lucha contra la avispa asiática. El lote correspondiente a los proyectiles fue adjudicado a Asiatic Wasp Ball, con un contrato formalizado el 26 de agosto de 2026.

También se utiliza en Castilla y León

El sistema no es desconocido en la propia provincia de León. En 2023, el Ayuntamiento de Carracedelo, en el Bierzo, adquirió una escopeta marcadora para disparar bolas biodegradables de veneno contra nidos situados a gran altura. Las informaciones publicadas entonces señalaban una capacidad de actuación sobre nidos situados hasta unos 50 metros.

Además, en 2025 se documentó que Carracedelo continuaba empleando una escopeta específica para disparar proyectiles biodegradables impregnados con hipermetrina contra nidos situados en zonas altas. Este dato corresponde a ese sistema municipal concreto y no permite atribuir automáticamente el mismo principio activo a la munición empleada por Bomberos de León en San Andrés, algo que sería importante mantener separado en una información periodística rigurosa.

León ya había adquirido material para controlar la avispa velutina

Existe además un rastro administrativo en el propio Ayuntamiento de León. Su perfil oficial de contratación recoge el expediente 2023019193, denominado «Suministro material para control de avispa velutina», por un importe de 605 euros.

Ese expediente demuestra que el Consistorio dispone de material específico para estas actuaciones, aunque la información pública localizada no permite vincular esos 605 euros con la adquisición de la marcadora utilizada en San Andrés ni identificar qué material concreto fue comprado. Es otro dato que conviene mantener separado de la identificación del arma.

Un problema que continúa creciendo en la provincia

La actuación de San Andrés se produce en un contexto de presencia creciente de Vespa velutina en León. Según datos trasladados en septiembre de 2026 por el servicio de Medio Ambiente de la Delegación Territorial de la Junta, desde comienzos de año se habían gestionado 136 avisos relacionados con avispa velutina, de los que 121 procedían del teléfono 012 y otros 15 del Centro Provincial de Mando. No todos acabaron correspondiendo a esta especie, ya que una parte importante de los avisos correspondía finalmente a avispas autóctonas.

La Junta mantiene además un protocolo específico de actuación frente a Vespa velutina. La documentación oficial de Castilla y León recuerda que en 2016 se estableció un protocolo común entre las entonces Consejerías de Fomento y Medio Ambiente y de Agricultura y Ganadería para la detección, seguimiento y control de esta especie invasora, con participación de ayuntamientos y otros agentes.

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