Investigación

El ADN de 445 perros de ganado revela la huella genética de siglos de trashumancia en la Península Ibérica

Un estudio genético descubre que mastines y perros pastores conservan una conexión histórica marcada por la ganadería trashumante.

Perros de pastoreo junto a un rebaño de ovejas

Siglos de pastoreo y trashumancia han dejado una huella que todavía puede rastrearse en el ADN de los perros que trabajan con el ganado en la Península Ibérica. Esta es una de las principales conclusiones de un nuevo estudio publicado en BMC Biology, en el que un equipo internacional ha analizado el ADN de 445 perros ibéricos utilizados tradicionalmente para la protección y conducción del ganado.

El trabajo, titulado Genomic signatures of historical pastoralism in Iberian livestock dogs, ha sido dirigido por Diogo Coutinho-Lima, Mariana Meneses-Ribeiro y Raquel Godinho, con participación española del Museo Nacional de Ciencias Naturales-CSIC y del Biodiversity Research Institute, vinculado al CSIC, la Universidad de Oviedo y el Principado de Asturias.

Los investigadores han utilizado una metodología que permite reconstruir tanto la diversidad genética como las relaciones entre poblaciones y los movimientos de genes entre ellas.

Mastín español línea original de trabajo

 

Mastines y perros pastores: trabajos diferentes, una historia genética compartida

Una de las cuestiones que planteaba el estudio era hasta qué punto la especialización de los perros en diferentes tareas, proteger al ganado frente a depredadores o conducir y manejar los rebaños, había terminado creando poblaciones genéticamente diferenciadas.

Los resultados ofrecen una respuesta llamativa: pese a que las diferencias de comportamiento y morfología entre ambos grupos son evidentes, los investigadores encontraron poca diferenciación a escala genómica entre perros guardianes y perros pastores.

La estructura genética aparece mucho más relacionada con la raza y la localización geográfica que con la función que desempeña el animal. Además, los análisis detectaron señales extendidas de intercambio genético entre distintas razas, incluso entre perros destinados a funciones de trabajo diferentes.

La explicación propuesta por los autores está relacionada con la propia naturaleza del pastoreo tradicional. Durante generaciones, los desplazamientos de los rebaños pudieron favorecer el contacto entre poblaciones caninas que, aunque estuvieran especializadas en tareas distintas, compartían territorios y rutas ganaderas.

La trashumancia también quedó escrita en los genes de los perros

El estudio apunta especialmente a la trashumancia como uno de los factores que pudieron mantener conectadas durante siglos estas poblaciones caninas. El movimiento estacional de personas, ganado y perros habría facilitado el intercambio genético a grandes distancias, evitando que la especialización funcional terminara aislando completamente unas poblaciones de otras.

De esta manera, las actuales razas de perros de ganado conservarían una especie de registro biológico de aquellas prácticas ganaderas, incluso después del progresivo retroceso de la trashumancia tradicional.

Los investigadores encontraron, además, una elevada diversidad genética y, en términos generales, niveles bajos de consanguinidad entre los perros estudiados, otro resultado relevante para poblaciones que han estado sometidas durante generaciones a procesos de selección relacionados con su utilidad para el trabajo.

Mastín español, perro lobo y pastores: las razas españolas presentes en el estudio

La investigación incluye varias poblaciones españolas de especial interés para el ámbito ganadero y canófilo, entre ellas el mastín español, el perro lobo, el pastor vasco, el pastor leonés y el pastor castellano, además del pastor de Chíra.

La participación española también se extiende al propio equipo científico. Belén Villegas, Lourdes Alcaraz e Ignacio Doadrio pertenecen al Departamento de Biodiversidad y Biología Evolutiva del Museo Nacional de Ciencias Naturales-CSIC, mientras que José Vicente López-Bao forma parte del Biodiversity Research Institute (CSIC-Universidad de Oviedo-Principado de Asturias).

Cuando la historia de la ganadería queda registrada en el ADN

El interés del trabajo va más allá de las propias razas caninas, porque demuestra cómo las prácticas humanas tradicionales pueden modificar y conservar patrones genéticos en los animales domésticos.

En el caso de los perros de trabajo ibéricos, la movilidad asociada al pastoreo habría mantenido durante generaciones una conexión entre poblaciones que, por su especialización, podrían haber evolucionado de manera mucho más independiente. La posterior consolidación de las razas ha generado estructuras genéticas más definidas, pero sin borrar completamente aquella antigua conectividad.

Para los investigadores, el resultado muestra que la especialización funcional no tiene por qué traducirse necesariamente en una fuerte separación genética cuando existe un intercambio continuado entre poblaciones. En estos perros, la historia del pastoreo tradicional sigue siendo visible en el genoma.

El estudio completo, publicado en acceso abierto en BMC Biology, puede consultarse aquí: «Genomic signatures of historical pastoralism in Iberian livestock dogs».

Compartir

Ver más noticias de Club de Caza en Google

Añádenos como fuente preferida y encuentra antes nuestra actualidad cinegética.

Añadir en Google →

0 comentarios

Todavía no hay comentarios aprobados.

Deja un comentario

No se mostrará públicamente.