Un nuevo estudio científico publicado en Journal of Applied Ecology ha puesto cifras a una de las cuestiones que más preocupan a los especialistas en peste porcina africana (PPA): con qué frecuencia los jabalíes entran en contacto con las explotaciones de cerdo doméstico y qué características hacen que determinadas granjas y determinados animales concentren buena parte de esas interacciones.
Los investigadores analizaron los movimientos mediante GPS de 187 jabalíes y los cruzaron con la localización de 457 explotaciones porcinas. El resultado fue la identificación de 3.322 episodios de contacto potencial.
La distribución de esos contactos fue extraordinariamente desigual. Apenas el 5 % de los jabalíes y el 1 % de las explotaciones concentraron la mitad de todos los episodios registrados.
El trabajo, dirigido por Kevin Morelle y Elodie Wielgus y con participación de investigadores de numerosos centros europeos, se publicó con el título Patrones espaciotemporales y factores de riesgo del contacto entre jabalíes y granjas porcinas en toda Europa.
Un jabalí podía visitar una explotación varias veces al mes
Los investigadores utilizaron datos del proyecto EUROBOAR y reconstruyeron los desplazamientos de los animales mediante modelos de movimiento continuo. El conjunto de datos abarcó 32 áreas de estudio de Bélgica, República Checa, Francia, Alemania, Hungría, Italia, Suecia y Suiza, con información recopilada entre 2005 y 2022. Por tanto, hay que subrayarlo: España no está incluida en la muestra de este estudio.
Aun así, los resultados son relevantes para nuestro país porque permiten conocer a escala continental la frecuencia y las circunstancias en las que se produce esta interfaz entre fauna silvestre y porcino doméstico. De los 187 jabalíes cuyo área de campeo mensual incluía al menos una granja, 85, el 45 %, llegó a registrar al menos un contacto.
De media, cada jabalí contactó con una explotación concreta 1,59 veces al mes, mientras que cuando se contabilizaron todas las granjas situadas dentro de su área de campeo la cifra ascendió a 2,58 contactos mensuales, aproximadamente 31 al año.
Los autores consideran que se trata probablemente de una estimación conservadora porque únicamente se siguió mediante GPS a una parte de la población de jabalíes existente en cada zona.
Cerdo doméstico o jabalí silvestre, ¿qué especie contagia más la peste porcina africana?
El dato que más preocupa: unos pocos jabalíes concentran buena parte del riesgo
Uno de los resultados más llamativos del trabajo es la enorme desigualdad existente entre individuos. Solo 10 jabalíes, cinco machos y cinco hembras, acumularon el 50 % de todos los contactos registrados. Algunos animales llegaron a visitar hasta ocho explotaciones diferentes durante sus desplazamientos.
Los investigadores señalan que determinados ejemplares pueden actuar como auténticos conectores espaciales entre explotaciones, una circunstancia que podría adquirir especial importancia en la epidemiología de enfermedades transmisibles.
El contacto fue definido mediante la posición GPS del animal y la proximidad a las instalaciones ganaderas. Los investigadores consideran que un episodio podía producirse cuando una localización del recorrido simulado se encontraba a menos de 50 metros del perímetro de la explotación, agrupando posiciones consecutivas en un mismo episodio.
Por tanto, el trabajo no demuestra que un jabalí haya entrado físicamente en contacto con un cerdo ni que haya transmitido un patógeno. Sí demuestra, en cambio, que la interfaz espacial entre ambos puede ser bastante más frecuente de lo que reflejan los registros basados únicamente en observaciones directas.
Bosques, densidad de jabalíes y proximidad a las granjas aumentan los contactos
El análisis encontró una relación positiva entre la frecuencia de contacto y varios factores. Los contactos aumentaron cuando existía:
- Mayor densidad local de jabalíes;
- Menor distancia entre el animal y la explotación;
- Mayor cobertura forestal alrededor de la granja;
- Mayor número de manchas forestales;
- Mayor influencia humana sobre el territorio;
- Y determinadas características de las explotaciones.
Las granjas de mayor superficie registraron más contactos, mientras que aquellas con una mayor proporción de superficie ocupada por edificios presentaron menos interacciones. Los autores plantean que las explotaciones pueden resultar atractivas para los jabalíes por la presencia de recursos alimenticios previsibles, como pienso, grano, ensilado, estiércol o restos de alimentación.
También detectaron una marcada concentración horaria: los contactos se producían principalmente después de la puesta de sol y alrededor del amanecer. Estamos ante un detalle especialmente interesante en el contexto de la PPA porque las visitas nocturnas pueden pasar desapercibidas para los responsables de las explotaciones.
¿Qué tiene que ver todo esto con la peste porcina africana?
La PPA puede transmitirse entre suidos mediante contacto directo, pero también mediante materiales y ambientes contaminados. La EFSA y la OMSA consideran además fundamentales las medidas de bioseguridad, la vigilancia y el control de las interacciones entre jabalíes y porcino doméstico.
La propia OMSA señala que, en Europa y otras regiones donde el jabalí desempeña un papel relevante, la gestión de las poblaciones de jabalíes y de su interacción con sistemas porcinos de baja bioseguridad constituye un elemento importante del control de la enfermedad.
El nuevo trabajo aporta precisamente una pieza que hasta ahora estaba peor cuantificada: dónde, cuándo y con qué frecuencia se produce esa interfaz.
Y existe otro resultado especialmente interesante: los autores comprobaron que los contactos no se repartían aleatoriamente. Determinadas granjas concentraban muchas más visitas que otras y algunos jabalíes eran responsables de una proporción desproporcionada de las interacciones.
Europa mantiene una presión elevada de PPA
El contexto europeo explica por qué este estudio tiene especial relevancia. Según el último informe epidemiológico anual de la EFSA, correspondiente a 2025, la Unión Europea registró 585 focos de PPA en porcino doméstico, un 76 % más que en 2024.
En jabalíes se alcanzaron 11.036 brotes, un 44 % más que el año anterior y la cifra más elevada desde 2021. Polonia concentró aproximadamente el 31 % de los brotes en jabalíes, mientras que Rumanía representó el 81 % de los brotes registrados en explotaciones de porcino doméstico.
Además, la PPA volvió a aparecer en España después de más de tres décadas sin detecciones.
Los datos de la OMSA permiten actualizar todavía más el escenario. Su informe de situación número 80, elaborado con información comunicada hasta agosto de 2026, recoge 83 nuevos brotes en porcino doméstico y 243 en jabalíes en Europa durante agosto, con 4.615 casos en cerdos domésticos y 263 casos en jabalíes durante ese mes.
La OMSA señala que, después del máximo registrado en fauna silvestre entre octubre de 2025 y enero de 2026, los brotes en jabalíes comenzaron a descender desde febrero. Pero la enfermedad sigue activa en numerosos países europeos.
España: 396 jabalíes positivos y ningún foco confirmado en porcino doméstico hasta hoy
El caso español convierte el estudio en una cuestión especialmente relevante. La PPA reapareció en España a finales de noviembre de 2025, cuando los Servicios Veterinarios Oficiales detectaron los primeros jabalíes positivos en el entorno de Barcelona.
La última actualización disponible del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación está fechada el 24 de septiembre de 2026. En ese momento, el brote acumulaba 396 jabalíes positivos, correspondientes a 71 focos, tres de ellos primarios y 68 secundarios, distribuidos en 13 municipios de la provincia de Barcelona. Los cinco positivos incorporados en esa actualización procedían de Barcelona y Sant Cugat del Vallès: cuatro correspondían a restos de cadáveres encontrados en el medio y otro a un jabalí muerto después de una colisión con un vehículo.
Hasta esa fecha, el brote permanecía circunscrito a los jabalíes, sin positivos comunicados en explotaciones de cerdo doméstico.
España ya contaba con investigaciones específicas sobre esta interfaz
De hecho, el nuevo estudio europeo llega acompañado por varios trabajos realizados directamente en España. En 2024, investigadores del IREC-UCLM-CSIC y otras instituciones desarrollaron un modelo espacial para caracterizar la interfaz entre jabalíes y ganado doméstico en toda España.
El análisis identificó 15 grandes áreas de interés y señaló especialmente determinados escenarios de solapamiento entre jabalíes y explotaciones ganaderas.
Los autores destacaron como particularmente relevante la producción porcina extensiva en el suroeste español, dentro del ecosistema de dehesa, por el riesgo potencial de introducción de PPA.
Y en 2026 se ha publicado otro estudio todavía más directamente relacionado con la bioseguridad de las explotaciones españolas.
Un estudio español identifica tres factores críticos para la entrada de PPA
El trabajo de Mario Sebastián-Pardo, Eduardo Laguna, María Cruz Arnal y otros investigadores, publicado en Preventive Veterinary Medicine, desarrolló un protocolo específico para evaluar el riesgo que representa la fauna silvestre en explotaciones porcinas intensivas españolas. Los investigadores señalaron tres factores especialmente relevantes al combinar sus herramientas de evaluación: el vallado perimetral, el control de vehículos y la abundancia de jabalíes.
El estudio también destaca el riesgo asociado a los fómites, es decir, la posibilidad de que personas, vehículos, equipos u otros materiales contribuyan a introducir agentes infecciosos en las instalaciones.
La investigación se desarrolló en tres regiones españolas que representaban conjuntamente el 57,62 % del censo porcino nacional. El resultado encaja de forma llamativa con el estudio europeo: mientras el trabajo de Morelle y colaboradores identifica la proximidad y densidad de jabalíes como factores determinantes de los contactos, el estudio español añade el componente decisivo de la bioseguridad de la explotación.
El jabalí no es el único problema: también importa lo que ocurre alrededor de la granja
Los dos trabajos permiten dibujar un escenario bastante más complejo que la simple ecuación «jabalí infectado = granja en peligro». Para que exista transmisión deben concurrir múltiples factores: presencia del virus, supervivencia ambiental, contacto o contaminación, susceptibilidad del hospedador y ausencia o fallo de determinadas barreras de bioseguridad. Precisamente por eso los autores del estudio europeo advierten de que sus contactos deben considerarse visitas potenciales, no contagios.
Además, el trabajo no disponía de información detallada sobre todos los sistemas de bioseguridad de las explotaciones, como el tipo de vallado, la existencia de cebaderos exteriores, los sistemas de alimentación o el acceso de los animales al exterior.
Es una de las principales limitaciones del estudio y también una de las líneas de investigación que los autores consideran prioritarias.
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