¿Las aves que se pueden cazar están disminuyendo más que las especies protegidas? Esa es una de las preguntas que acaba de abordar un estudio publicado en la revista científica Global Ecology and Conservation. La investigación, realizada por científicos de University College Dublin y del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC), ha analizado durante dos décadas las tendencias poblacionales de aves en distintos países europeos.
La conclusión principal es clara: a escala europea no aparece una asociación estadísticamente significativa entre la condición de especie cazable y la probabilidad de que su población esté disminuyendo. El resultado se mantiene después de incorporar al análisis otros factores ecológicos y relacionados con la conservación.
256 especies y nueve países europeos
Los investigadores analizaron las tendencias de 256 especies de aves en nueve países: España, Francia, Hungría, Irlanda, Países Bajos, Polonia, Portugal, Suecia y Reino Unido. El objetivo era comprobar si las especies que figuran como cazables presentaban una probabilidad diferente de encontrarse en declive frente a las especies protegidas o no designadas como cazables.
Para ello, el análisis tuvo en cuenta las tendencias de las poblaciones reproductoras y diferentes características de las especies y de su contexto de conservación. Entre las variables consideradas estuvieron la condición legal de especie cazable, la inclusión en el Anexo I de la Directiva de Aves, la estrategia de nidificación y la relación con hábitats agrícolas y con la intensidad de la agricultura.
El resultado de este primer análisis fue que la condición de especie cazable no tuvo un efecto estadísticamente significativo sobre la probabilidad de declive. Es decir, en este conjunto de datos, ser una especie cuya caza está legalmente permitida no permitió explicar por sí mismo que sus poblaciones estuvieran disminuyendo.
¿Y qué ocurre cuando se tiene en cuenta cuánto se caza?
Los investigadores fueron un paso más allá. Una segunda parte del trabajo se centró exclusivamente en especies cazables de seis países y utilizó los niveles medios anuales de aprovechamiento como un indicador aproximado del interés o presión cinegética. Tampoco aquí apareció una relación estadísticamente significativa entre el nivel de extracción y la probabilidad de que una especie estuviera en declive.
El resultado es especialmente interesante porque evita reducir la cuestión a una simple comparación entre especies cazables y no cazables. El estudio intentó comprobar también si, dentro de las especies sometidas a aprovechamiento, aquellas con mayores niveles de extracción presentaban una mayor probabilidad de descenso poblacional. El análisis tampoco encontró esa asociación a la escala estudiada.
Las aves de hábitats agrícolas aparecen entre las más expuestas
El trabajo sí encontró asociaciones con otros rasgos. Las especies incluidas en el Anexo I de la Directiva de Aves, que reciben un régimen especial de protección, presentaron una menor probabilidad de estar en declive en el conjunto analizado. En sentido contrario, las aves que nidifican en el suelo mostraron una mayor probabilidad de declive.
Este resultado encaja con la importancia que tienen los cambios en los hábitats agrícolas para numerosas aves europeas. La intensificación agrícola, la modificación del paisaje y la pérdida de determinados elementos del hábitat pueden afectar a la reproducción y supervivencia de las especies, aunque el peso concreto de cada factor varía entre especies y regiones.
Una advertencia importante de los propios investigadores
El estudio contiene una cautela fundamental que conviene mantener al trasladar sus resultados. No demuestra que la caza sea irrelevante para todas las poblaciones de aves. Los autores señalan que utilizar la condición legal de especie cazable como variable nacional es una medida relativamente gruesa. Saber que una especie puede cazarse legalmente no indica cuántos ejemplares se capturan realmente, dónde se produce el aprovechamiento, cuál es la presión cinegética local ni cómo se distribuye entre edades, sexos y poblaciones. Del mismo modo, el nivel medio de aprovechamiento utilizado en el segundo análisis tampoco permite reproducir todas las diferencias existentes entre territorios.
Por ello, los investigadores subrayan que pueden existir efectos locales o sobre determinadas poblaciones que este análisis a gran escala no sea capaz de detectar. La propia Eva de la Peña resume esta diferencia señalando que el resultado no significa que la caza no tenga ningún efecto sobre especies o poblaciones concretas, sino que la relación es más compleja que determinar si una especie es legalmente cazable o no.
El dato que cambia el debate: caza y declive no aparecen vinculados estadísticamente
El interés del trabajo reside precisamente en que no compara únicamente opiniones o percepciones, sino que somete a análisis estadístico un conjunto amplio de especies y países. La pregunta era si las aves legalmente cazables presentan, en términos generales, una mayor probabilidad de declive.
Con los datos utilizados, la respuesta estadística es negativa.
Y cuando los investigadores sustituyeron la simple condición de especie cazable por un indicador de nivel de aprovechamiento, tampoco encontraron una asociación significativa con la probabilidad de declive. Eso sitúa el foco sobre una cuestión mucho más compleja: qué factores están detrás de la evolución de las poblaciones de aves y en qué circunstancias concretas puede influir cada uno de ellos.
Referencia: de la Peña, E., Arroyo, B., Cruz-Flores, M. & McMahon, B. J. (2026). Neither legal huntability nor harvest-based hunting interest explain broad-scale variation in population decline probability at the European scale. Global Ecology and Conservation. DOI: 10.1016/j.gecco.2026.e04418.
Preprint del trabajo: Does Legal Hunting Affect the Probability of Birds' National Population Decline Across Europe? (2025).
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1 comentario
El estudio cuestiona una acusación general; tomarlo como aval de cualquier aprovechamiento local sería otro simplismo.
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