Tórtola europea

La ciencia demuestra que la recuperación de la tórtola pasa por la gestión del hábitat y no puede reducirse a limitar la caza

La ciencia ha demostrado que la recuperación de la tórtola europea (Streptopelia turtur) depende de múltiples factores y está favorecida por la combinación de una gestión del hábitat y una caza sostenible en los cotos; en otras palabras, la estrategia de recuperación no puede reducirse a limitar la caza, sino que debe incluir la gestión activa del territorio para garantizar la existencia de agua, alimento y refugio.

Tórtola europea posada en una rama entre otras ramas desnudas

Así lo pone de manifiesto un estudio científico liderado por Fundación Artemisan, publicado en la revista internacional Diversity, que ha analizado durante cinco años la evolución de las poblaciones de tórtola europea y su relación con distintas medidas de gestión del hábitat desarrolladas en cotos de caza.

La investigación, realizada entre 2021 y 2025 —periodo que coincide con la moratoria a escala europea de la caza de la especie—, ha contado con la participación de las universidades de León, Extremadura y Salamanca y de la Federación Extremeña de Caza.

Los investigadores analizaron 185 censos realizados en 47 cotos del sur y este de España, principalmente en Extremadura, en los que se registraron 8.215 tórtolas mediante transectos y puntos de escucha. Además, en cada coto se evaluó la existencia de cuatro tipos de medidas de gestión: medidas agrícolas, forestales, aporte de agua y comida.

El 98 % de los cotos proporcionaba agua, el 87 % comida, el 23 % aplicaba medidas agrícolas (siembras para la caza) y el 21 % realizaba medidas forestales (principalmente desbroces y clareos). La abundancia relativa de tórtola aumentó durante el periodo estudiado en todos los cotos. Así, en comparación con 2021, fue 1,57 veces superior en 2024 y 1,68 veces superior en 2025.

Los cotos que siembran para la fauna tienen más tórtolas

Más allá de constatar este incremento, el estudio ha permitido identificar qué actuaciones pueden estar detrás de una mejor respuesta de las poblaciones. Así, las medidas agrícolas, principalmente siembras destinadas a la fauna, mostraron la asociación positiva más clara: los cotos que las aplicaron presentaron una abundancia de tórtola 1,76 veces mayor que aquellos sin estas actuaciones.

Estas actuaciones consistían principalmente en siembras de combinaciones de cereales y leguminosas, sin utilización de herbicidas ni pesticidas y que se mantenían sin cosechar ni pastorear hasta septiembre. Además, el efecto positivo de estas actuaciones se hizo especialmente evidente después de tres años, poniendo de manifiesto que la conservación de la tórtola y otras especies no puede plantearse únicamente con medidas puntuales o a corto plazo.

En los cotos que realizaban estas actuaciones, la superficie media destinada a las siembras fue de 2,84 hectáreas por cada 100 hectáreas de terreno, aunque el estudio señala que todavía no es posible establecer una superficie mínima de actuación que pueda aplicarse de manera general.

La conservación no puede consistir únicamente en prohibir

El director de Investigación de Fundación Artemisan, Carlos Sánchez, ha señalado que estos resultados ponen sobre la mesa una cuestión de gran importancia en las políticas de conservación: «Si se quiere recuperar especies, hay que recuperar también los hábitats que necesitan».

Así, recuerda que la tórtola se ha enfrentado en las últimas décadas a importantes transformaciones del medio rural y agrícola, con una reducción de recursos alimenticios y una pérdida de heterogeneidad del paisaje. Ante esta realidad, «la reducción de la presión cinegética no da respuesta a todos los factores que condicionan la evolución de sus poblaciones, y la filosofía de la caza adaptativa reconoce la necesidad de mejorar el hábitat y con ello las condiciones para que la tórtola se reproduzca y sobreviva», ha añadido.

Los cotos de caza, aliados de la conservación

De hecho, el trabajo pone también de manifiesto el importante papel que desempeñan los terrenos cinegéticos en la conservación de la biodiversidad, ya que la gran mayoría de los cotos aplica medidas de gestión que favorecen a las especies como la tórtola, principalmente el aporte de agua y alimento.

En este sentido, el estudio reafirma la oportunidad para avanzar hacia un nuevo modelo de conservación de la especie: vincular las posibilidades futuras de aprovechamiento cinegético a la realización efectiva de mejoras del hábitat, lo que permitiría convertir la caza en un incentivo para la conservación.

Finalmente, entre las próximas líneas de investigación se plantea el estudio de tórtolas marcadas con dispositivos GPS, lo que permitirá conocer sus movimientos y determinar qué recursos del paisaje son realmente determinantes para la especie.

Este artículo está enmarcado en el Plan Integral de Recuperación de la Tórtola Europea (PIRTE), un estudio pionero realizado en Extremadura que ha contado con el apoyo de la Junta de Extremadura y la Federación Extremeña de Caza, y en el proyecto Cotos Demostrativos, con la colaboración del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y voluntarios del Observatorio Cinegético.

Enlace a la publicación científica.

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1 comentario

jose garcia

Menuda sorpresa, como si no se supiera desde hace décadas que el hábitat, que es donde viven los animales, define su población y que ha habido un cambio brutal en los ecosistemas con las nuevas practicas agricolas y la falta de gestión y uso de los recursos forestales. Y aun sabiendo que es esto lo que principalmente define la poblaciones de cualquier animal (caza menor, mayor, especies protegidas), lo único que hemos hecho los cazadores como colectivo ha sido dedicarnos a pegar tiros con la excusa de que en marruecos lo hacen y a culpar a los ecologistas. Cuando prohíban la caza de la perdiz por que no haya ejemplares autóctonos y puros, nos llevaremos las manos a la cabeza y diremos que la culpa es de otros.

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