Normativa

El Gobierno cambiará los sistemas de seguridad de perros y mascotas para viajar en los vehículos

Interior y Derechos de los Animales trabajan en una norma UNE para regular los dispositivos utilizados para transportar mascotas.

Perro mirando por la ventanilla de un coche

El Gobierno prepara nuevas medidas para mejorar la seguridad de los animales de compañía durante sus desplazamientos en vehículos. La Dirección General de Derechos de los Animales trabaja ya con el Ministerio del Interior para avanzar hacia una norma UNE que permita establecer criterios de homologación para los dispositivos utilizados actualmente para transportar mascotas, tanto en vehículos particulares como en el transporte público.

La iniciativa ha sido avanzada por José Ramón Becerra, director general de Derechos de los Animales, durante una jornada celebrada en el Congreso de los Diputados. Según explicó, ambos departamentos trabajan también en un protocolo específico para atender a animales de compañía en situaciones de emergencia o catástrofe.

Perro en el maletero de un coche mirando por la ventanilla

 

Arneses, sistemas de retención y transportines

El anuncio abre la puerta a una futura regulación más precisa de elementos como arneses, sistemas de retención y transportines, en un ámbito en el que actualmente existe una obligación general de garantizar la seguridad del animal, pero no un sistema estatal específico que permita al propietario identificar mediante una homologación qué dispositivos han demostrado su eficacia ante un accidente.

La Ley de Bienestar Animal ya obliga a garantizar la seguridad durante el transporte

La futura regulación no partiría de cero. La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales ya establece condiciones concretas para el transporte de animales de compañía. Su artículo 59 establece las condiciones generales que deben cumplir los medios utilizados para transportar animales. Entre otros aspectos, exige que el transporte se realice en condiciones adecuadas a las características y necesidades del animal y que se garantice su seguridad. El artículo 60 prohíbe trasladar animales de compañía que no cumplan esas condiciones.

La misma norma contempla además una situación especialmente relevante para los desplazamientos en coche: cuando un animal de compañía permanece dentro de un vehículo estacionado, deben adoptarse medidas para garantizar unas condiciones adecuadas de aireación y temperatura.

Por tanto, el posible cambio que prepara ahora el Ejecutivo no consiste simplemente en crear por primera vez una obligación de proteger al animal durante el viaje. La obligación general ya existe. El problema radica en cómo concretar técnicamente qué sistemas ofrecen realmente un nivel suficiente de seguridad.

El problema que ya había detectado la DGT: no todo sistema de retención protege igual

El anuncio del Gobierno conecta directamente con las advertencias que la Dirección General de Tráfico realizó en 2025 sobre los sistemas empleados para transportar mascotas. La revista Tráfico y Seguridad Vial publicó entonces información específica sobre los distintos sistemas de transporte y retención y puso el foco en una cuestión fundamental: sujetar al animal no significa necesariamente que el sistema vaya a protegerlo adecuadamente en un accidente. La elección del dispositivo depende, además, de factores como el peso y el tamaño del animal, el espacio disponible en el vehículo y el sistema de fijación empleado.

Los criterios técnicos resultan especialmente importantes porque un accidente somete al animal a fuerzas muy superiores a las que soporta durante un desplazamiento normal. Un sistema aparentemente resistente puede no ofrecer la protección necesaria cuando se produce una frenada brusca o una colisión.

¿Qué dispositivos podrían quedar afectados por la futura homologación?

Aunque el Gobierno todavía no ha presentado una regulación definitiva ni ha establecido qué productos deberán homologarse, la futura norma podría afectar al amplio abanico de sistemas que actualmente se comercializan para transportar animales.

Entre ellos se encuentran:

  • Arneses de seguridad para perros.
  • Sistemas de conexión al cinturón de seguridad.
  • Transportines.
  • Sistemas de fijación de los transportines al vehículo.
  • Transportines destinados al maletero.
  • Barreras separadoras.
  • Otros dispositivos diseñados para impedir que el animal se desplace libremente por el habitáculo.

La futura norma UNE podría servir precisamente para establecer criterios objetivos de resistencia, anclaje y comportamiento ante impactos, de manera que el consumidor pueda distinguir entre un producto simplemente comercializado como elemento de seguridad y otro que haya superado determinados ensayos.

El peso del perro puede cambiar completamente el sistema recomendado

Los trabajos difundidos por la DGT también ponen de manifiesto que no existe necesariamente un único sistema válido para todos los perros. Los animales pequeños y grandes presentan problemas diferentes durante una colisión. La revista de la DGT recogía, por ejemplo, recomendaciones específicas para perros de menos de 9 kilos y para ejemplares de gran tamaño.

En el caso de los animales más pesados, la capacidad del arnés para retenerlos correctamente durante un impacto se convierte en un factor crítico. Para determinados perros de gran tamaño se ha planteado como alternativa el uso de transportines adecuadamente fijados en el vehículo.

En el extremo contrario, también se ha advertido de los posibles riesgos de utilizar determinados sistemas de retención con perros pequeños.

Todo ello apunta a una conclusión que podría resultar determinante en una futura regulación: la homologación no debería limitarse al dispositivo aislado, sino contemplar su utilización en función del animal y del vehículo.

Los ensayos de choque pueden convertirse en la referencia

Uno de los principales retos será determinar cómo se demuestra que un arnés o transportín es realmente seguro. La experiencia de los sistemas de retención utilizados para personas muestra la importancia de realizar ensayos controlados. En el caso de las mascotas, los ensayos de impacto plantean además una dificultad añadida: no pueden utilizarse animales reales para comprobar qué lesiones sufrirían durante una colisión.

Por este motivo cobran importancia los dummies diseñados específicamente para animales, capaces de registrar parámetros físicos durante las pruebas.

El objetivo sería disponer de métodos de ensayo que permitan comparar productos en condiciones equivalentes y establecer unos requisitos técnicos antes de conceder una determinada homologación.

Esto supondría un cambio importante para los propietarios: pasar de un mercado en el que existe una enorme variedad de productos con diferentes características comerciales a otro en el que una certificación técnica permita conocer qué sistemas han superado determinados requisitos de seguridad. Y, no lo olvidemos, eso supondría un nuevo desembolso para adquirir estos dispositivos que serán obligatorios. Una renovación equiparable a la de la baliza luminosa V-16 que ha sustituido a los triángulos de emergencia.

¿Será obligatorio utilizar un arnés homologado en el coche?

Por el momento, no. Este es un matiz importante ante la proliferación de titulares que puedan interpretar el anuncio como una obligación inmediata. El Gobierno ha anunciado que está trabajando con Interior para impulsar una norma UNE destinada a homologar los dispositivos utilizados para transportar animales, pero no ha aprobado todavía una norma que establezca que todos los propietarios deban adquirir un determinado arnés, transportín o sistema de retención.

Por tanto, no existe actualmente una nueva obligación estatal de comprar un arnés homologado para viajar con el perro en el coche derivada de este anuncio.

Lo que podría producirse en una fase posterior es la creación de un marco técnico que permita determinar qué dispositivos cumplen unos requisitos concretos y, eventualmente, que ese estándar sea incorporado a futuras obligaciones reglamentarias.

Una regulación que afecta también a la seguridad vial

El debate tampoco se limita al bienestar animal. Un perro que viaja libremente por el habitáculo puede distraer al conductor, interferir con los mandos del vehículo o salir despedido durante una colisión. La existencia de sistemas de retención adecuados protege simultáneamente al animal y a las personas que viajan en el vehículo.

La futura norma deberá encontrar un equilibrio entre las necesidades fisiológicas y de bienestar del animal y los requisitos de seguridad vial, teniendo en cuenta que no todos los sistemas sirven para todos los animales ni para todos los vehículos.

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