Kirguistán

La caza del jabalí «Kamán» en alta montaña

En las cordilleras de Asia Central habitan cochinos de un tamaño gigantesco. Uno de estos machos es grabado por la cámara de un vehículo aéreo no tripulado mientras supera todas las dificultades que encuentra a su paso.

Jabalí gigante

El cazador profesional de Carolina del Norte Andy Eichner publica en su cuenta de Instagram estas espectaculares imágenes. El norteamericano ha cambiado su tierra natal por Kirguistán y ha creado la empresa cinegética Central Asia Hunts. El empresario, además de ser cazador profesional, asesora a personas en el cultivo de hortalizas.

 

Jabalíes gigantes en Kirguistán

Los machos de gran tamaño que habitan en este país de Asia Central reciben, entre los cazadores y en el ámbito rural, los nombres de Kabán o Kamán. La subespecie de jabalí que habita en esta zona es Sus scrofa nigripes. Este tipo de cochinos destaca por su gran envergadura y llega a alcanzar pesos de más de 200 kilogramos. Tienen un cuerpo robusto, un hocico alargado y extremidades fuertes adaptadas para la montaña.

Su pelaje es de tonos oscuros y, a menudo, los ejemplares presentan una mancha de color gris claro o blancuzco que se extiende desde las mejillas hasta las orejas. Destacan por tener una crin o melena larga y espesa en la zona de la nuca y el lomo para protegerse de los fríos extremos de la región.

El jabalí de Asia Central y el jabalí que podemos encontrar en la península ibérica pertenecen a la misma especie, pero muestran diferencias físicas debidas a la adaptación al entorno en el que habitan.

Los jabalíes son buenos escaladores

Este impresionante macho avanza por praderas de montaña, laderas de piedra y canchales.

Los jabalíes son capaces de moverse por terrenos escarpados y rocosos gracias a su fuerza física y su anatomía. Poseen unas patas robustas y unas pezuñas compuestas por cuatro dedos agrupados simétricamente: dos principales y dos secundarios, llamados guardas, que se abren para aumentar la superficie de apoyo.

Al subir cuestas o terrenos difíciles, los dedos del jabalí se separan. Esto hace que las guardas toquen el suelo y actúen como un gancho o freno natural que evita que el animal resbale. Su complexión también les otorga una gran estabilidad al subir o bajar laderas escarpadas.

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